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sábado, 5 de julio de 2014

2014 - Barranco de la Encantada / A+ 360 m / 10 km

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Esteban Cuéllar, en su libro “Caminando por la Comunidad Valenciana 4: Ramblas, Barrancos y Cañones”, describía esta ruta allá por el año 2006 y contaba que este barranco tenía una historia:


“Cuenta la leyenda que los moriscos que habitaban el poblado de los Llombos, ocultaron en la cavidad de una roca un fabuloso tesoro con la intención de rescatarlo cuando volvieran del forzado exilio. Para custodiarlo de la codicia de sus conquistadores lo dejaron bajo la tutela de una doncella encantada que, una vez cada cien años, se deja ver por el entorno del barranco a la espera de que vengan sus dueños a recoger aquél tesoro olvidado”.



Este sábado la ruta propuesta sería ir hasta el Barranco de la Encantada y ver si acertábamos con la fecha y coincidíamos con la presencia de la doncella… y del tesoro morisco.


Para llegar al punto de inicio seguiríamos la A-7 hasta Muro de Alcoy, donde nos saldríamos para tomar la CV-700 que nos llevaría a Benimarfull y Planes, que bordearíamos por el sur y después de 3,5 km, un poco antes del km 18, nos desviaríamos por la izquierda (hay un panel que lo indica)  por una carreterilla que nos llevaría a la Poza de la Encantada, donde aparcaríamos.


Comenzaríamos a caminar desde la carretera que está arriba de la poza en dirección Norte y después nos desviaríamos por una senda que nace a la izquierda en ascenso. Llegaríamos a un collado y continuaríamos por pista asfaltada hasta la Ermita del Santo Cristo. 


Bajaríamos el Calvario y llegaríamos a Planes donde nos dirigiríamos a visitar la Font Nova y el Lavadero, donde previsiblemente almorzaríamos. A continuación volveríamos a la carretera, que tomaríamos hacia la izquierda y un poco más adelante nos desviaríamos por la derecha a la altura de un panel que indica Camí del Cantalar. Esta pista asfaltada nos haría ir dando la vuelta a la Serra de Cantalar.


Dejaríamos la pista asfaltada por una de tierra por la derecha que después se convertirá en senda y que nos irá bajando en diagonal con muy buenas vistas del Barranco de la Encantada.


Cuando enlazáramos con el barranco nos desviaríamos por la izquierda para ver unas pozas (si es que llevan agua) y una pequeña presa. Volveríamos a la senda y después enlazaríamos con el tramo de carretera que hicimos por la mañana y que nos devolvería a los coches. Desde ahí mismo bajaríamos los escalones para visitar la Poza de la Encantada y donde si las condiciones lo permitieran, el que quiera podría disfrutar de un baño, dando por finalizada la ruta. 



La íbamos a hacer en el sentido contrario al que suele hacerse para así realizar el esfuerzo de subida antes de que hiciera calor y almorzar una vez que hubiéramos bajado del calvario de la Ermita y que nos quedara lo sencillo y las visitas a las pozas para el final.



Aquí podéis ver el vídeo de la Simulación de Vuelo sobre el track que he preparado para que os hagáis una idea fiel del recorrido:






A la cita acudieron Ana, Pili, Manuel Carlos y un servidor y antes de las 8 ya estábamos en el punto de inicio. Aparcamos al lado de unos contenedores de basura, en la misma carreterilla, que están al lado de las escaleras por las que más tarde bajaríamos a ver la poza grande. Con el agradable frescor de la mañana comenzamos a caminar, en  principio siguiendo la carretera hacia el Norte.



Enseguida salieron a nuestro encuentro en el mismo borde de la carretera campos de cerezos, que un mes antes habrían estado cargados de los deliciosos rubíes.


Más adelante nos saldría una pista a la izquierda que después se convertiría en senda. Una vez pasada la entrada de un chalet hay que estar atentos a una senda que sale por la izquierda en leve ascenso y que es la que tomaríamos.




