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sábado, 26 de septiembre de 2009

Al Mondúver desde la Font de la Drova (Circular)

"Gorilas...", digo, "Senderistas en la niebla."

El año pasado ya subimos al Mondúver desde Xeresa en un día bastante claro para ver si forzábamos nuestros cristalinos al máximo y podíamos ver alguna isla Balear pero, aunque hacía bastante viento, las brumas marinas no llegaron a despejarse del todo y dejarnos verlas.

En aquella ocasión ya habíamos leído una crónica de Topwalks en la que se hablaba de otra ruta en la zona que, saliendo de la Fuente de la Drova, pasaba por la Cova del Parpalló y subía al Mondúver. Quedó pendiente en la mente de José Manuel y la hicimos este sábado con alguna modificación por su parte.

Aunque calificó la ruta como de dificultad "alta" por el desnivel y porque había que hacer algunas trepadas que podían dar vértigo, nos presentamos cerca de 20 senderistas dispuestos a disfrutar.

Nuestro amigo "Accuweather" preveía lluvia a las 9:00 y a las 12:00 y tormentas por la tarde. A las 9 no se presentó el líquido elemento, pero a las 12 sí que hizo su aparición en forma de pequeños chispeos.

Como decía, iniciamos el recorrido en la Fuente de la Drova, muy decorada al estilo urbanita. Poco después pasamos por un camping en construcción y a su lado se encontraba este trabajado mirador propio del Rey León.


Las cumbres se ven cubiertas con niebla y permanecieron así toda la mañana. Siguiendo la senda llegamos a la Cova del Parpalló, una de las principales referencias del paleolítico español, aunque lo más que podemos ver es su hoquedad desde lejos, ya que se encuentra completamente vallada para evitar vandalismos como los que ya ha sufrido, y leer el cartel indicativo.



El comienzo de la ascensión nos ofrece estas vistas. En el centro un gran arco natural.


No hace falta preguntar adónde vamos: ¡¡Pa' rriba!! En un leve plano encontramos este curioso refugio en el que se puede almorzar con intimidad y protegidos de los elementos.




En los alrededores del mismo podemos observar según se llega, a la derecha la Peña Negra y a la izquierda la montaña que tenemos que subir a continuación.




En la subida nos vamos acercando a la niebla.



Hasta que ésta se hace muy espesa. Aquí hicimos una parada para reagrupar antes de meternos de lleno.




Este es el tramo sobre el que José Manuel advertía que no era apto para personas con vértigo y es que en un día normal la sensación de altura debe ser importante y los sentidos de autoprotección se dispararían, pero en esta ocasión como la niebla era tan espesa lo único que se veía era lo que tenías delante y no sabías si estabas a dos metros o a 200 de altura, con lo que el vértigo no existió, además de que las rocas presentaban muy buenos resaltes para agarrarse y trepar.




Avanzamos un poco más porque queríamos almorzar en la cima del Mondúver. Arriba, como siempre, soblaba el viento con fuerza y nos sentamos en la vertiente que estaba resguardada del mismo. Cuando empezamos a almorzar no se veían las antenas de lo espesa que se habia vuelto la niebla y al poco rato hice la segunda foto de las que veis abajo, sorprendiéndome de no haber visto antes las antenas teniéndolas tan cerca.




Comenzamos el descenso y llegamos a un lugar donde se nos ofrece la posibilidad de ir por la cresta o por la senda. En esta ocasión elegimos la senda ya que con la niebla no se nos iban a ofrecer buenas vistas por la cresta, además de que en esta vertiente todo estaba más húmedo y las rocas estaban resbaladizas, lo que hizo que algunos dieran algún que otro traspiés.



En este largo descenso que pone a prueba las uñas de los dedos de los pies se ven a lo lejos los pueblos de la zona muy bien delimitados.



Cruzamos por dentro del pueblo de Barx, cargando agua en la fuente y nos dirigimos a la Fuente de la Drova por terreno ya asfaltado. Pasamos cerca de algunas higueras abandonadas que todavía tenían higos, dando cuenta de algunos. Y cuando faltaban unos 15 minutos para llegar a los coches nos cayó la del pulpo. Kiquet llevaba toda la mañana bromeando con José Manuel por el asunto de la lluvia, ya que en otra ocasión que dijo que no llovía también nos mojamos y parece que el cielo iba a ser el último en reir. Llovía con tanta fuerza que hasta los paraguas calaban y aunque al principio nos refugiamos debajo de unos pinos, la cosa tenía pinta de ir para largo. El agua corría como rios por las pendientes. Hacía tiempo que no veía llover con tanta fuerza. Ya resignados a mojarnos, seguimos caminando bajo y encima del agua hasta los coches. Cuando llegamos la lluvia se convirtió en un chispeo, aunque durante la vuelta en carretera hubo momentos en que también cayó con fuerza.
Una ruta muy bonita aunque se echó de menos el que el día hubiera estado claro para poder admirar las maravillosas vistas que ofrece, tanto hacia el mar como hacia los campos y los pueblos del interior y poder haber sentido la sensación de "altura". En otra ocasión será, que lo de caminar en la niebla también tiene su encanto.
Un saludo a todos.
Podréis descargar el track clicando aquí: ROCACOSCOLLA.




1 comentario:

  1. Pablo acertada tu cronica, mejor para Mari pues habia unos pasos que sin niebla, ya me gustaria ver que pasa, agradeceros la atención y ayuda que siempre nos prestais, un saludo.

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