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sábado, 23 de enero de 2010

Picos por Espadán

"Visión tipo túnel"

(Como últimamente hay problemas para que se reproduzcan los vídeos, los voy a subir también a youtube, así si no podéis verlos, pulsar el enlace)
En mis tres últimas salidas no he tenido mucha suerte en cuanto a mis expectativas, debido a cuestiones meteorológicas. En la primera íbamos buscando la nieve y al final donde creíamos que habría mucha, no la encontramos. En la segunda nevada, que aún fue más importante, fuimos otra vez a por ella y aunque encontramos algo, no fue tampoco lo que esperábamos. Y en esta ocasión en que la ruta pasaba por unos lugares con unas vistas fantásticas, tanto por sus alturas y desnivel como por la calidad de los bosques de alcornoques que atraviesa, una espesa niebla que se mantuvo durante toda la mañana tampoco nos dejó ver todo lo que en un principio se anticipaba.

La niebla también tiene su encanto, pero claro, si se mantiene un ratito y se disfruta con el ambiente tranquilo, a veces fantasmagórico, el silencio que te embarga y ese algo de magia que rodea a la montaña envuelta en blanco. Pero estar toda la mañana con una visibilidad de unos 15 a 20 metros llega a ser un poco agobiante y más si piensas en lo que te estás perdiendo.

No obstante todos pensábamos que...


(Pulsa aquí si no puedes ver el vídeo: VER VIDEO )

Pero nada, no pudimos salir de la niebla y era tan espesa que pienso que en un caso así, igual Demi Moore no hubiera conseguido encontrar su deseado malecón de Paradise Cove para terminar bien la película.

(Pulsa aquí si no puedes ver el vídeo: VER VÍDEO )

Al salir del pueblo pasamos por un rinconcito en que parecía que cada cosa la habían colocado pensando en dar una sensación de paz. De hecho, Nuria se me adelantó en las palabras que estaba pensando y dijo que parecía un jardín Zen: tenía un puentecito, la cascada, el riachuelo, una casita con terrazas, la soledad, el silencio.... La casa no ha salido en la foto ya que debido a las condiciones de luz, fueron algunas las imágenes que no salieron con una calidad aceptable.



La ruta en este caso había sido pensada y comandada por Luis Gispert y era una circular por los parajes de Espadán, saliendo y volviendo a Aín y subiendo a 5 o 6 picos, depende de cómo se cuenten. Bueno, subiendo.... y bajando, que también hay que tenerlo en cuenta.

Cada vez que coronábamos uno, Luis gritaba: "el primero", "el segundo"... e iba diciendo el nombre del mismo y así con cada uno al que llegábamos.

Cuando se acercaban las 10 de la mañana, Juan Carlos me dijo que a ver si animábamos esto un poco, ya que se iba acercando la hora de almorzar y queríamos hacerlo en un lugar más elevado, pues después, con la tripa llena, las subidas apetecen menos. Con lo que unos cuantos nos pusimos a tirar con un poco más de brío para que después no se quejara de la hora del almuerzo el sindicato de senderistas, y además porque apetecía un poco de cañita. Y todo el grupo se animó en la subida.

Almorzamos en un buen ambiente y como siempre compartiendo "lo mejor de cada casa", en forma de viandas, vino, cosas de picar, galletas y licores varios con los que mitigar el frío.



¿Qué se vería desde estas atalayas en circunstancias propicias....?




En esta salida, cuando la niebla arreciaba, el grupo se mantenía bastante compacto y siempre a la vista unos de otros.



En este collado entre pico y pico (como dicen los yonquis) parecía que iba a empezar a clarear, pero como vereis en las fotos siguientes, no fue así.




Luis iba delante comandando la expedición, pero hasta para un experimentado montañero las condiciones adversas como ésta de la niebla pueden llegar a provocar desorientación. Esto sucedió a partir de estas tres imágenes en que la niebla parece que se cerraba y después de un cerro, empezamos a descender hacia la nada, hasta que a Miguel Arce, que en una anterior ocasión había hecho parte de esta ruta, le surgió la duda. Procedimos a comprobarlo en los GPS, ya que yo llevaba cargado un track con un recorrido parecido que discurría por la zona y pudimos ver que si seguíamos descendiendo iríamos a parar directos a La Mosquera, que no era nuestro destino. Avisamos a Luis y tras deliberar un poco y consultar con José Manuel que iba detrás y que también tenía cargado el mismo track, pensamos que lo mejor era retroceder, volver a subir hasta el cerro y seguir el track en busca del Cerro Gordo. No era plan tirar a la trocha en esas condiciones de visibilidad. Así lo hicimos y después ya no hubo más incidencias.



En esta subida, cuando la gente ya iniciaba el descenso se quedaron algunos rezagados. Me acerqué a mirar y resulta que habían salido a relucir otra vez la mistela y la petaca de coñac. Y es que con la excusa del frio....



En esta imagen podemos ver en otro pico las siluetas de algunos que se habían adelantado un poco.



Ya llegando al final del recorrido, visitamos los restos del Castillo de Aín.



Y volvimos a nuestro punto de partida, tras haber realizado una ruta durilla, con más desnivel del que se preveía en un principio, y que por ello, por la niebla y por alguna rectificación que tuvimos que hacer a causa de la misma, se nos desfasó algo en el tiempo calculado para terminar.



