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sábado, 19 de noviembre de 2011

11ª etapa del GR-7 Comunidad Valenciana: Charco Herrero a El Reatillo (o viceversa) / A+ 773 m / 22,55 km

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"GR-7: Charco Herrero a El Reatillo o viceversa"

Esta semana tocaba acompañar a Kiquet en su etapa nº 11 del GR-7 a su paso por la Comunidad Valenciana.

A la cita acudieron Mari y Jose, Carmen _K, Belén, Kiquet, José Vicente (amigo de Kiquet), Manuel Carlos y un servidor. Nos dividimos en dos grupos para solucionar el tema de los coches y en nuestro grupo fuimos Kiquet, Manuel Carlos y yo, que lo hicimos en el sentido que tenía más desnivel, o sea, al revés, desde El Reatillo hasta Villar de Tejas. Nos quedó el hueco de Juan Carlos, que no pudo venir y que lo hubiera disfrutado.

Como vamos adecuando las etapas a nuestra conveniencia, la anterior la terminamos en Charco Herrero, pero sabedores de los grandes charcos que nos encontramos la otra vez en las pistas de aproximación al lugar y que esta semana había llovido mucho más, decidimos que el punto de inicio/final sería en la misma población de Villar de Tejas.

Las previsiones oficiales, como siempre, eran catastrofistas y decían que íba a caer la del pulpo y como se viene comprobando, cada vez son menos fiables. Como ya les han pillado en varias ocasiones y les han leído la cartilla de que alguna vez no habían avisado de la gravedad de la situación, ahora siempre se ponen en lo peor y así, si ocurre, pues ellos ya lo habían predicho y si no ocurre, pues mejor, ¿no? ¡Pues no! Hay que tener en cuenta que esto de las predicciones es como las del Tarot, que no es una ciencia exacta. Al final pasará como en el cuento del lobo... "tantas veces decir que viene el lobo y era mentira, que cuando venga de verdad no les van a hacer caso"... en fin...

Pasaban unos minutos de las 7 de la mañana cuando comenzábamos a andar desde las cuatro casas que componen la aldea de El Reatillo. Mientras veníamos el cielo estaba despejado pero aquí había plena oscuridad ya que el cielo estaba completamente cubierto, aunque sin rastro de lluvia y tuvimos que hacer uso de los frontales.

Los 10 grados del termómetro tampoco daban la sensación térmica de ello, ya que no hacía nada de viento, por lo que enseguida los polares volvieron a la mochila.



Comenzamos a caminar, como no, al lado de una valla de un coto de caza. Llevamos recorrida mucha montaña y por toda la Comunidad Valenciana pero éste el el único punto en que hemos visto que le han puesto vallas al monte. Todo está lleno de cotos de caza con unas vallas de 2 metros de altura y sin porteras por la que pasar, sino cerradas con cadena y candado. Comenzamos andando a lo largo de una de ellas y más tarde nos dimos de cara con una gran puerta cerrada con candado en la que decía "Finca el Valiente" y el GR continuaba a través de ella. Tuvimos que pasarla por un lateral y continuamos por la ancha pista, paralelos al Barranco de Mardaniz.



El Sol comenzaba a levantarse por el horizonte e incluso nos brindó algún rayo durante la mañana. Vimos abajo uno de los exagerados puestos de caza y pensamos que lo de "valiente"....



Pasamos cerca de la Casa del Valiente, que dejamos a la izquierda y más tarde nos encontramos con que el track nos decía que siguiéramos por la pista, aunque a lo lejos vimos que se debía atravesar otra puerta metálica. En cambio, las marcas nos sacaban de la pista y nos llevaban por una senda. Decidimos en ese momento seguir las marcas y fue una de las partes más bonitas de la ruta al atravesar una pinada por un estrecho senderillo. Se nota el poco paso por la zona porque las coscojas y los romeros van creciendo para taparlo, pero aún se puede pasar bien. Siguiéndolo, llegamos a una pista y por inercia continuamos hacia abajo, aunque vimos una cruz. En ese lugar debíamos haber continuado hacia arriba y a la derecha por la pista, pero nosotros continuamos hacia abajo y al llegar a la curva no vimos marcas y decidimos seguir por una especie de sendita que después se perdió. Sí, ya sé, todo menos volver, jeje. Consultamos los GPS y vimos que como habíamos dejado el track allá en la pista y también las marcas, debiamos ahora remontar una loma bastante cerrada para recuperarlas.

