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sábado, 17 de diciembre de 2011

0045 - Vértices Geodésicos Comunidad Valenciana: Regatxol (1259 m) / A+ 935 m / 22,77 km

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"Aventura pura... ¡y dura!"



Este sábado la ruta propuesta era subir al Vértice Geodésico nº 45 en altura de la Comunidad Valenciana, Regatxol, con 1259 m de altitud, situado en el Término Municipal de Morella, Castellón.

Haríamos la ruta en el sentido contrario de las agujas del reloj. Saldríamos desde la población de Herbeset en dirección Sur, cruzaríamos la carretera y nos dirigiríamos als Pinars de Serraplana siguiendo después hacia el Este hasta el vértice de Regatxol, donde se encuentra el Prigó de St. Pere y Sta. Bárbara. Bajaríamos hacia el Norte por el Barranc de la Mina, pasando por el Avenc de la Guinyardera, recorriendo durante unos 6 km un tramo de la "Rogativa de Vallibona a Peñarroya de Tastavins, romería que se celebra cada 7 años (la última se celebró en 2005). Llegaríamos hasta la zona de escalada de Els Castellets, donde previsiblemente almorzaríamos.

Descenderíamos hasta els Ullals de Pitarch, pasaríamos por el Prigó de San Felip y San Jaume, la Font de la Tomaca y la Font del Ginebre. A continuación intentaríamos seguir por la vía pecuaria que, en fuerte ascenso, nos llevaría a la Lloma de Ferrás. La recorreríamos toda por arriba y bajaríamos al Barranc de Herbeset, que nos devolvería, pasando por el Prigó de Santa Bárbara, al lugar de inicio.

A la cita acudieron Manuel Carlos, Xavi (Goterris) y un servidor.

Cuando llegamos a Herbeset el termómetro marcaba cero grados, aunque la sensación térmica era bastante menor debido al fuerte viento que hacía.

Xavi nos había comentado que tenía ciertas molestias en una rodilla pero tampoco había querido que pospusieramos más esta excursión, ya que no conocía la zona y tenía interés en hacerla, aunque fuera en parte. Decía que cuando sintiera molestias se retiraría y habíamos fijado varios puntos de escape por si acaso.

A las 7:50 comenzábamos a caminar, dejando a un Herbeset dormido, que en esos momentos tendría a lo sumo uno o dos habitantes. Cruzamos la carretera y aquí empezó la juerga. La ruta estaba planeada como aventurera, ya que no seguía senderos marcados, iba a ser casi todo por sendas antiguas, calificadas ya como difusas en los mapas, a lo que había que añadir la improvisación de la unión de unas con otras. Además íbamos a intentar ir un tramo sobre el camino que sigue la "Rogativa", de la que no pude encontrar ningún track y había marcado el nuestro por encima de donde estaba pintado el recorrido en el utilísimo Mapa de La Tinença de la Editorial El Tossal.




Como decía, aquí ya comenzamos a caminar por sendas casi inexistentes en unos tramos e inexistentes totales en otros, que perdíamos y recuperábamos, andando por un monte grato de recorrer, ya que no ofrece muchas dificultades vegetales.

Tras un leve descenso, atravesamos en subida la bonita zona de los Pinares de Serraplana y cuando alcanzamos la parte alta de la sierra, la seguimos por el cordal hasta llegar al Prigó de Sant Pere y Sta. Bárbara y al contiguo vértice de el Regatxol.



Teníamos la parte mala, que era el viento, pero también la buena, que era que se había limpiado la atmósfera y nos permitía unas vistas muy buenas a todo alrededor. Observamos a lo lejos la zona de la Fuente de la Donzella y el Barranco de Cap de Terme, donde habíamos estado hace dos semanas y a la derecha el Peñagolosa. También podíamos identificar los montes más altos de la zona a los que hemos subido: el Turmell, Tossal Gros, Palos, Carrascal.







Llegamos al Prigó y al vértice y nos hicimos una rápida foto de grupo ya que aquí arriba el aire soplaba con fuerza y hacía que la sensación de frío fuera mayor.


A lo lejos tuvimos otra visión más de la población de Morella.





Comenzamos el descenso. Yo tenía previsto algo "más directo" pero pensando en la rodilla de Xavi, optamos por dirigirnos a una pista que en unas lazadas nos llevó otra vez sobre el track.



Enseguida nos situamos sobre lo que en el mapa está pintado como la zona por donde pasa la Rogativa de Vallibona, pero no vimos senda marcada, definida ni pisada, y en algunos tramos parecía que por allí no había pasado nadie. Bien está que como se hace cada siete años y la última fue en 2005, podía haber crecido la hierba, pero lo que veíamos encendía nuestras sospechas. Además tuvimos que atravesar varias cercas y no había porteras por donde hacerlo, sino que tuvimos que idearnoslas cada vez.



