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sábado, 4 de diciembre de 2010

0010-Vértices Geodésicos Más de Mil C.V.: Erilla (1510 m) / A+ 783 m / 22.42 km

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"El Unicornio blanco"



Este sábado tocaba subir al 10º vértice en altura de la Comunidad Valenciana, el Erilla (1510 m), situado en lo alto de una de las lomas de la Muela del Buitre. Parte del recorrido lo conocía al haber estado por aquí en dos ocasiones con José Manuel. Para ello confeccioné una ruta circular "más un plus" que, partiendo de la Ermita de Santa Catalina (en la carretera de Aras a Losilla), nos subiría primero a la Muela de Santa Catalina y Muela del Buitre por su cara Sur, para después dirigirnos a Losilla y cerrar el círculo en la Ermita.

Se preveía un día con Sol y con unas temperaturas entre -5 grados a las 07:00 y +5 a las 13:00. Nos apuntamos 4 senderistas que no temían al frío: Mari, Jose, Salva y un servidor. Los demás que suelen acompañarnos tenían compromisos que atender. A las 07:45 comenzábamos a andar. Cuando llegamos a la Ermita se sentía ese frío vigorizante que hace que te duelan las mejillas Si es bueno para los jamones, también será bueno para nosotros ¿n0? y nos sorprendimos agradablemente al ver que había en el suelo restos de nieve. En la primera subida ya la íbamos pisando por el senderito.




Pasamos al lado del observatorio y veíamos a lo lejos la zona de El Calderón y la Sierra de Javalambre toda nevada.



En la subida me encontré con un tipo que dijo llamarse Silvio. Nos contó que ayer había perdido un unicornio azul y que si lo habíamos visto. Yo le dije que nosotros todas las semanas íbamos en busca de uno, pero que era blanco y que podía seguirnos si quería por si se encontraban juntos. Comenzó a caminar con nosotros e insistió en contarnos su historia. Decía que ayer se le perdió, que pastando lo dejó y desapareció, que hasta estaba dispuesto a pagar por cualquier información sobre él. No sabía si se fue o si se extravió y que sólo tenía uno como él...

A riesgo de perder el efecto de la inmediatez de la letra, no me he podido permitir cortar la magnífica introducción del piano ¡Cómo suenan esos pianos Steinway & Sons! Seguro que los de "clic rápido" se saltarán el video, nerviosos como siempre, pero se lo perderán. Fijaos en como grita de alegría la gente cuando reconoce los primeros inconfundibles acordes de la canción.



Seguimos ascendiendo en busca del Unicornio y del vértice, escuchando el crujir de la nieve y la tierra helada bajo nuestras botas y al llegar a la casita de piedra, debíamos desviarnos a la izquierda para subir a aquella loma que es donde se encontraba nuestro próximo destino.




En el camino vimos un montón de naranjas esparcidas por el suelo. Dicen que las tiran para que sirvan de alimento a los animales.



Al llegar al vértice nos despedimos de Silvio hasta otra ocasión, ya que allí no estaba su unicornio azul, sino el nuestro blanco y nos hicimos la foto de grupo con Javalambre nevado detrás de nosotros ¡Qué flipe si nos hubiéramos hecho la foto con Silvio también!




Durante todo el recorido íbamos pisando una fina capa de nieve, que había permanecido sobre todo en las umbrías y en los caminos. Aquí estamos jugando a identificar las huellas de alguien que había pasado poco antes que nosotros. En la tercera, dejamos las nuestras para que otros también las identifiquen.




















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Cuando cruzamos el inicio del largo Barranco del Agua Buena, pasamos por una pequeña zona recreativa cuya fuente estaba totalmente congelada, paralizada en el tiempo. Volvimos a ascender hasta el plano de la Muela del Buitre viendo lo que a lo lejos parece el hongo de una explosión nuclear, que no es otra cosa que la condensación del vapor que sueltan las torres de la central nuclear de Cofrentes.



Cuando llegamos al cortado vimos un lugar inmejorable para almorzar, con las preciosas vistas de Javalambre ante nosotros y al borde un precipicio. Allí recibimos la llamada de Kiquet, que nos contaba que al final no habían podido coger el avión a Roma debido al chantaje de los controladores aéreos.




Aunque no estaba en el guión, los planes están para saltárselos, por eso como vimos una construcción de piedra en una loma, nos acercamos a investigarla. Desde allí se veía una buena panorámica con la población de El Collado bajo nosotros.




Ahora tocaba bajar. Nos encontrábamos en el borde de la Muela y había pensado bajar por lo difícil, intentando buscar un viejo azagador que había visto en un mapa. Por ello me faltó decirles que nos cogiéramos de las manos y al grito de ¡¡Vamos!! (¡¡Go!!) de Thelma y Louise, saltáramos al vacío. Así es como hubiera titulado esta crónica de no habernos encontrado con Silvio en la subida: ¡¡Go!!



