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sábado, 12 de junio de 2010

II Volta pel Terme de Vilamarxant

"Día y medio entre amigos"

Este fin de semana el Club de Atletismo de Vilamarxant había organizado la II Caminata pel Terme de Vilamarxant. Se trataba de camin
ar practicamente a lo largo de todo el término municipal visitando la mayoría de los puntos más emblemáticos, bonitos o pintorescos de la zona.

Íbamos a hacer unos 60 km divididos en tres partes. Saldríamos el sábado por la mañana de la Plaza del Lavadero para dirigirnos a la zona de Les Rodanes y acabar comiendo en el Área Recreativa de la Pedrera del Rey. La segunda parte la haríamos por la tarde, saliendo desde donde habíamos comido y visitando la zona de La Llomayna y El Gargao y acabando en el Mas de Teulá, compuesto por un grupo de casas donde, en un corral restaurado y acondicionado cenaríamos y dormiríamos al raso. La tercera sería saliendo del Mas para recorrer la zona de La Pea y regresar a Vilamarxant a la hora de comer. Una furgoneta con dos de los participantes a bordo nos haría el avituallamiento.


Aquí estamos alrededor de las 7'30 de la mañana dejando los sacos y esterillas en la furgoneta y recogiendo un sombrero de paja, agua y bebidas isotónicas. Nos juntamos un total de 28 amigos. Cuando estuvimos todos, emprendimos la marcha, guiados en todo momento por Enric. Porrina también debía haber hecho de guía pero unas semanas antes se había caído de la bici rompiéndose la clavícula. No quiso perdérsela y junto a Santos, fue uno de los encargados del avituallamiento a bordo de la furgoneta. Este es el perfil y los datos del primer tramo:







Nos dirigimos al Parque Fluvial del Turia, caminando un tramo por la pista que han construido.



Pasamos por debajo del Pont de Ferro, cruzado antiguamente por el ferrocarril que, desde Valencia llegaba hasta Lliria. En un momento perdido de hace unas décadas, una máquina pensante decidió que el tren únicamente llegara hasta Ribarroja, d
ejándo a este pueblo incomunicado por vía férrea. Desde hace también bastante tiempo se han retomado las promesas y proyectos para que el tren (en este caso la línea 5 del Metro) vuelva a enlazarnos. Yo escuché de los labios del fallecido Conseller García Antón que el Metro estaría aquí en 2009, pero llevamos medio 2010 y todavía no ha llegado ni a Ribarroja. Y si sumamos el inconveniente de que ahora Ribarroja no quiere que atraviese su superficie, sino que vaya por un túnel bajo tierra... no sé si llegaremos a verlo terminado.



En este punto tuvimos que frenar para no sobrepasar la velocidad est
ablecida que indicaba la señal y cruzamos el río por uno de los puentes con aspecto veneciano.



Avanzando hacia la zona de Les Plantaes y Porchinos, nos dirigimos hacia la Rodana del Pic o Pico del Águila. Unos cuantos senderistas del grupo nos guiaron en este tramo al que ellos llaman "la senda de los novatos" porque dicen que cuando se les quiere incorp
orar uno nuevo, lo traen por aquí y si sube bien es que vale y si no, no vuelve; jeje, menudos son. En la gráfica del perfil podréis haceros una idea del desnivel de la sendita.



En la cima hicimos un descansito para reagrupar y coger aliento y proseguimos hacia el cruce con la pista.



El grupito de senderistas al que me he referido antes, como se patean tanto la zona, bromeando, les han puesto sus propios nombres a las sendas y cada uno tiene la suya. Desde lo alto de unas rocas podíamos ver esta panorámica de la Rodana Gran al fondo.


Llegamos al camino donde nos estaba esperando la furgoneta con el avituallamiento y muchas raciones de humor, que había para todos.


Este es uno de los momentos de Gabriel y el vino. Había cachondeo porque decía que siempre que le sacaban una foto tenía una botella o un vaso en la mano y aquí encima, al pasar por delante el compañero, se le cayó por encima el vino, lo que provocó las risas del respetable.



Después de almorzar nos dirigimos a la zona del Els Caballons.



Nos aproximamos a la Urbanización Monte Horquera, pasamos al lado del antiguo polideportivo y decidimos visitar la Cova del Llentiscle, que tiene su aquél, ya que no hay senda definida y hay que ir más o menos a la trocha con alguien que sepa dónde está. Pero como se conocen perfectamente estos montes, no hubo problema y aquí les tenemos en el momento "entro o no entro". Al final pa' dentro, pero sólo un tramo, ya que tiene varias alturas y hacen falta cuerdas.