De todas formas, como el teórico camino seguía el curso del Barranco de la Mina, nosotros también lo hicimos, viendo los restos de algún senderista que osó aventurarse por estos lugares.



Conforme nos íbamos acercando a la zona de Els Castellets, donde teníamos previsto almorzar, el paisaje mejoraba y presentaba ramalazos de vistas que nos recordaban a las que se pueden ver en elmaravilloso entorno de Els Ports.



En la foto central se puede ver lo que llega a encajonarse este barranco que, al igual que el de Herbeset, tiene unos tramos visitados por los barranquistas, donde hay rápeles en los cauces de hasta 15 metros de altura.

Llegó un momento en que nos teníamos que salir del Barranco de la Mina, donde se cruza éste con el Barranc de Gabino. Ésta era la última escapatoria prevista que tenía Xavi si no quería hacer la ruta completa, por lo que almorzamos en ese punto, en un lugar en que no hacía viento y después, una vez consultamos los mapas y vimos que no había problema, decidió volverse por una pista que le devolvería a Herbeset.



Manuel Carlos y yo continuamos, en principio por un tramito de pista ascendente y cuando llegamos arriba, la pista se desviaba hacia la derecha pero nuestro "recorrido" de la Rogativa seguía recto, por lo que para allá que nos fuimos.

Senda, senda, no había. Eran retazos, que bien podían haber sido hechos por los animales en su paso, pero se podía caminar y seguir el track. Íbamos por la parte alta de otro grupo de montañas, la Serra dels Canals y de pronto nos encontramos con su final, que caía a pico. Manuel Carlos, en la tercera imagen, se giró y me dijo: "Por aquí ya no".

El track nos mandaba por la derecha pero la bajada era tremenda y por ahí no se podía, por lo que fuimos por la izquierda hacia otra loma que estaba un poco más abajo... y llegamos a otro punto igual. El desnivel era demasiado como para intentarlo por ahí. Habíamos visto una pista allá a lo lejos y nos dijimos que ahí teníamos una salida. Decidimos entonces bordear a la derecha, retrocediendo un poco hacia la cabecera del barranco e ir bajando en diagonal. Con cuidado, llegamos al lecho y lo seguimos hasta cruzarnos con el Barranc de la Mina. Habíamos desechado de momento en ese tramo el track previsto y nos fuimos en una muy fuerte subida hasta la pista.



Llegamos a ella y la seguimos gratamente después del esfuerzo realizado. Continuamos hasta la carretera, donde podíamos enlazar con el track nuevamente, pero al llegar estuvimos consultando el mapa y vimos que si ya nos habíamos retrasado en el primer tramo que hicimos con Xavi al ir recorriendo zonas nuevas, con la solución que tuvimos que improvisar antes, todavía habíamos consumido más tiempo y decidimos acortar un poco el recorrido para que no se nos hiciera tarde.



En el mapa del final de la crónica tenéis los dos recorridos. El previsto es el que está en azul y el que definitivamente hicimos es el que está en rojo. En lugar de ir a reunirnos con el track, fuimos por la carretera en sentido contrario con la idea de salirnos en la próxima curva cerrada.

La idea era sortear el cerro de La Costa, manteniendo en lo posible la cota y después circular en ascenso entre los dos barrancos para, cuando encontráramos la cabecera del más grande, cruzar al otro lado y volver a enlazar con el track. Interesante ¿no? Pues todo esto montaña a través, sin senda ni camino, sólo ayudados por nuestra intuición y el GPS, que al menos nos situaba sobre el mapa y veíamos que íbamos en la dirección correcta. ¿El viento? Ni idea ¿Quién se acordaba del viento ante todo lo que teníamos por delante? Además estábamos protegidos por los altos pinos.

Encontramos un paso chulísimo entre los dos barrancos. En un corto tramo, por la derecha estaba la pared de rocas y teníamos que pasar por un trozo de unos 50 cm de ancho, donde algunos pinos que crecían aéreos nos hacían de valla ante el vacío.



Toda esta subida era muy empinada, de las que tienes que pedir permiso a un pie para mover el otro y llegó un momento en que llegamos hasta una especie de senda que no estaba marcada en el mapa pero que nos acompañó en esos últimos metros hasta arriba de la Lloma de Ferrás.




Estando a punto de bajar al Barranco de Herbeset y siendo las 14 horas, recibí una llamada de Xavi, que nos decía que había llegado sin problemas al pueblo y que había buscado una pared de la Iglesia donde se encontraba a resguardo del aire y que se iba a poner a leer mientras nos esperaba.