En este tramo, mientras nos abríamos paso entre los altos romeros, estuvimos bromeando con Kiquet, diciéndole que tenía que haber venido Juan Carlos para apoyarnos y así hacerle ver a Kiquet que nuestros tramos suelen ser aventureros y se salen a veces de lo marcado, pero es en los que disfrutamos más. La etapa anterior había venido también en nuestro grupo, pero como no pasó nada y seguimos el recorrido marcado, le decíamos que eso no era lo normal, que así no nos gustaba y que no teníamos la emoción de la aventura. Ahora sí que le tocó vivirla a él también.





Enlazamos más arriba con el track y con las marcas y continuamos hasta que llegamos al paraje del Cañón del Reatillo. La fina senda discurre entonces paralela al pequeño arroyo que estaba practicamente seco salvo alguna poza que quedaba, pero el lugar es encantador.









Continuamos y nos vimos ante otra tesitura. Las marcas seguían por un lado y el track por un sitio imposible. No sé de donde había salido este track en esta ocasión pero en adelante seguiremos los de Bornem, que son los que normalmente utilizamos y que se ha recorrido todo el GR 7 desde Andorra hasta Tarifa.

Era un punto conflictivo, porque estábamos a punto de cruzarnos con el otro grupo y si ellos seguían el track y nosotros las marcas y ambos trayectos se separaban, no nos cruzaríamos y debíamos verles para intercambiarnos las llaves de los coches.

Como el track no lo podíamos seguir desde aquí, decidimos seguir las marcas que nos llevaban en ascenso subiendo en zetas por una pronunciada ladera. El paso era rápido para intentar llegar a ellos antes de que bajaran. Encendimos los walkies y conseguimos localizar a Jose quien nos dijo que estaban arriba de la montaña, casi asomados al barranco y que habían seguido el track. Nos dio una buena referencia, ya que nos comunicó que estaban sobre la línea que delimita el término. Nosotros les dijimos que íbamos por las marcas del GR y que se quedaran donde estaban.

Cuando llegamos arriba y casi a la línea del término en nuestros GPSs, tiramos hacia la derecha para seguirla y encontrarlos. El monte aquí también era tupido y continuamos con las bromas con Kiquet, que decía que esto no era ya trocha, sino selva pura y dura. Encontramos una cota por donde ya pudimos circular mejor y llegamos hasta donde estaban los demás y allí decidimos almorzar contándonos las bromas y mutuas odiseas.




Tras la foto de grupo, seguimos todos juntos hasta donde estaban las marcas y ellos se fueron en un sentido y nosotros en el otro. Llegamos a una pista que ya no dejamos hasta el final.



Pasamos por el refugio de las lomas, que estaba lleno de cazadores y seguimos con nuestro camino.



Más tarde pasamos al lado de unos viñedos que ya estaban perdiendo la hoja y en los que aún pudimos encontrar algunos racimillos de uva que estaban muy dulces y donde estuvimos entretenidos un buen rato comiendo de aquí y de allá.




Llegamos a Villar de Tejas a las 13:05 y vimos que nos habían aparcado el coche en un lugar estratégico, en la plaza, que disponía de fuente, bancos y hasta un bar, aunque se encontraba cerrado. Procedimos al baño de pies y de botas (que estaban embarradas) y dimos por finalizada esta etapa que ha tenido su aliciente.