Por donde vemos en la primera imagen está claro que no podíamos, bajar pero yo tenía marcado en el track intentarlo por la zona de escorrentía, por donde baja el agua cuando llueve y al llegar allí vimos que no habíamos sido los primeros ya que alguien había colocado una fita de piedras encima de una roca. Comenzamos a bajar por la fuerte pendiente ayudados por la capa de nieve, que lo hacía más divertido ya que no estaba helada y los pies se introducían unos centímetros y nos sujetaba bien.




Bajando por donde debe circular el agua es por donde estaba más limpio y llegamos a la pista que nos llevaría a enlazar más tarde con el GR-37 que nos llevaría hasta Losilla.



Como llevábamos un rato sin hacer el tonto, cuando Jose nos quiso hacer una foto, Salva y yo nos detuvimos, pero él nos la quería hacer en marcha, así que nos pusimos a patear parados en el mismo sitio como si estuvieramos andando y, por el efecto, nadie lo diría.



Pasamos por charcos helados y vimos un gran navajo que parecía que estaba helado por la derecha y no por la izquierda, pero no era así, ya que aunque estaba transparente por esa parte, las piedras que tiramos no consiguieron resquebrajar el hielo.



Al llegar a Losilla, el sendero nos llevó directamente al mirador donde, como serían las 12, la hora de la gracia, ahí tenemos a dos posando con los dos perfiles y a otro "firmando en mal estado" tal como ordena el cartel.



Esta es la panorámica que se ve desde el mirador de Losilla.


Cruzamos el pueblo y Jose intentó lavarse las manos en la fuente pero fue imposible porque estaba helada y no salía agua.



A la salida de Losilla tomamos el PRCV-130 no sin escuchar alguna que otra protesta en broma por no seguir la Senda Verde, ya que ésta se dirigía directamente a la Ermita, mientras que el PR nos llevaba otra vez en ascenso. Pero es lo que hay. Como en el chiste aquél: ¡Haber elegido muerte! jeje.

El PR nos llevó por una estrecha y bonita senda por la zona de Los Mojones y cuando estábamos llegando a la Muela de Santa Catalina, Jose vio a lo lejos, detrás de la casa de piedra un ciervo o rebeco que nos miraba con atención. Puede verse si pincháis en la foto central. En la siguiente imagen ya está corriendo hacia la derecha, desde donde salieron 4 o 5 más.



Llegamos a la Muela de Santa Catalina viendo frente a nosotros la cordillera de ventiladores y a la derecha la población de Losilla, por donde habíamos pasado hacía un rato, con Javalambre nevado al fondo.



En esta ruta había dos puntos de fuga por si alguien se encontraba ya cansado. En Losilla se podía haber continuado recto por la carretera y ahorrarse 200 metros de desnivel y en este punto se podía seguir por donde habíamos venido esta mañana, pero todos querían continuar, así que como estaba previsto, salimos de la pista por la derecha retomando el sendero que nos daría la vuelta a la Muela de Santa Catalina por una muy bonita senda, hasta enlazar con la Senda Verde que viene desde Losilla. A pesar de que el suelo continuaba nevado, al no hacer viento no teníamos la sensación de frío y ya nos habíamos quitado las cazadoras y el polar.



En un tramo de la senda Jose, al girarse para ver a Mari tropezó, con la mala suerte de que al caer se apoyó con la mano en una piedra y se hizo un corte bastante profundo, aunque no sangraba apenas. Continuamos ya que faltaba poco para llegar a los coches. Allí se lavó la herida y se la vendé. Cuando llegó a su casa pasó por el ambulatorio y le tuvieron que dar 3 puntos para que cerrara correctamente. Le llamé por la tarde y Mari me dijo que se encontraba bien.

Mientras nos cambiábamos hice unas fotos de esta Ermita que tiene un entorno muy cuidado que siempre me gusta.



Y, cómo no, procedí con el tradicional baño de pies. Esta vez en solitario y como podéis apreciar en la tercera imagen, el agua en esta ocasión sí que estaba realmente fría.







Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE
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sábado, 27 de noviembre de 2010

3ª Carrera / Marcha de Montaña de Castellnovo

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"Está... Esté... Estí...
Estó... está... estú... pendó"

20,5 km. /762 m. desnivel + / Tiempo total 02:35:35

Con este grito de guerra del grupo scout Juniors de Vilamarxant, que repetían al unísono sobre todo cuando se les servía la comida y que recuerdo como algo especial de los dos campamentos de verano en los que les acompañé como miembro del equipo de cocina, se puede resumir esta carrera.

Para este sábado tenía previsto participar en la carrera de montaña de Castellnovo, que celebraba su tercera edición. En esta ocasión y en su intento permanente de mimar esta prueba, la organización había hecho un esfuerzo por mejorar el circuito, reduciendo notablemente los tramos que discurrían por asfalto, llegando a estar ahora en un 95% libre de asfalto y correspondiendo un 85% a recorrido por sendas.

