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sábado, 20 de diciembre de 2008

Forcall - Mola Garumba (Zona de Morella)

Esta semana y para realizar la despedida de la temporada, José Manuel nos propuso una fabulosa excursión por los alrededores de Morella. Contábamos con la ayuda de Luis Gispert que había realizado el trayecto de ida y vuelta por el mismo lugar un mes antes, aunque nosotros pretendíamos hacer la ruta circular y, no existiendo track, convertía a la ruta en algo aventurera en la vuelta.

Cuando nos íbamos acercando al inicio de la ruta el termómetro exterior del coche llegó a marcar -2º y cuando por fin tocamos tierra, el mercurio marcaba 1º, pero no hacía viento y, para mí, ni frio.

Comenzamos la ruta desoyendo las indicaciones de Cebrián y vadeamos el río gracias a unas piedrecitas que gentilmente José Manuel, que iba en avanzadilla de reconocimiento, se aprestó a colocar. Y enseguida pasamos por la Ermita de la Consolación.

Cuando llegamos a la base de la Penya del Migdia, los pasos entre grandes rocas iban sumando estrellas a la ruta. Por cierto, no sabía yo que mi nuevo peinado causase tanta expectación ante los fotógrafos.

Desde arriba hay unas bonitas vistas de Forcall.

Comenzamos a bordear, prácticamente siguiendo la misma curva de nivel para dirigirnos al alto de la Mola Garumba y el camino nos sigue ofreciendo preciosas imágenes para el recuerdo y que hacen que el largo trayecto en coche para llegar a la zona tenga así su recompensa. Esta ruta hubiera hecho que las cámaras de Toni y Dioni (nuestros fotógrafos más profesionales) hubieran echado humo.

Pasamos por un frondoso bosquecillo de alcornoques, para lo cual tuvimos que cruzar las vallas de varios cercados de corrales de vacas, por el interior de los cuales anduvimos, pasando cerca de un abrevadero y ante la curiosa mirada de sus moradores, que se preguntaban qué sería aquel jolgorio que se escuchaba. No pude resistirme ante esta última imagen porque me vino instantáneamente a la cabeza aquello de: “Con un 6 y un 4 hago la imagen de tu retrato” ¿Alguien lo recuerda?

Pero si hay algo en la panorámica que atrae la mirada como si de un poderoso imán se tratase, es la visión del imponente castillo de Morella situado en lo alto de su loma con el pueblo rodeando su base.

Llegando al vértice geodésico de la Mola Garumba el grupo anda distendido disfrutando de las vistas.

Y en la bajada todos se animaron y era gracioso ver a 25 senderistas, muchos de ellos con el gorro rojo de Papá Noel puesto, cantando a grito pelado canciones navideñas. Como éramos 25, una de las canciones más requeridas fue el “25 de diciembre, fun, fun, fun”. Y en una orilla del camino pudimos ver los antiguos restos de un componente de otro grupo que lo debía haber hecho rematadamente mal en una anterior Navidad.

La vuelta, que la hicimos por el lecho de un barranquito, siguió dejándonos bonitas imágenes.

Acercándonos al pueblo José Manuel nos volvió a sorprender con otra hilera de piedras que había colocado para que pasáramos y un rato después llegamos a Morella –de lo que alguno se alegró mucho- y literalmente tomamos sus calles con nuestros gorros rojos.

Tras degustar de una buena comida en armonía en el restaurante “El mesón del pastor” y después de los brindis, Nuria hizo entrega a José Manuel de un regalo por parte tanto de los que estábamos presentes como de los que no habían podido venir, agradeciéndole la dedicación y los buenos momentos que nos ha ofrecido durante toda la temporada.

El regalo consistió en un libro de Rafael Cebrian sobre rutas y unos crampones, como haciéndole un guiño a que en verano prepare otra ruta por nieve como la que hicimos este mes de Julio en Pirineos y de la que todos guardamos un grato recuerdo.