A continuación nos dirigimos a Les Creuetes y a la casa de la Font Calenta. Para evitar la carretera, en este caso fui yo el que les guió durante un pequeño trozo, pues utilizo de vez en cuando el paso por un barranquito en una ruta circular que suelo hacer, por lo que este tram
o me lo adjudicaron a mí y dijeron que lo iban a llamar el barranquito de Pablo. Pues muchas gracias, hombre, jeje.



Llegamos a la zona recreativa de la Pedrera del Rey, lugar donde habían reservado para comer. Ocupamos con una mesa larga todo el porche y nos habían preparado dos estupendas paellas ¡A por ellas!



Mientras se hacía el arroz, Enric, al que vemos sirviendo la paella, repartió las camisetas para que después nos hiciéramos la foto de grupo todos iguales. Esta camiseta, la que Enric llamaba roja, aunque era naranja, estaba patrocinada por la Estación de Servicio La Canal. Además nos entregaron otra de color verde ya sin publicidad. Cuando repartió las camisetas y nos las íbamos poniendo, vi que tenían unas bandas laterales en tela negra perforada, que es fresquita pero que se transparenta bastante y pensé que quizás éramos demasiado sexys para estas camisetas..., como dice el tema: "tan sexys que hasta duele".




Y aquí la foto de los 28 posando para la posteridad.




Tras la comida y el descanso iniciamos la segunda parte, en la que como había
muy poco desnivel, la gente avanzaba que se las pelaba y se llevaba un ritmo bastante vivo.


Nos hicimos fotos en unos cuantos aljibes (aljups) que abundan por estos parajes.


Se había previsto alguna tormenta para la tarde y aunque afortunadamente no nos llovió, el cielo sí que nos regaló estas composiciones llenas de grises amenazantes, que sin embargo, al no estar presente ni el frío, ni el viento, ni la lluvia, otorgaban al paisaje una calma y una belleza especial y en aquellos momentos podías pensar que "nada más importa", como dice el título de la siguiente canción y que hubiera estado genial haberla escuchado en aquel momento porque se integraba perfectamente en el conjunto.






Pasamos por la estupenda finca de uno de los caminantes, donde hicimos una breve parada.



Subimos a una loma que está
entre La Corbella y El Gargao (según el mapa), desde donde había buenas vistas y desde donde observamos una granja de toros con muchos ejemplares.




Una vez descendimos, Enric nos llevó a que viéramos el exterior de un Monasterio moderno que para él parecia budista o algo así. Estuvimos mirando por las rejas pero no se escuchaba a los Hari Krishna por ningún lado.





Por fin llegamos al Mas de Teulá, donde íbamos a dormir y vimos que nuestros avitualladores ya habían puesto en marcha la hoguera para que se hicieran unas buenas brasas. En esos porches fue donde extendimos los sacos por la noche para dormir.



Una vez nos aseamos un poco
y nos refrescamos por fuera, para entrar en calor por dentro hicimos una careta de cerdo para picotear que nos supo a gloria. Y en cuanto estuvieron listas las brasas, procedimos con esta fabulosa torrá de la que disfrutamos con muchas, muchas risas.



El tema de los predecibles ronquidos dio para mucho,
como se puede ver en este video. Había unos que ya se sabían roncadores profesionales y otros que roncan también dependiendo de las circunstancias.



Por la mañana, unos se miraban a otros como en el monólogo del genial Gila, para ver si descubrían en la cara de alguien quiénes eran los que
habían dado el concierto nocturno... y al pasar a su lado le decían: ¡No quiero acusar a nadie pero alguien ha roncado esta noche!...



Con lo cansados que estábamos y después de cenar tan a gusto, confieso que yo fui uno de los concertistas. Seguro que me quedé dormido boca
arriba nada más ponerme en horizontal.

Por la mañana nos reunimos en la puerta para hablar de los ronquidos..., digo..., de los últimos detalles
de la ruta y emprendimos con aire cansino la marcha a través del grupo de casas.

