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sábado, 31 de julio de 2010

Barranco del Gallego, Calicanto

"Este tipo de rutas son peligrosas............. porque enganchan"

Este sábado habíamos decidido quedar el grupillo que pretendemos subir al Aneto en breve para hablar de los últimos detalles de la organización del viaje. Kiquet ofreció que nos viéramos en el chalet que sus padres tienen cerca de Calicanto y yo le propuse que hiciéramos alguna ruta corta hasta la hora del almuerzo por dos razones, porque como senderistas nos apetece y nos es raro eso de quedar a almorzar directamente y porque así hacíamos hambre para lo que tuviera que venir.

Acordamos pues dar una vuelta por los alrededores de unas dos horas, de duración, siguiendo en parte el PR-162 de la Serra Perenxisa. Kiquet y Paco, conocedores de la zona desde niños, fueron quienes nos guiaron en todo momento. Al grupillo de pirenáicos se nos unieron Carmen K y Toni.

A las 7:20 horas comenzamos a andar dirigiéndonos a las afueras de la Urbanización Marisán para enlazar con el PR y seguir en dirección a las Cumbres de Calicanto.


Comenzamos por las proximidades del barranco hasta que en un momento lo abandonamos por la derecha e iniciamos una subida por senda que desemboca en la carretera de una urbanización.


Un poco más adelante y por donde teníamos que empezar a bajar, habían transformado una gran explanada con tierra y grava y sin ningún miramiento, al menos por ahora, habían tapado el acceso a la senda, por lo que Kiquet estuvo buscando el mejor lugar para descender del terraplen.
Al final bajamos todos juntos menos Miguel que usó "otra vía alternativa" y tuvimos que esperar a que enlazara con nosotros.


Bajamos pues hacia el barranco para un poco más tarde volver a remontar por la derecha hasta el punto más alto de nuestra excursión, en las proximidades de otra urbanización. Bajamos por el mismo sitio y retomamos el barranco por la izquierda, vadeándolo en alguna ocasión.


Oímos el rumor del agua y nos encontramos ante un salto que se forma en la presa del Barranco Gallego. El sendero cruza por encima y hay que pisar entre las cañas y unas piedras para no mojarse.



En un tramo en que las cañas ofrecían dificultad para pasar, Toni pasó primero y las levantó con "el lomo" facilitándonos la tarea.


Seguimos la senda por la derecha en una zona muy frondosa hasta nuestro próximo destino.


Llegamos a dos polvorines usados en la Guerra Civil, que fueron excavados directamente en la roca. Entramos en el primero y nos sorprendió por sus dimensiones, tanto de ancho como de largo. Las entradas están decoradas con cierta gracia. Podía haber sido peor. En el segundo no entramos ya que había suciedad en la entrada.


Abandonamos los polvorines y continuamos el sendero.


Cruzamos el barranco, esta vez por un puente de madera y nos acercamos a ver la Fuente de Calicanto. Esta vez no hizo falta que Toni le diera pataditas a la piedra porque la fuente sí que daba agua.


Volvimos a vadear el arroyo por una zona que en su día sería bonita pero que se desluce por la suciedad de las aguas, que están turbias y con espuma, seguramente porque se desaguan en este cauce aguas que no debieran.


Seguimos caminando hasta la Presa del Poyo, que también nos muestra la suciedad de las aguas y la moto de algún otro "pollo", que no tuvo lugar mejor donde dejarla.


Sobre las 9:30 y tras dos horitas de caminata, llegamos al chalet de donde habíamos partido y mientras Kiquet se afanaba en preparar la "torrá" de chuletas y embutido que había encargado yo en mi pueblo (en una carnicería de la que doy fé de que todo está muy bueno), los demás nos dimos un refrescante baño en la piscinita, cuya agua estaba a la temperatura justa, ni caliente ni helada pero algo fresquilla para amainar nuestros calores. Eso, y algún que otro barral de cerveza con gaseosa que circulaba de mano en mano nos dejó en perfecto estado para afrontar la dura etapa que nos quedaba todavía.



Y que no era sino acabar con todo aquello que se puso en la mesa. Y, claro, hubo que dejar el listón bien alto, jeje.

A los postres alguien dijo: "¿pero bueno, no habíamos venido aquí a hablar o qué?" y dedicamos este tramo final a ultimar esos detalles del viaje y la travesía pirenaica que en breve íbamos a afrontar.



Kiquet al final se ofreció a invitarnos y no quiso que compartieramos gastos. Desde aquí se lo agradecemos. O sea que llevamos el "money for nothing" (dinero para nada). Subid el volumen de vuestros altavoces, meteros dentro de la pantalla y que vuestros vecinos se enteren de que al lado tienen un senderista (da igual el sexo) muy marchoso.