Un saludo a todos y felices fiestas.
Pablo.
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sábado, 13 de diciembre de 2008

Subida al Montdúver desde Xeresa

Esta semana José Manuel nos propuso subir al Montdúver desde Xeresa, próxima a Gandía. Cuando llegamos al inicio de la ruta hacía bastante fresco, pero durante la ruta el ambiente se convirtió por momentos en gélido al arreciar el viento con rabia y tuvimos que echar mano de todo lo que llevábamos en la mochila para intentar combatir la sensación térmica de estar cerca de los cero grados. Soplaba Eolo con tanta fuerza que incluso podría haberse llevado volando el mal humor si es que a alguno se le ocurría traérselo de casa. A mí, por ejemplo, me quitó hasta el dolor de cabeza...

Como veis en la imagen el sol intentaba salir sin mucha fuerza y por otro lado, la luna tampoco quería abandonarnos.

Hasta aquellas antenas que se ven en la lejanía teníamos que subir pero no pasa nada, hasta las travesías más largas comenzaron con unos pequeños pasos y ahí tenemos a Juan diciendo: “¿Passssssssaaa con las antenitas?”

Incluso hay quien se lo toma con más filosofía como la figura que aparece en el perfil del horizonte, tumbada, mirando ligeramente hacia la derecha. Se puede imaginar, la frente, la nariz respingona y la barbilla ¿Alguien la ve?

Aquí tenemos a José Manuel pensando si llevamos atuendo adecuado para entrar al Casino que indica la señal.

Hay momentos en que la subida se empina y en ocasiones hasta hay que hacer una pequeña trepada, sin complicaciones a no ser que te resbales, porque el desnivel en ocasiones llega a ser importante. Si te paras a imaginar…

Al fin llegamos a las antenas y buscamos un sitio resguardado del fuerte viento para almorzar, momento en que se nos unió un nuevo compañero que debía tener ya mucho andado porque se comió tres barritas energéticas que le dio Pacojavi.

Las vistas desde arriba eran impresionantes aunque nos defraudó el que hubiera una persistente neblina que no dejaba que aun se viera más allá. Con el viento que hacía creíamos que estaría el ambiente más despejado. Aun así, para muestra un botón. Y aquí está Juan de nuevo diciendo: "¿Véis como no era para tanto?".

La bajada unos la comenzaron por pista mientras otros siguiendo el dicho de que “la aventura es la aventura” nos metimos un trecho por donde en realidad marca el PR, es decir, una senda casi inexistente entre carrascas y matorral que en muchas ocasiones nos sobrepasaban en altura y hacían que se nos engancharan las mochilas. Cuando José Manuel encaró el impenetrable sendero saltando el quitamiedos de la pista yo dije en voz alta: “¿Es broma, no?
Os pongo una imagen aunque ha salido borrosa.

El descenso es muy dulce y pasamos por la Ciudad Encantada de…., bueno, en realidad son un grupo de piedras que dieron mucho juego a las cámaras de fotos.

Por último cruzamos un barranco muy frondoso que se había salvado en parte del incendio de hace unos años y que tenía hasta un arroyo con minifuente incluida.

Cuando comenzamos la ruta le pregunté a José Manuel si íbamos a pasar por la Cueva del Parpalló, porque yo había leído que estaba en el Montdúver pero me dijo que íbamos a repetir el track que ellos hicieron hace unos años y que no estaba previsto, y que en ese momento desconocía su situación exacta.

Pues bien, una vez en casa y gracias al amigo Google, buscando información sobre el asunto he visto que la Cueva del Parpalló está situada en la cara opuesta del Montdúver a la que subimos nosotros. En el Sudeste de Barx se encuentra la Font de la Drova y desde allí hay señales que indican cómo acercarse a la Cueva. Además, el lugar donde encontré la información:


dice de la cueva: "La Cueva de Parpalló es una de las referencias principales para el arte paleolítico español. Las más de 5000 piezas de arte y muebles encontrados en esta cueva abarcan prácticamente todas las etapas del Paleolítico Superior, incluyendo todas las evoluciones que experimentó el arte en este tiempo. Estas plaquetas pintadas y grabadas que se extienden desde el Gravetiense hasta el Magdaleniense permiten - dentro de ciertos límites - llevar a cabo análisis comparativos con estaciones del Arte Sureño".