Una etapa que nos ha dejado un buen sabor de boca por la aventura con que ha sido salpicada. De lo contrario hubiera sido casi todo un caminar por pista. Lamentable que todo este parcelado con vallas que impidan la libre circulación por el monte. Se ha optado aquí por cerrar todo a las bravas sin dejar ningún paso y olvidar las costumbres ancestrales que aún perduran en la zona norte de Castellón, donde aún se complementa el uso de las explotaciones ganaderas con el derecho de paso de las personas y existen porteras cada tanto por las que se puede cruzar.

Bonito el tramo de el cañón del Reatillo, la vista de grandes pinadas que todavía quedan por aquí y muy dulces las uvas que pudimos probar. Una ruta en la que nos lo hemos pasado bastante bien y en la que si hubiera llovido, pues nada, a dejarla caer, que buena falta hace y la hubiéramos pateado saltando al ritmo de la música como en la siguiente canción de Shania Twain.






Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE
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sábado, 12 de noviembre de 2011

0042 - Vértices Geodésicos C.V.: Creu de Gelat (1262 m) / A+ 571 m / 20 km

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"¡Nada, que no cabía todo en la cámara!"

Este sábado la ruta propuesta era subir al Vértice Geodésico nº 42 en altura de la Comunidad Valenciana, Creu de Gelat, con 1262 m de altitud, situado en el Término Municipal de Cinctorres, Castellón.

Haríamos la ruta en el sentido de las agujas del reloj. Saldríamos desde la población de Portell de Morella en dirección Norte por la Colada de la Lloma y subiríamos al Creu de Gelat. Bajaríamos a continuación buscando el inicio del Barranc de la Barcilla. Cuando lleváramos un tramo nos saldríamos de él por la derecha para asomarnos al acantilado de la Roca Roja, desde donde veríamos una gran panorámica de la Rambla por la que cruzaríamos más tarde.

Volveríamos al Barranco de la Barcilla y descenderíamos hasta la Rambla Celumbres, por la que caminaríamos entre altas paredes de roca viendo la Peña de la Caldereta, el Cerro de la Roca Parda y la Roca del Cuervo. Un poco más allá nos desviaríamos un pequeño tramo para visitar el Toll d’en Drac o Cova Antolá y regresaríamos a la rambla. Continuaríamos por ella y cruzaríamos por un bonito puente romano, subiendo hasta la Cruz de las Artigas, regresando al lavadero donde tendríamos los coches.

A la cita acudieron: Mari y Jose, Carmen_K, Toni, Manolo Moliner, Juan, Paco y un servidor.

Cuando Manolo Moliner se enteró de que iba a hacer esta ruta enseguida se apuntó, porque decía que él había hecho parte y le había maravillado. Se lo dijo a sus dos amigos de Vilafranca, Juan y Paco, que ya habían hecho una ruta con nosotros y habían prometido repetir y se unieron a la fila.

Llegamos al lavadero de Portell donde teníamos previsto aparcar y comenzar la ruta pero la zona estaba en obras y aquello parecía un pequeño desastre, por lo que volvimos hacia el pueblo y aparcamos al lado de una fuente que habíamos visto al pasar y donde se puede aparcar sin problemas.

A las 7:50, sin viento y con un cielo despejado, comenzamos a andar. A pesar de los 7 grados y de lo enfundado que se puso Toni, la sensación no era de frío en absoluto.



Con una luna llena hasta los bordes que nos observaba continuamente y los primeros rayos del Sol, salimos del pueblo siguiendo la Colada de la LLoma, por la que iremos no muy lejos de la carretera CV-125, que discurre más o menos paralela. Llega un momento en que tenemos que cruzarla y seguir por otra agradable semipista. Vimos un caballo y un burrito que se acercaron a su valla para saludarnos y que se dejaban acariciar.




Seguimos por el azagador y más tarde cuzamos de nuevo la carretera. Tras esta pequeña subida ya empezaron a sobrar las prendas de abrigo y la mayoría nos quedamos en mangas de camiseta.


Pasamos por la Creu de Gelat y un poco más allá estaba el vértice y la caseta de vigilancia forestal.



Saludamos a la vigilante y nos pusimos a lo nuestro, es decir, a las fotos, ya que desde allí se observaba un mar de nubes espectacular.