Esta vez fui solo con mi coche, aunque coincidí allí con los miembros del Club de Atletismo de Vilamarxant, ya que quería volver pronto a casa y no podía quedarme a esperar que terminaran todos y tomar la cervecita.

La temperatura al llegar era de 4 grados y el cielo estaba cubierto de nubes aborregadas que no dejaban entrar la luz del Sol, aunque no presagiaban lluvia, pero como no hacía nada de viento no había mucha sensación de frío. De hecho, se demostró después que hacía una temperatura ideal para correr, que llegó a los 12 grados al final de la carrera y que nos permitió trotar en pantalón corto y camiseta, no pasando ni frío ni calor, como suele decirse.

Aparcamos, recogimos los dorsales y pasamos por un bar a tomar un café, dirigiéndonos después a la Plaza del Olmo, desde donde se daría la salida.



Había aparcado el coche en el mismo sitio que cuando vine aquí a realizar una sesión de entrenamiento con Kiquet antes de hacer la Marató i Mitja. En aquella ocasión los dos nos sentimos muy bien trotando por estos montes y lo consideré como una buena premonición. Además, durante la carrera pasé por muchos lugares que había pisado en aquella ocasión y que me iban trayendo recuerdos.

A las 9 nos fuimos agrupando los 508 participantes en torno al arco de salida y después del pistoletazo pasamos todos pisando las alfombras azules para activar los chips de las zapatillas que iban a controlar nuestros tiempos.


Al poco de empezar a trotar vi a Mariano corriendo, que había ido a acompañar a su hijo y quería probarse a ver cómo iba y comentaba que se lo iba a tomar con calma.



Salimos del pueblo por la pista de Vall de Almonacid hasta que nos desviamos por senda en subida a la derecha. Aquí se formó el clásico tapón en el que tienes que ir andando al paso del que tienes delante porque no se puede adelantar. Pasamos por la Torre del Mal Paso y seguimos por bonitas sendas hasta la Ermita de San Cristóbal.

Cuando pasamos el kilómetro 10 todavía seguía trotando. Demasiado para mí, pensé. Pero me sentía bien. Antes, cuando llegaba a esta distancia, me encontraba situado en la zona de "tierra de nadie", es decir, delante de los andadores y detrás de los corredores. En esta ocasión me encontraba inmerso con los corredores de atrás, lo que es más estresante, ya que en la tierra de nadie vas a tu ritmo, pero aquí todos intentan esforzarse por no quedarse descolgados de los que tienen delante. Pero si vas bien es un disfrute.



En los avituallamientos sólo bebía un trago de agua y cogía un poco de chocolate o algo dulce y me lo iba comiendo por el camino. Fueron pasando los kilómetros y vimos alguna que otra caída, ya que al pasar por sendas bastante agrestes en algunas ocasiones y al ir trotando, es fácil dar algún traspiés o sufrir algún resbalón. Yo también me llevé un par de sustillos.

Cuando nos acercábamos a meta, vi en mi reloj que podía hacer un buen tiempo e intenté mantener el ritmo, aunque una última subidita me lo puso difícil.



Entrar tan entero en un tiempo de 2h:35 minutos me hizo sentir una alegría inmensa. Me dirigí al pasillo de salida y devolví el chip, recogí la bolsa del corredor compuesta por camiseta técnica, revista deportiva, botellita de aceite, un sobrecito de gel para masajes, botella de agua y un sandwich de foiegras y después pasábamos por una mesa, donde un miembro de la organización iba cortando jamón a cuchillo y te ponía en otro sandwich el jamón que tú querías. Después había un puesto de Coca cola y Fanta a gogo.



El Club d'Atletisme, como siempre, quedó muy bien y a Ciberio le entregaron el primer premio de su categoría. Vi llegar a Mariano y le dí ánimos. Decía que se había sentido bien, pero que había tenido un tropezón y tenía alguna magulladura en las piernas.

Tengo que dar un 10 a la organización de esta prueba. Se lo curran mucho en los bien surtidos avituallamientos y siempre intentan mejorar el recorrido. En esta ocasión han conseguido trazar uno con unas sendas y lugares preciosos. Tanto, que lo recomiendo para hacerlo en plan senderista sin ninguna duda. Puedo decir que es posiblemente el mejor trazado de carrera de montaña que he pisado y también la carrera en la que me he sentido mejor físicamente. Eso de trotar en casi todo el recorrido sin sentirte muy forzado te da unas sensaciones de libertad y disfrute muy gratas.

Aún se me escapan las gacelas, pero ya están más cerca.

En esta ocasión os pongo un vídeo de un cantautor que me gusta mucho y que, aunque la canción se llama "Deseo" y que nunca la totalidad de la letra puede ajustarse a lo que uno quiere decir porque está escrita para otros menesteres, yo la titulo para esta ocasión: "Homenaje al Track", a esa línea que nos guía en nuestras salidas y nos ayuda a no perder y seguir el camino que nos habíamos previsto. Que lo disfrutéis tanto como yo cada vez que la escucho:





Un saludo a todos y hasta la próxima.
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