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sábado, 19 de diciembre de 2009

Muela del Buitre y de Santa Catalina. Losilla de Aras (Circular)

"En busca de la nieve perdida"
Hola, últimamente os he puesto algún video en las crónicas. En ésta me gustaría empezar con uno también:
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Ya que a principios de semana había nevado tanto, José Manuel tenía pensado hacer una ruta por nieve, pero como las previsiones eran variables y bastante catastrofistas, cuando publicó la ruta dijo que nos íbamos a la nieve pero que no sabía a donde y que lo decidiría en el último momento. Y sin saber a donde, allá que nos íbamos apuntando todos, porque como Kate Winslet le dice a Leonardo Dicaprio: "confío en tí". Pues eso, que confíabamos en que nos llevaría a una buena ruta, fuera donde fuera. Aunque ahora que lo pienso, después no me dió el beso que viene a continuación de esta escena...mmmm, bueno, en otra ocasión.
Nos dijo que llevaríamos 4 rutas en cartera y que elegiríamos una u otra según se presentaran las circunstancias. Al final se decidió por hacer la ruta de la "Muela del Buitre" saliendo desde Losilla de Aras, pero combinándola con otra ruta en un tramo, la de la Muela de Santa Catalina, para evitar pista y añadir un tramo más bonito.
Conforme nos íbamos acercando a Losilla íbamos viendo que no se iba a cumplir nuestro deseo de pisar la nieve, ya que debido a los diez grados de aumento de temperatura del miércoles y al viento del jueves, la nieve prácticamente había desaparecido.
Siendo las 08'20 horas aparcamos en Losilla, con una temperatura exterior de -4º C.

-4ºC que, como subimos a 1549 metros de altitud, seguro que se convirtieron en algunos momentos en -6º ó -7º y que cuando azuzaba el viento la sensación térmica era todavía más baja. Cada uno se puso lo que llevaba para combatirlo e incluso hubo dos personajes camuflados que ponían la nota llamativa de color por sus gorros y que de lo tapados que iban no sé ni cómo veían. Deberían tener poderes paranormales o extraterrestres.

Ante la vista de la silueta de la Muela que era nuestro objetivo y de la "caries" por donde teníamos que pasar, decidimos hacer una parada de reagrupamiento, donde Juan Carlos aprovechó para ofrecernos un caldo calentito que llevaba en un termo y que nos supo a gloria.

Nieve sólo quedaba en algunos ribazos aislados, pero lo que sí que había permanecido era el frío. Al acercarnos a unas piedras espantamos a un ave que se lanzó con vuelo raso y salió a la luz el dicho que en esta ocasión tenía más razón que un Santo:
"Cuando el grajo vuela bajo, hace un frío del carajo"

El grupo se estiraba en la subida serpeante hacia la Muela y el rostro de José Manuel refleja el frío que hacía.

Los últimos metros son un poco más empinados y con la rasca y los guantes, ni nos agachamos a coger las conchas fósiles que se encuentran desperdigadas en este punto.

Unas panorámicas desde arriba.



A lo lejos se veía el Calderón nevado. Durante un momento de la llegada incluso se apuntó la posibilidad de haber ido allí pero al no llevarlo previsto se nos hubiera hecho muy tarde. En otra ocasión será.


Ya bajando se observa el anillo de nieve que rodeaba la muela en esta vertiente.


Hicimos la foto de grupo en un lugar más resguardado y desde el que se podía observar el valle.

Continuando el descenso hay que sortear algunas rocas.



Nuestros dos naranjitos seguían maravillados con lo que veían a su paso, y ante las imágenes podeis comprobar que no era para menos.

Aquí los tenemos tomando datos de nuestra tecnología para exportarla a su planeta a su regreso. En este caso se trata de unos molinos de viento en construcción. Se ven pequeños de lejos, pero impresiona el tamaño de las piezas cuando están en el suelo.


Os dejo unos cuantos relajantes salvapantallas.