 Por esta senda se transita bien, aunque ya le va haciendo falta un repaso porque las aliagas están comenzando a adueñarse del paso.




Durante toda la jornada resultaba inevitable admirar a lo lejos la sierra del Benicadell.




En esta foto ampliado con el zoom. Dani, creo que no tienes esta cima entre las que figuran en tu blog. Aquí tienes una buena imagen del bicho que seguro que te abre las ganas, con las dos líneas de espinas en su lomo. Nosotros lo subimos por esa canal que aparece en la imagen. Puedes ver la crónica aquí.



 
 

 




El recorrido por la senda nos muestra el encajonamiento del Barranco de la Encantada allá abajo, donde se distingue alguna poza.



Y echando la vista atrás podíamos ver la zona de donde veníamos y las pozas donde teníamos pensado bañarnos si reunían las condiciones.



Un último repecho y llegamos a una carreterilla asfaltada que nos fue bajando, lamentablemente haciéndonos perder una altura que nos habíamos ganado y que enseguida tendríamos que recuperar. Al planear la ruta se me pasó por la cabeza recorrer el pequeño tramo de la Sierra de Cantalar por la cresta y llegar a la Ermita, pero no hay senda y en la imagen del satélite se ve plagado de aliagas, por lo que desistí de la idea.



Allí arriba se encuentra la  Ermita.



En esta pista de subida tendremos todo el rato el Benicadell mostrándose a nuestra derecha, insinuante y con el Embalse de Beniarrés abajo.




Otra imagen sugerente del bicho.




Llegamos a la Ermita, que tiene una zona de descanso con parque infantil y mesas con bancos y nos tomamos unos minutos de relax mientras dejábamos el lugar bien catalogado.






Todo en una sola foto: de izquierda a derecha, Montcabrer, Benicadell y Embalse de Beniarrés.




Volviendo un poco hacia atrás, al inicio de la explanada, comenzamos a bajar por la senda del Calvario en la que en poco tiempo bajamos bastantes metros. Se hace cómoda de bajar porque hace muchas lazadas. Aquí un buen ejemplar de Pita en todo su esplendor.



Abajo se veía la población de Planes con lo que parece una fortificación en su parte más alta y se aprecia que han construido un depósito de agua en el interior de las murallas.



El Montcabrer a la derecha y al fondo en oscuro la Font Roja.


En esta imagen el Benicadell a la derecha y el Montcabrer a la izquierda.



Sierra del Montcabrer.




Llegamos al final del Calvario y tomamos la carretera hacia la izquierda y en la siguiente bifurcación a la derecha y bajamos cruzando un puentecito que nos metió de lleno en una frondosa  chopera. La siguiente visita era el restaurado lavadero y la Font Nova, donde procedimos a almorzar a la fresca sombra. 









Una vez dimos cuenta de los manjares del almuerzo volvimos a caminar. En principio volviendo a la carretera y allí yendo hacia la izquierda hasta que tras un corto tramo nos saldría a la derecha una pista asfaltada con un cartel que decía Camino de Cantalar. Ahora tendríamos el Benicadell a nuestra izquierda.



Ampliando un poco con el zoom podía verse al fondo en todo oscuro la Sierra del Carrascal de la Font Roja e incluso se ve en color blanco en la ladera el Monasterio.




Tras un corto paseo entre cerezos, unos vallados y otros no, ya veíamos delante de nosotros las paredes del Barranco. Al llegar a una pista que sale por la derecha y que tiene una cadena para los vehículos, nos desviamos por ella. Se llega hasta un chalet y la senda se veía clara que lo bordeaba por la izquierda.


Ahora ya estábamos recorriendo una buena senda por el lateral del Barranco de la Encantada que en este punto se mostraba bastante agreste en el otro margen.







Buen ejemplar de madroño. A ver si este año tenemos suerte y podemos probarlos.