Aquí están los datos y el perfil del último tramo:





Nos dirigimos por la zona de La Paridera hacia El Alrón (según el mapa), cresteando por unas lomas desde las que se observaba al fondo la sierra donde estuve el martes pasado visitando la Cova Colomera. De vez en cuando veía esparcidos aleatoriamente estos modernistas bebederos, en los que la plataforma superior recoge el agua de lluvia o del rocío y cae a un depósito interior desde donde por vasos comunicantes, se consigue que siempre haya agua en la pocilla para que beban los pájaros o los animales (aunque precisamente aquí el río está muy cerca y seguro que hay otros lugares más secos en que sean más necesarios).





Una vez cumplida esta dura tarea continuamos con el recorrido. Esta vez llegamos hasta el borde del precipicio de El Alrón, desde donde se ve el río abajo y donde no pude resistirme a hacer varias panorámicas. El lugar se lo merecía.


Tras esta visita y como ya se iba haciendo la hora de regresar, tiramos todo recto por los caminos de Jutgeve, llegando al pueblo, al lugar donde iniciamos la ruta el día anterior. Aún había una comida (opcional) reservada en el bar de la Unión Musical pero yo a ésta ya no me apunté. Deseaba ir a casa y pegarme una buena ducha, por lo que me despedí de la gente, eso sí, quedando para repetirla el año que viene.


Ha sido una experiencia muy grata donde he conocido lugares que no había visitado y me lo he pasado fenomenal. Hemos quedado todos muy contentos de que no se haya retirado nadie y porque todos hemos acabado bien y sin lesiones. Más de uno con alguna ampollita, pero eso es lo normal.

Gracias a las personas que han contribuido en la organización de la marcha con un resultado impecable, tanto presentes como ausentes. Un saludo especial a Porrina, con el que me hubiera gustado caminar a su lado y gracias en general a todos por haberme permitido disfrutar de vuestra compañía. Me llevo 27 amigos. Unos ya los tenía y otros, nuevos, me los agrego.



Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar los tracks haciendo clic aquí:

Primera Sesión – Segunda Sesión – Tercera Sesión



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martes, 8 de junio de 2010

Cueva Colomera. Los Serranos (Circular)

"Huelga, pero no de piernas caídas"

Este martes había prevista huelga de funcionarios en protesta por el recorte de salarios. Aunque no suelo hacer huelgas porque rara vez se ha conseguido nada si no ha sido a través de la negociación y en esta ocasión sólo se trataba de ejercer el derecho al pataleo, los ánimos, en un sector muy sindicalizado como el mío, estaban muy cargados. Debido a ello decidí, sin que sirva de precedente, no ir a trabajar.

Pero pensaba aprovechar el día ya que encima me iba a costar dinero. Mi hermano se encontraba en la misma situación que yo y desde hace tiempo me venía diciendo que quería que le llevara a hacer una ruta por el monte. Abrí la mochila de las rutas olvidadas (o pendientes) y extraje ésta.

Hace unos tres años solía salir al monte solo o en compañía de un reducido grupo de amigos. Me montaba las rutas partiendo de las fotos de satélite y no tenía entonces GPS. Me llamó la atención que en una de las fotos se veía cerca de Pedralba una mancha circular de un color verde mucho más oscuro que el resto. El mapa topográfico decía que era la Cueva Colomera, por lo que decidí montarme una ruta circular que, recorriendo los senderos de la zona, pasara por allí, para ver cómo era aquello en realidad y tomar unas fotos.

Aquella ruta la hice con lluvia y me dije que algún día la repetiría. Hace unos meses vi que otro senderista, "Casiaventurilla", había publicado en Wikiloc el track de una ruta que se llamaba algo parecido a "Cavidades y simas por los Serranos" y que coincidía en gran parte con el que yo hice en aquella ocasión pero que, más conocedor de la zona, visitaba de paso la Cueva del Vizcaíno, por lo que ésta fue la elegida para utilizarla el día de la "huelga".

A las 6'45 horas nos encontrábamos ya en el lugar de inicio. El sol trataba de superar la barrera montañosa del horizonte y, aderezado con las brumas de la mañana, nos ofreció un buen espectáculo.


Aparcamos junto al Corral de Colás, en el que hay una amplia explanada para dejar el coche. Se encuentra allí una caseta de las que utilizan los pastores que está en muy buen estado, con dos bancos corridos en su interior y una chimenea recientemente utilizada.


Empezamos a andar un tramo por pista, que enseguida se convierte en senda y emprende un constante ascenso que, sin pausa, nos lleva a los lugares más altos.