Llegamos a la ermita donde almorzamos la otra vez y nos permitimos unos minutos de relax aprovechando el solecito. En la tercera imagen estoy solo pero después se me unirán 3 montañeros más dando lugar a una simpática foto que supongo que José Manuel publicará en su crónica.

Acercándonos a Losilla pasamos al lado de la Travina Cuatro Garras, que es una enorme y anciana sabina albar. La bajada en este tramo hay que tomarla con precaución pues algunos troncos que hacen de límite de los escalones en la tierra, están sueltos y ruedan, con el consiguiente peligro, como alguno comprobó en sus carnes, de que se produzcan resbalones.


Ya cerca del pueblo pasamos por un estanque que estaba completamente helado, como nosotros, y hasta al insistente Toni le costaba romper la capa de hielo con piedras cada vez más grandes. Puede observarse el grosor del hielo en el abrevadero que sería de unos dos centímetros.


Epílogo: Una ruta en la que aunque no se cumplieron nuestras expectativas de pisar la nieve, nos lo pasamos como siempre, genial. Y es que hay que ser positivo y tomar las cosas como vienen, inténtando sacarles el máximo provecho, ya que en gran medida todo lo que nos pasa depende de la "suerte", como dice Woody Allen en su última película, y nosotros la tenemos cada sábado.
Así es que............. "si la cosa funciona"....


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Espero que os haya gustado. Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podréis descargaros el track clicando aquí: ROCACOSCOLLA.

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sábado, 12 de diciembre de 2009

Serra Gelada. Playa del Albir-Benidorm (Lineal)

"Nadie es perfecto"

Después de esta ruta, que nos ha ocupado todo el día, se me ha quedado la misma cara que al que conduce la barca, Osgood Fielding III, que de la satisfacción interior que siente, mantiene una eterna sonrisa de bienestar al tiempo que va rebatiendo todas las excusas que le va soltando Dafne (la rubia) y que se podrían resumir así:

- Que la ruta ha sido larga............No tanto.

- Que ha sido durilla......................Se agradece el esfuerzo.

- Que era un continuo sube y baja..........mmm, menudas vistas.

- Que tendría que haber sido más corta.........Por mí estuvo en la distancia justa.

- La tardanza del restaurante...........Bueno, escuchad la frase final del video.


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Pues eso, que no me importa y que ni la desorganización que tuvieron en el restaurante y que no fue culpa de nadie, me empaña ni lo más mínimo una ruta que para mí ha sido una verdadera pasada, como atestiguan las fotos y con la se me quedó cara de tonto (sí, un poco más que de costumbre, jeje).


Nos juntamos treinta y tantos senderistas de muy distintos niveles y condición pero todos dispuestos a pasar un día inolvidable. Nos acompañó el tiempo ya que algunos empezamos la ruta directamente en camiseta, condenando de inicio los polares al interior de la mochila.



Nada más empezar las vistas ya nos dejan asombrados con sus panorámicas.




Vamos ascendiendo y la sensación de lejanía que nos ofrece el paisaje se va grabando en nuestras retinas, a veces con un "ooooohhhh".



En este lugar abandonamos la pista saliéndonos del vallado de madera y cuando comenzamos a subir por una senda muy poco definida, le hice un comentario a Emilio sobre si estaría permitido ir casi a la trocha por un parque natural y él también se quedó dudando, pero dejamos atrás la duda y seguimos avanzando, ya que de todas formas íbamos sobre la senda y no hacíamos ningún daño.



Estas fotos son claramente dignas de una celebración de (casi) última ruta del año. El Sol y las nubes se habían aliado también con la propuesta de José Manuel y parecía que el cielo era una sábana gris con agujeros de tanto en tanto por los que se colaba la luz del sol que estaba por encima de ellas, salpicando las tranquilas aguas del mar con numerosos puntos brillantes.



Las vistas de lo que dejábamos atás tampoco tenían desperdicio.