Bajamos al Barranco, lo acompañamos un tramo, lo cruzamos y enlazamos con el único sendero balizado de la ruta, el PR-CV 373.



Éste nos llevó, cómo no, en durete ascenso para lo que ya llevábamos en nuestras piernas, hacia Herbeset. El sendero es muy bonito, tanto las partes que pasan por la pinada como los trozos empedrados.







Hicimos unas últimas fotos de los montes de la zona mientras acabábamos de subir al pueblo y vimos a Xavi, en la primera imagen, en su escondite improvisado, dirigiéndonos a continuación a la fuente para dar descanso a nuestras trabajadas piernas y solaz a nuestro estómago. Terminamos la ruta a las 14:50, comimos al sol y emprendimos el regreso.





Otra buena ruta, aventurera y por lo tanto difícil, tanto por la necesidad de portar GPS para saber dónde estamos y hacia dónde dirigirnos como por el esfuerzo necesario de algunos tramos y el cuidado que hay que tener en otros. Por lo demás una ruta que ha resultado emocionante en todo su recorrido y que nos mantenía alerta y con la adrenalina presta a dispararse ante el siguiente evento inesperado que pudiera surgir a continuación.

Destacar que no hemos visto marcas ni señales del recorrido de la rogativa en ese tramo de unos 5 kilómetros que seguimos, por lo que o no está bien señalizado en el mapa o está muy abandonado. Algunas vallas hemos tenido que saltarlas o buscar la manera de pasarlas por la no existencia de porteras en las cercanías de nuestro paso.



Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE

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sábado, 10 de diciembre de 2011

12ª Etapa del GR-7 Comunidad Valenciana: De El Reatillo a El Rebollar / A+ 841 m / 21 km

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"¡Vaya, Valla!"
(Canción del verano en 1989)






Esta semana me tocaba acompañar a Kiquet en su recorrido por el GR-7 a través de la Comunidad Valenciana. Ésta sería nuestra etapa nº 12, desde El Reatillo hasta El Rebollar.

A la cita acudieron Mari y Jose, Miguel, Fina, Jose Vicente, Carmen_K, Juan Carlos, Kiquet, Manuel Carlos y un servidor. Contamos también con la presencia estelar de Aurelio, que dijo que venía... y vino.

Esta vez Miguel y Fina se ofrecieron a hacernos de servicio de apoyo, lo que nos sirvió para hacer la ruta todos juntos y así fuimos con tres coches hasta El Reatillo y ellos se encargaron de ir trasladándolos hasta El Rebollar.

La mañana se presentaba agradable pero con dos graditos de temperatura. La no presencia de viento hacía que no se notara mucho el frío y, todavía en penumbra, comenzamos a andar a las 7:45.

Sabíamos por la página de la Generalitat y por las crónicas de otros senderistas que el GR-7 se encuentra en esta zona cortado por la valla cinegética de uno de los inmensos cotos privados que hay en esta zona. Esto no lo hemos visto en ningún sitio de la Comunidad más que aquí. Vergonzoso. Unas extensiones de monte increíblemente grandes, valladas con unas cercas de dos metros de altura y sin porteras que permitan el paso. La Generalitat, en su página web, como alternativa, recomienda seguir dos PR hacia Siete Aguas, pero dan mucha vuelta.

Para evitar meternos en el coto privado en época de caza y tener que sufrir dificultades para saltar las vallas, aprovechamos que estaba próximo un vértice geodésico al que teníamos que subir en breve, para hacer que nuestra ruta tuviera los dos objetivos, así que comenzamos por el GR-7 y habíamos trazado el track para desviarnos un poco más allá del Manantial del Pilán para subir al vértice nº 47 en altura de la Comunidad, El Tejo, con 1250 m de altitud, perteneciente al Término Municipal de Requena. Más tarde bajaríamos por el PR-418 que va desde El Tejo hasta la Casa de la Roja, donde volveríamos a retomar el GR-7 hasta El Rebollar.



Comenzamos a caminar, siguendo algunas marcas del GR, aunque otras estaban borradas con pintura negra. Cruzamos un pequeño arroyo y tras un poco de pista nos encontramos con una valla cerrada con candado y las señales del GR que continuaban a través de ella. Vimos que avanzando un poco por el lateral izquierdo, la valla se acababa, por lo que la sorteamos y volvimos a la pista.


Fuimos en continuo ascenso y se nos iban ofreciendo buenas vistas de los alrededores.







No fue hasta que llevábamos recorrido mucho trecho del Barranco del Pilán, que pudimos ver los primeros rayos del Sol.




