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sábado, 17 de octubre de 2009

Sierra de El Toro - Cima del Baile (Lineal)

"Riquelme animó el Baile"

Para este sábado la propuesta de José Manuel era hacer una ruta de ida y vuelta por la Sierra de El Toro, llegar a la cima de El Baile (1542 m) y regresar. Según el parte meteorológico, a las 8 de la mañana del sábado en El Toro se esperaban temperaturas de entre 8 y 10 grados, pero cuando aparcamos los coches el termómetro marcaba la friolera de 3 grados. Nos pusimos todo lo que llevábamos en las mochilas y comenzamos la andadura por un terreno con una vegetación particular ya que está compuesto en su mayoría por carrascas de buen tamaño, muchas sabinas y algún pino.

En esta ocasión se incorporó por sorpresa una chica, por nombre Almudena, que casi parecía nueva del tiempo que hacía que no venía, a la que le quedaba bien ese nuevo look de pelo largo y "rizado". Vino acompañada por un amigo, tres amigas más y 4 perros de un porte muy elegante. Dos de ellos cargaban con su propia mochila.



El frío de la mañana no dejó calentar al Sol hasta la hora del almuerzo y la vegetación estaba cargada de rocío y en algunos sitios se apreciaba una buena escarcha.



Hicimos una breve parada en el Corral de la Canaleta para reagrupar y tomar aliento, ya que Manuel Carlos se había colocado en primera línea y nos había imprimido un ritmo fuerte de inicio.

A esta ruta también acudió Riquelme, que nos tenía prometidas unas botellas de vino que había comprado en uno de sus viajes por Europa. Al no venir Toni, me tocó a mí cargar con las dos botellas por lo que en el almuerzo me tuve que tomar su parte ¡¡Que noorrrrrrrr!! Toni, te echamos mucho de menos, sobre todo a la hora del almuerzo y Riquelme dice que tiene algún vinillo más guardado para cuando coincida contigo en otra ruta.



Una vez atiborrados de "todo" reemprendimos la marcha subiendo, comprobando que debemos conservar la costumbre de intentar almorzar en lo más alto aunque se pase algo de la hora acordada con el Sindicato, ya que reanudar cuesta arriba no debe de ser sano para el cuerpo, jeje.



En la imagen anterior ya se ve el vértice geodésico de El Baile y aquí os dejo una panorámica a las que, gracias a José Manuel, me estoy aficionando.



Y hacia él nos dirigíamos subiendo y ondulando según lo marcaba el paisaje.


Llegamos a una loma que ya casi estaba a la misma altura y desde la que se divisaba nuestro objetivo.

Pero aún quedaba un último "va y ven".



En este momento me adelanté junto con José Manuel Junior, de la familia de "Los incombustibles", ya que quería hacer unas fotos subido en el pilón del vértice. Desde arriba tomé unas cuantas instantáneas del grupo aproximándose.




Y cuando llegaron todos puse una canción que tenía grabada en el móvil, por aquello de estar en la cima del Baile y Almu y yo, subidos en el pilón, intentamos marcarnos un pasito de bachata aunque el espacio era muy reducido.

Aquí os dejo una muestra de cómo iniciarse en este baile ahora que se aproxima el frío:




Iniciamos el descenso cruzando por terrenos bastante variados.


Cuando ya nos acercábamos a los coches, José y Mari localizaron unas matas con unas bayas azules que decían que eran "endrinas" y que ellos utilizan para hacer pacharán casero. Entre todos les ayudamos a recolectar una bolsita y José nos dijo que en alguna ruta traería una porción de ese pacharán para que lo probáramos.
Y seguro que no pasa como en el bolero que Manuel Carlos y yo entonamos en aquel momento al unísono y que decía:
"Pacharán mas de mil años, muchos mas
y en el alma sólo tengo soledad
tanta vida yo te di
pero tú llevas también
sabor a mí.................."

Pues eso. De manera que, Toni, no faltes al próximo "baile".



Un saludo a todos y hasta la próxima.

Podréis descargaros el track clicando aquí: ROCACOSCOLLA.
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sábado, 3 de octubre de 2009

La Serrella desde Benasau (Circular)

"Esquí sobre piedras"


La propuesta de esta semana de José Manuel era subir a la Serrella desde Benasau y la única información de que disponía era la publicada por el grupo Topwalks. Al preguntar a José Manuel si tenía el track para esta ruta me dijo que no, pero que en esa página había una pequeña descripción y una colección de waypoints y que si me atrevía que lo compusiera yo (otra vez preguntas). Así lo hice y se lo reenvié. Estos de Topwalks, ya que publican los waypoints, podrían publicar el track completo (les iba a costar el mismo precio) y así facilitarían el volver a hacer sus excursiones a otros para los que vean estas tareas previas como algo más complicado.