He tenido la sensación de haber hecho la ruta como yendo por un pasadizo, o un túnel, debido a la limitada visibilidad. Este recorrido, con la luz encendida, seguro que gana muchísimo. Y me he vuelto a quedar por segunda vez con ganas de subir al Espadán, habiendo pasado tan cerca. Queda pendiente para una próxima ocasión.

Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podréis descargaros el track clicando aquí: ROCACOSCOLLA.
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sábado, 9 de enero de 2010

Alpuente - El Cabezo (circular)


"Casiblanca"

Esta semana volvió a nevar con fuerza cerca de Valencia y como la última vez fallamos, pues no encontramos la nieve esperada, José Manuel hizo caso a la Bergman y lo intentó otra vez, la cantó otra vez, como dice Ingrid en la versión original:


Pero, a pesar de haber atravesado bastante nieve cuando pasábamos por Tuéjar, al llegar a nuestro destino comprobamos abrumados que allí no había casi, pero decidimos hacer la ruta que teníamos prevista. De todas formas, siempre nos quedaba la opción de ir a Tuéjar... o París.



Nos mantuvimos fieles a la ruta por Alpuente porque aunque Clint Eastwood dice que "esta clase de certeza sólo se presenta una vez en la vida"... a José Manuel se le había presentado por segunda vez la certeza de que encontraríamos nieve.


Así que nos pusimos todo (y digo "todo") lo que llevábamos encima y con una temperatura de
-3º centígrados nos dirigimos a la salida del pueblo, viendo enseguida los primeros carámbanos de hielo, que con sólo mirarlos se te metía aun más el frío en el cuerpo.



Nos acercamos hasta la cascada en la que el agua cae desde bastante altura y pudimos comprobar también las muchas estalactitas de hielo que se habían formado en sus paredes. Iniciamos la subida dejando atrás el barranco de Alpuente.



Nos deleitábamos con la contemplación de los enormes cortados de roca.






Hasta el mismo borde de este cortado llegan algunas casas del pueblo. Se pueden ver allí arriba a la izquierda.




Nuestra suerte mejoraba y le daba la razón a Eastwood, perdón, a José Manuel, porque nada más remontar el collado, en la otra vertiente comenzamos a ver mucha más nieve y el paisaje se iba animando.




Aquí tenemos a José Manuel llegando a la zona recreativa donde nos había guiado para almorzar, esta vez sí, a la hora exacta estipulada por el Sindicato de senderistas. Y en una mesa, bueno, una piedra con un mullido mantel blanco, dispusimos las viandas que llevamos para compartir entre todos. Hasta 3 botas salieron a la luz y claro, había que probarlas todas y también una botella de coñac, sí, además de las agradecidas pe-ta-qui-tas, Kike trajo una botella entera.




Este fue un momento gracioso ya que José Manuel, tras comprobar que la capa de hielo parecía muy gruesa, se puso a andar con cuidado por el charco y la gente le empezó a imitar, hasta que fueron tantos los que el hielo tuvo que soportar a la vez que crujió y se partió en un punto, haciendo que José Manuel Junior metiera un pie de lleno hasta el fondo. Se juntó con que Nuria, creo que de la risa que tenía y por huir del charco, resbaló con el hielo y dio con el pompis en el suelo.




Llegamos al desvío donde se inicia la senda de subida al Cabezo y para nuestra satisfacción, estaba totalmente nevada con una buena cantidad de nieve en polvo que en muchas ocasiones nos llegaba por el tobillo.



La subida se tornó exigente, lo cual no estaba mal para que generáramos nuestro propio calor corporal, aunque cuando llegamos a la cima un viento glaciar se había apoderado de ella y no pudimos ni hacer arriba la foto de grupo porque la gente huyó en menos de un minuto. Yo intenté mandar un mensaje por el móvil y además de que el viento me movía, mis dedos casi no respondían. La sensación de frío allí a causa del viento era muy fuerte.




Esta panorámica vale su peso en oro, no ya porque sea muy chula sino porque está compuesta por 10 imágenes y con el frío que hacía costaba mantener la mano expuesta durante ese tiempo.



Al iniciar el descenso aun arreció más la ventisca levantando como si fuera polvo la nieve, que parecía arena cuando te daba en la cara.

En la bajada yo me había quedado retrasado y el grupo descendía con precauciones pero como necesitaba mi dosis de adrenalina, empecé a bajar corriendo a la trocha y cuando pasé al grupo, seguí la huella que habíamos hecho a la subida, a la vez que ví que tiraba tras de mí JM junior, al que también le gustan las emociones, y había que vernos saltando en los cambios de dirección con los pies juntos como si estuvieramos en un descenso de esquí alpino. Ahí le tenemos en la primera imagen en plena persecución.


Volvimos al camino que habíamos dejado al iniciar la subida, que presentaba placas de hielo, las cuales tras varios avisos hicieron que yo también probara el suelo con mi trasero. Pasamos por otra área recreativa donde aquí sí, protegidos del viento, hicimos la foto de grupo "a varias escalas".



Primero por senda y después por un trozo de pista nos íbamos acercando a Alpuente, donde teníamos los coches, regalándonos el paisaje más vistas de la peculiar situación del pueblo. Me recordaba en cierta medida a Xodos.



Y así dimos por finalizada esta estupenda ruta, sobre todo por la subida y bajada al Cabezo, echando de menos a los amigos que no pudieron venir en esta ocasión, aunque esperemos no tener que ponerles más faltas.

Un saludo y hasta la próxima.


Podréis descargaros el track clicando aquí: ROCACOSCOLLA.

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