El paisaje nos ofrece las vistas de esta curiosa orografía almohadillada.


Y llegamos al Alto del Aliagar. Me ha sorprendido lo limpia que está la senda en todo su recorrido, lo que ha hecho que no nos arañemos las piernas en ningún momento, que después con la minifalda queda muy mal.




Nos cruzamos con un poste con dos indicaciones, la de Bugarra que estaba clara, y la de la Sima de la Higuera, que no sé a qué hacía alusión ya que no partía de allí ninguna otra senda para poder visitarla. Como el cartel, amablemente nos da las coordenadas, ya miraré en el mapa donde se sitúa exactamente. La senda nos lleva a La Loma de la Pinada, lugar a partir del cual podremos ver señales de un PR que seguramente viene de Bugarra.


Allí tenemos a Bugarra en el fondo del valle, disfrutando del paso del Turia que discurre mansamente a su lado y donde hay una buena zona de baño. Contrariamente al buen estado de la senda, los postes y los carteles se encuentran muy deteriorados por el óxido y algunos están rotos.


Llegamos a un cruce que nos indica la dirección a la Cueva del Vizcaíno y nos dirigimos hacia allí. En la primera imagen puede apreciarse la zona de baño a la que me refería anteriormente. La entrada de la cueva queda semioculta por unos matorrales.

Consta en primer lugar de una sala de una altura cómoda, en la que se puede estar de pie. Me coloqué el frontal y me adentré un poco más. Hay un pasaje que no llega al metro de altura que tiene el suelo lamido de pasar gente con frecuencia y al fondo se observa una abertura que parece que conduzca a otra sala pero como había que arrastrarse un poco, yo no me aventuré. Disfrutamos un rato del frescor de la cueva y volvimos a subir al vértice geodésico cuadrangular para seguir la senda a la izquierda.





Más tarde se nos presentó otro poste en el camino que anunciaba la Cueva de la Parsanera a sólo 5 minutos. Al igual que en el caso de la sima antes aludida, no partía de aquí ningún otro sendero pero por probar si la encontrábamos nos dirigimos hacia el lugar donde marcaba la flecha. A la trocha, claro, y aquí si que las aliagas se vengaron de nosotros, por lo que queda descartada definitivamente la minifalda.

A pesar de que, como se aprecia en el track, dimos una batida por la zona no pudimos hallarla y después pensé que igual el cartel estaba hasta movido y no indicaba la dirección correcta. Volvimos a la senda y buscamos uno de los escasos pinos de la zona que se salvaron de los incendios de años atrás para proceder con el almuerzo y descansar de la extensión que habíamos hecho y con la que nos habíamos acalorado bastante.


Una vez descansados y fresquitos (qué buena estaba el agua helada que llevaba en la mochila; lástima no haber congelado una cervecita), bajamos por el lateral de este barranco.


Llegamos a su base, pisando el cauce de un arroyo seco y desde el que se oía con fuerza el rumor del agua provocado por algún salto en la zona del Turia.


Llegamos a la Sima o Cueva Colomera, una hondonada circular que destaca por la verticalidad de sus paredes y por el color verde oscuro y brillante del follaje de los árboles del fondo, de los que sus copas ocupan la totalidad de la base del círculo, de ahí que se viera esa mancha verde oscura desde la foto del satélite.


Abajo, a la izquierda, se aprecia la entrada de una cueva grande pero como no se puede bajar, nos quedamos con las ganas de verla.





A partir de aquí, y cuando lo que apetece ya es llegar a los coches, el track nos hace sufrir durante los 4'5 km que quedan, ya que el sol está ahora más alto y tiene más fuerza y nos emplaza a otra fuerte y constante subida. Nos cruzamos con otro poste en el se anuncia la Sima del Perro y dos cuevas más, pero tampoco se ve senda definida hacia ningún sitio y ya no quedan fuerzas ni ganas para más probaturas.


Llegamos a los coches sobre las 12'00 horas, habiendo disfrutado de una bonita excursión, con el aliciente de la cueva y la sima y a la que, en épocas de calor, le sobra el tramo de subida desde la Cueva Colomera hasta los coches. Totalmente aconsejable llevar agua de sobra para beber, ya que no hay fuentes en el camino y hacerla en un día fresco por los importantes desniveles que posee.





Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track haciendo clic aquí: PABLOONCE
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