Pasamos el desvío del Manantial del Pilán, manantial que no vimos, ni nos paramos a buscarlo, y continuamos recto hasta alcanzar la siguiente pista que nos salía por la derecha. Ya veíamos arriba las antenas que nos indicaban la posición del vértice.




La subida ahora se hacía más empinada y en el último tramo el desnivel se veía aumentar tanto que podríamos haber hecho un looping si hubiéramos cogido velocidad (es un decir). Los últimos metros ya caminábamos junto a una de las condenadas vallas y nos fijamos en que tenían los carteles de advertencia mirando hacia la otra parte, lo que indicaba que estábamos dentro del recinto.


Desde arriba las vistas a los 360 grados son excelentes y se puede apreciar, en la imagen inferior, el Pico Ropé en medio de la foto y un poco más a la derecha y al fondo, el Peñagolosa. Parece increíble que empezamos el GR-7 mucho más atrás del Peñagolosa, en el refugio de Caro, en Tarragona, y que hemos recorrido toda esa distancia hasta aquí "andando".


Cuando llegamos a la altura de las antenas vimos que quedábamos separados de ellas y del vértice por la valla, por lo pensamos que tendríamos que saltarla. Kiquet y yo fuimos hacia el acantilado, donde terminaba ésta, para ver si podíamos pasar por allí sin saltarla, pero nada, han puesto el fin de la valla a conciencia y sobrepasa un poco el límite de las rocas, por lo que nos dimos la vuelta y vimos que el grupo ya había saltado a la otra parte en un punto en el que había unas traviesas en la parte interior que ayudaban bastante.




Procedimos a reunirnos con ellos y pasamos a la otra parte y una vez allí me asaltaron ciertas dudas. A ver, sin comerlo ni beberlo, resulta que nos habíamos encontrado dentro de un, al parecer, enorme recinto vallado para el que no habíamos tenido más que cruzar por el lateral de una puerta, en cuyo lateral no había valla, sino que más bien parecía que era para impedir el paso a los vehículos.


Nos deleitamos con las vistas desde el vértice e hicimos la foto de grupo, buscando después resguardo en unas rocas para almorzar, ya que aquí arriba soplaba algo de viento y hacía que la sensación de frío aumentara considerablemente.






Tras el almuerzo enlzamos con el PR-418 y comenzamos un largo descenso que nos va ofreciendo vistas de las antenas donde estábamos antes y del valle que abre hacia el infinito en dirección Oeste.




La pista nos hizo pasar al lado del Corral de Don Manuel, donde la señal dice que hay restos paleontológicos y continuamos nuestro descenso hasta la Casa de la Roja, lugar donde comenzaba este PR y donde volvimos a enlazar con el GR-7 proveniente de la propiedad privada.



Continuamos y pasamos por las Casas de Panoja, donde a las puertas de un corral de ovejas había un enorme mastín que nos sorprendió con sus ladridos. Menos mal que estaba encadenado.

Ahora, ya por terreno plano, nos dirigimos hacia el Apeadero de El Rebollar, pasando al lado de las viñas que tan buen vino proporcionan a la región de Requena y donde aún pudimos probar los últimos restos de racimillos de uva negra que encontramos muy dulces.


Cruzamos las vías por un puente y despues la autovía por otro y llegamos a la población de El Rebollar a las 13:20, donde nos estaban esperando Fina y Miguel con los coches. Me dí una vuelta un poco más abajo y encontré una fuente que estaba en un parquecito en la parte baja del pueblo. Llevamos hasta allí los coches y procedimos a refrescarnos con nuestro relajante baño de pies en un agua que ya va estando bastante fría, aunque no desistiremos en nuestro empeño... ¡manque nieve!




Dimos por casi terminada esta ruta que, aunque vuelve a tener mucha pista, ha sido bastante agradable, sobre todo por la compañía y la conversación y también por las vistas que se nos brindan desde arriba. Nos acompañó un tiempo excelente y hemos pasado una buena mañana caminando, que es a lo que vamos.

No acabó aquí la cosa. Kiquet se había ofrecido a darnos a probar sus "gachas manchegas" y nos dirigimos hacia Calicanto, al chalet de sus padres, donde junto a su mujer Almudena, nos habían preparado una gran sartén de gachas con su correspondiente fritura de acompañamiento y donde pudimos disfrutar de una agradable comida y de una muy buena y simpática sobremesa.

Pasadas las 5 de la tarde tuvimos que forzar, porque apetecía quedarse más, la despedida y finalizamos esta salida sabatina. Agradecemos la visita de Aurelio y Fina, que nos brindaron su compañía en esta ruta y que han prometido volver en breve.






Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE

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0047 - Vértices Geodésicos C.V.: Tejo (1250 m) A+ 841 m / 21 km

Vértice subido junto a la etapa nº 12 del GR-7
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