Jose y Mari trajeron unos pasteles y sandías para todos, que nos repartimos cuando nos marchamos.

Ni que decir tiene que a rutas así uno se acostumbraría rápido. Bueno, es el verano y hacemos alguna que otra concesión pero en septiembre volveremos con redobladas fuerzas.




Un saludo y hasta la próxima.
Podéis descargar el track haciendo clic aqui: PABLOONCE
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sábado, 24 de julio de 2010

PRV 318 El Xocainet y la Redona

¡Será por rutas!

Este sábado creía que Kiquet no iba a salir y yo ya tenía preparada una ruta pero me llamó y propuso hacer ésta. Se trataba de recorrer el PRV 318 y subir al Xocainet y la Redona.

Nos encontramos a la temprana hora de las 6:00 de la mañana en el poste de inicio del PR, todavía de noche y, en penumbra, comenzamos a andar. Había llovido la noche anterior y el ambiente rezumaba los olores del campo. Cuando ya hubo suficiente luz para empezar a hacer fotos y saqué la cámara, se empañó el objetivo por la humedad. Comenzamos a andar por una pista asfaltada que enseguida pasa a ser de tierra y se va convirtiendo en senda entre los bosques de pinos.

Un poco antes de cruzar la carretera de Segart hay una zona recreativa con mesas de madera y una fuente "con agua".



Cruzamos la carretera y nos dirigimos hacia la Font de la Murta. Un fresco paraje pero cuya fuente no tiene agua. Toni dio unos golpecitos para ver si salía agua, como Moises con su cayado, pero no hubo suerte.



Seguimos ascendiendo hacia el Refugio del Morró, lugar que han acondicionado recientemente y que verdaderamente sirve de refugio en caso de necesidad. Tiene hasta una mesa resguardada del viento.

Llegamos a la cima del Xocainet, desde donde podíamos contemplar todas las montañas de alrededor y donde destacaba la Mola de Segart.




Mirando hacia el otro lado veíamos la silueta de la Redona con su cortado.



En lugar de volver sobre nuestros pasos para bajar, yo había visto un track en el que otro senderista había bajado por otro sitio. Ya les había comentado a los compañeros mi intención de probar esa variante y estuvieron completamente de acuerdo. Bajamos por una senda que por momentos está bastante empinada pero que nos pareció divertida. Llegamos a la pista y la cruzamos para ascender. Tras una subida en que tiramos con fuerza, llegamos al Alt de la Redona.



Podíamos ver Gilet y el mar al fondo.


En la cima de la Redona nos acostamos en las piedras que dan directamente al precipicio vertical, algunas de las cuales tienen unas anillas que utilizan para escalar.


Desde esta atalaya veíamos en primer lugar el Xocainet, que acabábamos de subir y justo detrás la Mola de Segart. A la derecha vemos el Garbí.




Descendimos un poco para poder almorzar a la sombra y degustar una botella de vino que había traído Kiquet.



Tras el almuerzo, continuamos el descenso y seguimos por un barranco muy frondoso por la zona de El Palmeral.



En animada charla y con alguna que otra tonadilla continuamos...

A propósito de algo de lo que veníamos comentando les empecé a hablar sobre un artículo interesante que había leído acerca de las verdades de la muerte de Marilyn. Aunque cuando terminé, todos nos preguntamos que cómo había ido la conversación a parar hasta allí e intentamos, no sin cierta dificultad, reconstruir la madeja... y es que estamos en el monte y de una rama a otra... y de ahí a otra... jeje

Ya que hablamos de Marilyn prefiero recordarla así. Fijaros en la saxofonista y la que toca el chelo a la derecha de la pantalla.


Llegamos a las cercanías de la autovía y giramos a la derecha para pasarla por debajo. Más adelante pasamos por uno de los túneles de la Vía Verde de Ojos Negros.



Y pude saborear mis primeras moras de este año.


Una ruta fácil, cercana, bonita y agradable de hacer. Con buenas vistas y paisajes. Todos coincidimos en que quizás sería mejor tomar como punto de inicio y final el área recreativa que hay junto a la carretera de Segart, ya que tiene una fuente donde poder refrescarse. Y puede que también fuera buena idea hacerla en sentido contrario, es decir, en el de las agujas del reloj, ya que así nos quitamos de encima los trozos de carretera al inicio y el final es en bajada, que siempre se agradece.




Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track haciendo click aquí: PABLOONCE.
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