Desde aquí y ahora ya sin senda ni marcas comenzamos a bajar dirigiéndonos al Barranco de la Barcilla (o Barcella en la zona). Una vez en el Barranco la senda es difusa pero evidente y no hay más que seguir hacia abajo.


Es una delicia caminar por este Barranquito y se reflejaba en nuestros rostros y en la animada conversación.


Llegado un momento nos desviamos hacia la derecha en ascenso para llegar a la planicie. Si se continua por el barranco se puede subir más adelante por el PR. Llegamos al poste del PR CV 408 que se dirige a Portell. Subimos un rato con él y arriba lo abandonamos, siguiendo nosotros por la izquierda para llegar al borde de la planicie y asomarnos al acantilado de la Roca Roja. Cuando llegamos casi pudimos escuchar un ¡¡¡Ohhhh!!! producido al unísono por todos nosotros. Una pasada.

Había visto esta imagen en una panorámica del blog de Jaime Escolano y desde que la vi quedé prendado de ella y me dije que cuando planeara la ruta para el vértice Creu de Gelat, pasaría por aquí. Dicho y hecho. La sensación de altura es enorme porque el acantilado cae a pico y se divisa una buena parte de la rambla en las dos direcciones. La visión del Cerro de la Roca Parda enfrente de nosotros también era otro aliciente.








En la repisa donde estamos Juan y yo en la foto superior encontramos "un buen lugar para almorzar" con todo eso ante nosotros y nos pusimos a la faena. Lo malo es que se estaba tan bien en lugar tan privilegiado y con el solecito que a ver quién nos movía. Algunos comenzamos a andar pero, como se observa en la tercera imagen, al grueso del grupo le costaba abandonar aquella atalaya.


Volvimos sobre nuestros pasos hasta encontrarnos con el PR CV 408 de nuevo, que ya seguiríamos durante bastante rato. Éste nos va bajando por el Barranco de la Barcilla primero por una frondosa pinada y después se convierte en una fina senda que cruza alguna pedrera y sepentea en la bajada mostrándonos las grandes formaciones rocosas a ambos lados.






El PR está perfectamente marcado y no hay problemas de seguimiento. Llegamos al fondo de la Rambla Celumbres (Sellumbres en la zona) y contemplando estas curiosas figuras comenzamos a recorrerla hacia nuestra derecha.


Circulamos por una semipista que aparece por la izquierda de la rambla, facilitándonos el caminar enormemente e íbamos con la cabeza levantada mirando a derecha e izquierda.


Podíamos ver desde abajo el lugar donde habíamos estado almorzando, arriba de la Roca Roja, de evidente toponimia.



Aún tengo algo de tortículis en el cuello (es un decir) de mantener la posición elevada de la cabeza intentando no perderme nada de lo que se nos iba apareciendo.


En una revuelta apareció ante nosotros el Cerro de la Roca Parda y se podían ver grupos de buitres planeando en un lateral y en las fisuras de la roca podían apreciarse las buitreras.




Manolo y yo nos quedábamos un poco retrasados porque íbamos haciendo fotos y comentábamos que había aquí demasiado que ver para tomárselo con algo de calma.



Llegamos así a otro paraje espectacular, la Roca del Cuervo, que nos sorprendía con su verticalidad y sus tonalidades ocres.





En otro de los cortados se veía una gran losa que se había desprendido de la pared pero no había llegado a caer y estaba suspendida en un precario equilibrio.


Vimos un poste que indicaba un enlace con la senda local SL CV 134 que viene de Portell y llega hasta el Toll d'en Drac o Cova d'Antolá. Nosotros seguimos el PR 408 por dentro de la rambla.


Junto a esta gran piedra de la tercera imagen nos hizo nuestro GPS una llamada de atención. Este era el lugar donde debíamos desviarnos hacia la derecha para visitar el Toll d'en Drac, pero por el barranco lateral no se veía paso. Subimos un poco a la trocha y encontramos una senda difusa que nos fue llevando pero más adelante, debido a la frondosidad del lugar, se empezó a llenar de zarzas y tuvimos que abandonarla e intentarlo subiendo un poco por la ladera de la izquierda.