La página web además contiene información sobre muchas rutas de senderismo y, por supuesto, también sobre ésta, de la que hasta hay una colección de waypoints descargables con los que montar una ruta alternativa a la que hicimos nosotros, subiendo al Montduver pero por la otra cara. Bueno, es algo que le he propuesto a José Manuel por si quiere contemplar la posibilidad de hacerla en un futuro.

Eso es to, eso es to, eso es todo amigos.
Hasta la próxima.
Saludos.
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lunes, 8 de diciembre de 2008

Parque fluvial del Turia (en construcción)

Este sábado José Manuel colgó el cartel de "cerrado por vacaciones" y no hubo salida oficial, aunque algunos hemos salido por nuestra cuenta. El jueves recibí un correo de los incombustibles José y Mari invitándome a salir con ellos el sábado, gesto que me encantó y les agradecí enseguida pero les dije que al enterarse en mi casa que este sábado no había salida con el grupo, por arte de birlibirloque me fueron asignadas una larga lista de tareas caseras ¿Ves José Manuel, por no salir?

Pero con esto del senderismo, si transcurre el día que tocaba y no has salido, no se pasa y hasta otra, sino que se acumulan las ganas, por eso, este lunes que era festivo y aunque todas las previsiones meteorológicas indicaban que iba a caer la del pulpo, me preparé el hatillo la noche anterior dispuesto a salir siempre que no fuera necesario hinchar la barca.

Elegí un sitio cercano, sin siquiera coger el coche, y fui a ver cómo iban las obras del Futuro parque fluvial del Turia. Este es un proyecto que intenta regenerar las orillas del rio Turia en toda su longitud desde Vilamarxant hasta Quart de Poblet, eliminando cañares e intentando replantar flora autóctona, como pinos, carrascas, llentiscle, adelfas y otras muchas de las que desconozco el nombre, aunque muy autóctonas de rio no sé yo si son, más bien que están de moda, que en el rio siempre ha habido cañas, alguna adelfa y ya está, pero bueno, quedará bonito con la variedad.

Así mismo se ha construido un camino a todo lo largo de la ruta sólo utilizable en bicicleta o andando y con el propósito de garantizar la posibilidad de que se pueda ir desde Vilamarxant (incluyendo el Parque Natural de Les Rodanes) hasta Quart de Poblet y viceversa e incluso enlazar con los jardines del cauce del rio en Valencia y poder llegar hasta la Ciudad de las Ciencias y el puerto. También en el futuro se intercalarán en el recorrido áreas de descanso y recreativas. Se habla incluso de continuar el proyecto por el rio hasta Pedralba.



Como véis, un gran proyecto, un proyecto ambicioso, pero que para muchos se ha comenzado mal. Se ha empezado por el tejado.

Desde la época franquista y visto lo visto en la riada del 57 se vienen haciendo catas periódicamente en el lecho del río en la zona de Vilamarxant donde se iba a construir una presa de laminación, es decir, una presa que estuviera siempre medio llena para garantizar el suministro de agua a la ciudad de Valencia y aledaños en verano y épocas de sequía; y también con el propósito de frenar las posibles avalanchas de agua y "laminarlas" en caso de grandes avenidas.

Esta presa, por "h" o por "b" o debiera decir por "S" o por "P", es decir por gobiernos socialistas o populares, nunca se ha llegado a construir: siempre está en proyecto... (espero que no llegue el día de las lamentaciones).

Parece que aquí el único que construía presas y pantanos era Franco, criticable por muchas cosas pero que al menos inició una política hídrica "por cojones". Y mejor una que, por inmovilismo y otros "ismos", ninguna. Es lo que llaman "la parálisis por el análisis".

Bien, pues lo que comentan los más viejos del lugar es que por mucho parquecito fluvial y millones de euros que se gasten en plantas, puentes y demás zarandajas, como venga una avenida de las que suelen ocurrir de vez en cuando en este río, se va a ir todo a hacer puñetas. Se lo va a llevar todo el agua.