La senda nos iba bajando lentamente, como si quisiera que fuéramos contemplando el entorno y no nos perdiéramos nada.



En la frondosidad de esos chopos se refugiaba una fuente de la que manaba con alegría un agua bastante fresca.



Allí mismo hay varias sendas que bajan todas a este desfiladero. Abajo había un atrayente estrechamiento con agua, pero para llegar hasta allí hay que hacerlo con cuerdas. Hay tornillos en unas de ellas para roscar ahí las anillas. Lo estuvimos viendo un momento y continuamos.




Llegamos a lo que según un cartel que hay allí es el Molino de la Encantada, en estado completamente ruinoso y muy cubierto por las enredaderas.



Llegamos enseguida al punto casi de confluencia con la senda por la que vinimos por la mañana y vimos abajo las pozas en las que pensábamos bañarnos, comprobando con alegría que había unos adolescentes en pleno baño y disfrutando. Bajamos a ellas y nos centramos en la más grande. Ya se sabe: "Ante la duda, la más... grande".



 Nos pusimos el bañador y ¡al agua patos! ¡Qué buena que estaba! Nada que ver con lo helada que estaba la cascada de Fuennarices en Teruel la semana pasada. Aquí daba gusto estar allí metido y nos tiramos seguro que media hora disfrutando dentro del agua y tomando el sol en las rocas. Un placer.

 




Intentamos subir por las rocas para ver la poza vecina pero el musgo resbalaba mucho. Al final Manuel Carlos consiguió subir pero decía que nuestra poza estaba mejor y continuamos en la nuestra.





La abundancia de peces demuestra que las aguas aún son de calidad. Corre entre las pozas un pequeñísimo chorrillo que las comunica y que viene de la pequeña presa que hay un poco más arriba. No sé cuánto durará o si se es costumbre que se mantenga, pero mientras tanto se pueden disfrutar.



Nos costó vestirnos y despedirnos del lugar pero había que irse en algún momento. Desde el caminillo de subida se veían algunas otras pozas hacia la presa, pero cuando las vimos todas estaba claro que la mejor para el baño era la que habíamos utilizado.







Deshicimos el camino de la mañana y un corto tramo por carretera y llegamos a los coches y a la Poza y Cascada de la Encantada. Se podía ver enfrente cómo había una faja estrecha por la que la gente había pasado en algún momento porque había pintadas. Parece ser que tiene su acceso por la izquierda pero no tiene continuidad.



Bajamos por unos escalones de obra y en la poza de la Encantada había bastante gente tomando el baño y un grupo estaba tirándose desde un poco más arriba de la cascada.



Es un salto un poco expuesto ya que hay bastante altura y no se ve lo que hay debajo, pero el grupillo de intrépidos se tiraba y volvía a subir por las escaleras para volver a hacerlo. Manuel Carlos consiguió pillar a uno de ellos en pleno salto.


 Aún caía un hilillo de agua por la cascada. Nada que ver con el chorro que cae en invierno, sobre todo después de haber llovido.


La verdad es que no nos apeteció bañarnos aquí. Vimos más agradable el lugar donde lo habíamos hecho nosotros, bajando al agua directamente desde superficie de roca y sin tocar arenilla para nada, así que subimos a los coches y dimos por terminada esta gratificante ruta.

Comentar por último que al parecer encontramos el tesoro de los moriscos, que debieron formarlo todas esas pozas donde seguro que disfrutaron de lo lindo.


No hagáis mucho caso a la silueta del gráfico del perfil, ya que cuando las distancias son pequeñas, la figura parece exagerada y es una ruta sencilla.



Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE

2 comentarios:

  1. Hola Pablo.Otra de las rutas de la que tomo nota,con estupendo final acuático...jajaja..Saludos.

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  2. Todo a su tiempo Pablo, todo a su tiempo...jejeje.

    Preciosa ruta esta, y con refrescante final.

    Un saludo.

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