Aparcamos a la salida de Benasau, enfrente de un restaurante y ya desde allí se veía una montaña con una senda que bajaba en muy pronunciada pendiente. Algunos bromeamos sobre que por allí era por donde tendríamos que subir o bajar, pero de broma nada. José Manuel nos dijo que por ahí era por donde bajaríamos. En ese momento algunos todavía creyeron que lo decía de coña.


Empezamos una continua subida, y cuando digo continua es porque era continua... y así fue practicamente hasta que paramos a almorzar. El ritmo era tan alto que dije que así no se podía hacer ninguna foto de la ruta porque iban a salir movidas. Los píxels andaban ya medio borrachos. Veíamos a nuestra izquierda unas buenas pedreras, parecidas a las que hay en alta montaña en Pirineos, sólo que allí cuando ves una lo más seguro es que sea por por donde tienes que subir.



En esta ocasión se reincorporó Belén, a quien como a tantos otros echábamos de menos y también vinieron dos amigos de José Manuel, a los que en plena subida les pregunté que si le debían dinero o algo y por eso nos había planteado esa subida en venganza. Aquí los tenemos en la tercera imagen mirando por si había algún revollón.



Continuamos ascendiendo y llegamos a un collado donde fuimos hacia la izquierda para ver las vistas del valle desde lo que creíamos que era el lugar llamado Penya Creus, aunque según el mapa del Sigpac, es otra montañita que quedaba más hacia la izquierda.






Os dejo aquí la primera foto panorámica que publico y que espero que haya salido bien. Está compuesta por 7 fotografías verticales.




Volvimos a la senda y seguimos por la derecha para subir al otro cerro que era donde pretendíamos almorzar. Encontramos un lugar al lado de un acantilado donde las vistas eran preciosas, y es que nuestros almuerzos suelen constar de bocata, bota de vino, aceitunas, almendras, café, galletas y acantilados (o algún sitio en tó lo alto). De hecho Kiquet estaba sentado en el borde mismo.







Emprendimos el descenso, tras demostrar a los amigos de José Manuel que no todo iba a ser subir y subir, y se veían a lo lejos las grandes antenas de la Sierra de Aitana. Nos llamó doblemente la atención (por eso pongo dos fotos) el contraste del color cercano con su gama de verdes, en contraposición con los de la lejanía, con una gama de grises muy marcada. Exagerando, parecía una muestra del avance del influjo del mal proveniente de las tierras de Mordor (véase El Señor de los Anillos) que lo iba dejando todo gris a su paso, o así es como me lo imaginaba yo cuando leí el libro.





Continuamos nuestro avance hacia el Alt de la Serrella, donde se encontraba una caseta de guardia forestal con su guardia forestal incluido, situada en un lugar estratégico donde la vista alcanza una gran extensión de terreno y desde el que se ven tantos pueblos como manchas pequeñitas, que cuesta trabajo diferenciarlos hasta por los oriundos de las zonas cercanas.





Esto de la primera imagen que se ve a continuación, no es una papelera sino un pluviómetro que tiene aquí el guarda para informar de la cantidad de agua por metro cuadrado. Continuando la andadura vimos unas cabras (aparte de nosotros) que también estaban haciendo senderismo por la Serrella y llegamos a una zona que no me esperaba porque, aunque había leído a los de Topwalks que había una zona donde se veían "caídas hondas a ambos lados", no me imaginaba que íbamos a crestear un poquito, y la verdad es que con sorpresitas así, de vez en cuando, la ruta se hace más amena.





Y para sorpresitas la que viene ahora, porque la empinada senda que se veía al principio y sobre la que bromeábamos estaba ahora delante de nosotros y, SÍ, había que bajar por ella. Así que cada uno se ató los machos como pudo (no sé de donde viene la frase pero es apropiada. Igual de "sujetar los mulos" en algún descenso complicado para que no se desmandaran) y empezamos a bajar, cada uno a su ritmo.

La senda en muchos de sus tramos era una pedrera suelta en la que disfrutamos mucho y que hubiera hecho las delicias de Toni y Juan Carlos. Ximo y yo bajabamos haciendo como si esquiaramos, saltando a un lado, dejándonos resbalar y después al otro y volviendo a resbalar. La verdad es que nos divertimos bastante ese rato aunque había momentos en los que había que reducir la velocidad e ir con más cuidado.




Con precisión matemática en los cálculos de José Manuel, llegamos a los coches a las 13'oo horas después de haber liberado una buena cantidad de adrenalina en la bajada y que nos dejó una muy buena impresión. Bueno, hablo por los que estaban próximos a mí aunque igual haya habido quien lo pasara algo mal en la empinada bajada, que la verdad es que se las traía.

Algunos nos tomamos una cerveza fresquita en el restaurante y sin más tardar regresamos a casa.
Un saludo a todos.
Podréis descargar el track clicando aquí: ROCACOSCOLLA.
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