Lo normal, respirando un poquito y adoptando una postura Zen, hubiera sido construir la tan manida presa de laminación que garantizara un flujo constante del rio en todas sus estaciones y después hacer el parque, una vez protegida el área. Es decir, primero las paredes y después el techo... pero no.

En fin, de todas maneras y por lo que a nosotros atañe, disfrutemos al menos del paraje mientras dure y a ver si hay suerte.

A lo que vamos, a la ruta. Al mirar al cielo lo ví nublado pero no hacía viento ni frio. Ideal. Pasé por esta misma zona en bici de montaña hará un par de meses y me he sorprendido de la velocidad con la que avanza la transformación.

El camino que han construido intenta ir paralelo al rio, aunque pasa como con las parejas de enamorados, que tan pronto se acercan como se separan. Han puesto una buena cantidad de hormigón, que en ocasiones se aproxima al palmo de altura, con algo de machaca encima.



En mi ruta pasé por debajo del "Pont de Ferro", el puente por donde antes circulaba el tren que iba de Valencia hasta Lliria y si miráis las columnas veréis que tienen forma como de botella. Pues bien, los viejos del lugar a los que he aludido antes me dijeron que cuando sobrevino la riada, una de las "botellas" fue arrastrada por el agua y nunca se encontró. (Para que luego digan...)



En alguna de las fotos podéis ver el detalle de la mucha vegetación que han replantado, pero el terreno es de las cañas, que siempre han estado ahí y se niegan con cabezonería a abandonar su feudo.

Comprobamos que el otoño y las naranjas están en todo su esplendor.



Para ir sorteando las dificultades en su avance y para que haga más bonito, se ha hecho que el camino cruce cada tanto de una margen a otra y para ello se han comenzado a instalar unos puentes prefabricados de madera que recuerdan en cierto modo a los venecianos y no digo que no sean bonitos, pero siendo de madera no se garantiza una buena durabilidad ni conservación (es pan para hoy y hambre y "maderas sueltas" para mañana).



Seguro que no duran tanto como el antiguo puente de Ribarroja, que al parecer data de 1548, aunque hay quien le atribuye antecedentes romanos.



Para cruzar de parte a parte se han habilitado unos pasos provisionales hechos con tuberías por las que pasa el agua y con grava y tierra por encima para que puedan pasar los camiones que trabajan en el proyecto. Estos pasos serán eliminados una vez cloncluida la obra.



En un remanso del rio en cuyo lateral hay una cascada se ha instalado un observatorio como los que hay en la albufera para admirar las aves.



En mi recorrido he visto patos y numerosas aves zancudas (que no son chicas altas con minifalda y tacones) que patrullaban majestuosas el recorrido del rio como si fueran el helicóptero de la Dirección General de Tráfico y estuvieran atentas por si me pasaba el límite de velocidad: ¡Tranquilas, no hay problema! A lo mejor si fuera Juan Carlos o Kiquet...

En mi andar llegué hasta el más grande de los puentes prefabricados que ví y que se encuentra una vez pasada la chopera de la urbanización Masía de Traver (situada en la margen opuesta) y que ya tiene una pintada de unos ciclistas que reza: "Maricas, que no caben dos bicis". Un respeto, por favor, que si que caben, te bajas, dejas de hacer el cabra, te relajas y pasas.



En total fueron 21 kilómetros con cero desnivel y, como estaba previsto y como parece que suele ser la tónica esta temporada, los 2 últimos kilómetros se desplomó el cielo sobre mi cabeza y fui de nuevo bautizado.

Edito en abrl de 2012: Al llegar al puente que une Lliria con Vilamarxant han construido lo que será un centro de interpretación, una casota de madera en el lecho del río. Lo interesante es que junto a ella han instalado una fuentecita de esas que hay que pisar con el pie para que salga el agua. Siempre viene bien que haya un punto de agua en los sitios donde se hace algún tipo de deporte.

Un saludo.
Pablo.
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