Aunque estaba bastante empinado conseguimos sortear la zona de zarzas y bajar al lecho más adelante, donde ya vimos las marcas del SL anunciado. Subimos un poco y llegamos al Toll d'en Drac, una enorme fosa excavada en la roca por la cascada, que seguramente cae con mucha fuerza cuando circule agua procedente de las lluvias.








Salimos de aquel a-Toll-adero siguiendo la senda local para ver si nos era más fácil por ese lado, pero cuando subimos comprobamos que se iba alejando de la rambla hacia Portell por lo que, como no, buscamos el mejor paso que vimos y bajamos al lecho de la rambla. Más adelante el PR nos indicaba un desvío por la derecha que nos haría evitarnos la "Volta de la Rambla", un gran meandro que se ve que ya es oficial saltárselo.


Toni, que no había querido seguirnos en esta extensión programada, había ido haciendo camino poco a poco siguiendo las marcas y de tanto en tanto nos encontrábamos unas curiosas "fititas" echas con piedras pequeñas. Tras una de las revueltas lo vimos tumbado en una gran piedra disfrutando de la espera.


Poco más tarde de volver a la rambla el PR 408 la abandona por la derecha para dirigirse a Portell y completar su círculo, pero nosotros continuamos ya que nos quedaba todavía algo más en el tintero.




Continuamos ahora sin marcas siguendo el curso de la rambla y disfrutando de las formaciones que el agua va tallando en la roca caliza. Así llegamos hasta el "Puente Romano", así aparece en los mapas, aunque nuestro ilustrado Juan nos decía que de romano tenía poco y si acaso algo de la época de la dominación árabe. De todas formas, era un puente restaurado y bonito que también reflejamos en la película virtual de nuestras cámaras.




Ya nos teníamos que despedir de la rambla que nos había hecho pasar estos buenos ratos y, con un último vistazo, la sentimos alejarse en silencio, como si de una enorme serpiente se tratara.



Siguiendo ahora las marcas del PR CV 332, comenzamos una durilla subida por pista cementada que nos llevaría hasta la Cruz de las Artigas, detrás de la cual ya podíamos ver la población de Portell.


Algo más tarde abandonamos momentaneamente la pista siguendo las marcas y después pasamos por una "animalada", un grupo de unos 20 perros de la misma raza encerrados tras una valla que nos recibieron con sus agradables cánticos y enseguida tuvimos a la vista Portell de Morella.




Pasamos por el lavadero, lugar que en principio iba a ser el elegido para terminar nuestra ruta. Lo fotografiamos, echamos un vistazo al interior de la Iglesia (desde fuera) y llegamos a la fuente donde teníamos los coches. Procedimos al relajante baño de pies, nos refrescamos "literalmente" con el agua de la fuente y sacamos las neveritas para comer en unos bancos que parecía que teníamos reservados al uso.






Tras el café nos despedimos hasta la próxima y casi sin quererlo surgió el gérmen de una nueva próxima aventura. Una fenomenal ruta que tiene unas vistas excepcionales, tanto desde arriba y el Barranco de la Barcilla, como todo lo que se va viendo en el recorrido por la rambla. Hay que llevar la batería de la cámara bien cargada porque no parará en ningún momento y a lo mejor os pasa como a mí, que no podía guardarla. Y por mucho gran angular que llevéis, os aseguro que no os cabrá todo en el objetivo de vuestra cámara.

Agradecer desde aquí a Jaime Escolano la información que obtuve de su blog y sobre todo la motivación que supuso para mí ver en sus fotografías un adelanto de lo que nos esperaba. Comentar que se ha puesto en contacto conmigo para ofrecerme su ayuda en lo que pueda en próximas rutas y que seguro que le tomo la palabra.





Os dejo también unas magníficas fotos tomadas por Manolo Moliner. Podéis ver más imágenes espectaculares en su fotoblog: http://clodovaldo.mifotoblog.com/




Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE
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