En la primera imagen se puede apreciar cómo íbamos por el mismo borde del acantilado siguiendo los sube y bajas que hacían sus entrantes y salientes y cómo el grupo se estiraba ya de inicio, aunque no había riesgo de pérdida porque había una única senda.



Cuando llegamos a este punto José Manuel nos dijo que en este tramo había tramos de pendiente con una inclinación de hasta el 37%. Nos lanzamos con decisión seguros de que ibámos a disfrutar de paisajes todavía más bonitos. En la tercera, cuarta y quinta imagen se puede ver de nuevo al grupo caminando cada cual a su paso.




Aquí ya llevábamos andado todo este trozo de la Sierra.





Al fondo se puede apreciar la enorme piscifactoría y en la segunda imagen se ven unas cabezas de parte de los que habían decidido aceptar la otra opción que había sugerido José Manuel. Como había gente que prefería o no estaba habituada a rutas durillas se dio opción a que el tramo más duro se lo saltase quien quisiera yendo por una zona más cómoda y guiados por Luis Gispert. Como el tramo era también algo más corto, ellos llegaron antes y estaban esperándonos en las antenas. Yo iba entontes en primer lugar y como circulábamos por una preciosa senda por el lateral del acantilado con las vistas al mar y claramente definida, continué aunque nos decíamos que si que estábamos tardando demasiado en llegar a las antenas porque parecía que estaban mucho más cerca. Fue tras un rato cuando José Manuel, mirando el gps, nos llamó la atención para que diéramos la vuelta porque nos habíamos pasado de largo el desvío hacia las antenas. Y además nos lo habíamos pasado (bueno, yo concretamente, que en esta ocasión no llevaba el track) por bastante trozo. Pero como decía el del video, no importa, porque si la senda era bonita a la ida, lo era igualmente a la vuelta, o sea, que doble ración.




Desde las antenas aún nos quedaba todo este trozo de preciosa ruta por recorrer hasta llegar a Benidorm, que son los edificios altos que se ven allí al fondo.



Tras reunirnos en las antenas, Kiquet encontró un buen lugar para almorzar y además de todo lo acostumbrado, salieron a relucir varias botellas de champán. Hasta Papa Noel llamó a sus elfos por teléfono para contarles lo bien que se lo estaba pasando con un grupo que estaba un poco majara con eso de andar por las montañas. Se le ve en la cara.












(Sin palabras) Una verdadera pasada.



Y tras este exigente tobogán por fin llegamos a la última bajada que nos llevaba directamente a Benidorm, que aparece aquí como si no pegara con lo que acabamos de ver y fuera la "Metrópolis" donde vive Superman.
Allí cogimos el autobús que nos llevaría de vuelta a donde teníamos aparcados los coches, muy cerca del restaurante y me quedé maravillado de la sincronización que tuvo al final el grupo porque no tuvimos que dejar a nadie en tierra y subimos todos de una tacada en un mismo autobús. Muy bueno.



Ya en el restaurante, tal como nos comentó uno de los encargados en la calle, al parecer el problema de la tardanza en servir la comida vino porque, aunque sabían el plato principal que quería cada uno, no sabían qué salsa queríamos cada uno en su plato y tenían que cocinarlo junto. No es una gran excusa, pero como decía Osgood, tampoco importa.

Aquí tenemos a José Manuel siguiendo muy atento las explicaciones de Nuria, quien se ha convertido en la oradora oficial en estos actos, y que le explicó que se le iba a hacer entrega de un regalo de parte tanto de los presentes como de los ausentes. Consistió en una gran caja de Navidad que os puedo confesar que pesaba lo suyo.
Le dimos el regalo mientras esperábamos la comida para ir ganando tiempo, ya que lo solemos hacer al final y como eran casi las 5 de la tarde, Nuria sacó los cubiertos dispuesta a comerse las viandas de la caja si tardaban más tiempo en servir.







Y ya está. Una magnífica ruta, como siempre en una magnífica compañía, de las que te dejan un muy agradable recuerdo y que no olvidaré.

Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podréis descargaros el track clicando aquí: ROCACOSCOLLA.
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