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sábado, 10 de diciembre de 2011

12ª Etapa del GR-7 Comunidad Valenciana: De El Reatillo a El Rebollar / A+ 841 m / 21 km

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"¡Vaya, Valla!"
(Canción del verano en 1989)






Esta semana me tocaba acompañar a Kiquet en su recorrido por el GR-7 a través de la Comunidad Valenciana. Ésta sería nuestra etapa nº 12, desde El Reatillo hasta El Rebollar.

A la cita acudieron Mari y Jose, Miguel, Fina, Jose Vicente, Carmen_K, Juan Carlos, Kiquet, Manuel Carlos y un servidor. Contamos también con la presencia estelar de Aurelio, que dijo que venía... y vino.

Esta vez Miguel y Fina se ofrecieron a hacernos de servicio de apoyo, lo que nos sirvió para hacer la ruta todos juntos y así fuimos con tres coches hasta El Reatillo y ellos se encargaron de ir trasladándolos hasta El Rebollar.

La mañana se presentaba agradable pero con dos graditos de temperatura. La no presencia de viento hacía que no se notara mucho el frío y, todavía en penumbra, comenzamos a andar a las 7:45.

Sabíamos por la página de la Generalitat y por las crónicas de otros senderistas que el GR-7 se encuentra en esta zona cortado por la valla cinegética de uno de los inmensos cotos privados que hay en esta zona. Esto no lo hemos visto en ningún sitio de la Comunidad más que aquí. Vergonzoso. Unas extensiones de monte increíblemente grandes, valladas con unas cercas de dos metros de altura y sin porteras que permitan el paso. La Generalitat, en su página web, como alternativa, recomienda seguir dos PR hacia Siete Aguas, pero dan mucha vuelta.

Para evitar meternos en el coto privado en época de caza y tener que sufrir dificultades para saltar las vallas, aprovechamos que estaba próximo un vértice geodésico al que teníamos que subir en breve, para hacer que nuestra ruta tuviera los dos objetivos, así que comenzamos por el GR-7 y habíamos trazado el track para desviarnos un poco más allá del Manantial del Pilán para subir al vértice nº 47 en altura de la Comunidad, El Tejo, con 1250 m de altitud, perteneciente al Término Municipal de Requena. Más tarde bajaríamos por el PR-418 que va desde El Tejo hasta la Casa de la Roja, donde volveríamos a retomar el GR-7 hasta El Rebollar.



Comenzamos a caminar, siguendo algunas marcas del GR, aunque otras estaban borradas con pintura negra. Cruzamos un pequeño arroyo y tras un poco de pista nos encontramos con una valla cerrada con candado y las señales del GR que continuaban a través de ella. Vimos que avanzando un poco por el lateral izquierdo, la valla se acababa, por lo que la sorteamos y volvimos a la pista.


Fuimos en continuo ascenso y se nos iban ofreciendo buenas vistas de los alrededores.







No fue hasta que llevábamos recorrido mucho trecho del Barranco del Pilán, que pudimos ver los primeros rayos del Sol.




Pasamos el desvío del Manantial del Pilán, manantial que no vimos, ni nos paramos a buscarlo, y continuamos recto hasta alcanzar la siguiente pista que nos salía por la derecha. Ya veíamos arriba las antenas que nos indicaban la posición del vértice.




La subida ahora se hacía más empinada y en el último tramo el desnivel se veía aumentar tanto que podríamos haber hecho un looping si hubiéramos cogido velocidad (es un decir). Los últimos metros ya caminábamos junto a una de las condenadas vallas y nos fijamos en que tenían los carteles de advertencia mirando hacia la otra parte, lo que indicaba que estábamos dentro del recinto.


Desde arriba las vistas a los 360 grados son excelentes y se puede apreciar, en la imagen inferior, el Pico Ropé en medio de la foto y un poco más a la derecha y al fondo, el Peñagolosa. Parece increíble que empezamos el GR-7 mucho más atrás del Peñagolosa, en el refugio de Caro, en Tarragona, y que hemos recorrido toda esa distancia hasta aquí "andando".


Cuando llegamos a la altura de las antenas vimos que quedábamos separados de ellas y del vértice por la valla, por lo pensamos que tendríamos que saltarla. Kiquet y yo fuimos hacia el acantilado, donde terminaba ésta, para ver si podíamos pasar por allí sin saltarla, pero nada, han puesto el fin de la valla a conciencia y sobrepasa un poco el límite de las rocas, por lo que nos dimos la vuelta y vimos que el grupo ya había saltado a la otra parte en un punto en el que había unas traviesas en la parte interior que ayudaban bastante.




Procedimos a reunirnos con ellos y pasamos a la otra parte y una vez allí me asaltaron ciertas dudas. A ver, sin comerlo ni beberlo, resulta que nos habíamos encontrado dentro de un, al parecer, enorme recinto vallado para el que no habíamos tenido más que cruzar por el lateral de una puerta, en cuyo lateral no había valla, sino que más bien parecía que era para impedir el paso a los vehículos.


Nos deleitamos con las vistas desde el vértice e hicimos la foto de grupo, buscando después resguardo en unas rocas para almorzar, ya que aquí arriba soplaba algo de viento y hacía que la sensación de frío aumentara considerablemente.






Tras el almuerzo enlzamos con el PR-418 y comenzamos un largo descenso que nos va ofreciendo vistas de las antenas donde estábamos antes y del valle que abre hacia el infinito en dirección Oeste.




La pista nos hizo pasar al lado del Corral de Don Manuel, donde la señal dice que hay restos paleontológicos y continuamos nuestro descenso hasta la Casa de la Roja, lugar donde comenzaba este PR y donde volvimos a enlazar con el GR-7 proveniente de la propiedad privada.



Continuamos y pasamos por las Casas de Panoja, donde a las puertas de un corral de ovejas había un enorme mastín que nos sorprendió con sus ladridos. Menos mal que estaba encadenado.

Ahora, ya por terreno plano, nos dirigimos hacia el Apeadero de El Rebollar, pasando al lado de las viñas que tan buen vino proporcionan a la región de Requena y donde aún pudimos probar los últimos restos de racimillos de uva negra que encontramos muy dulces.


Cruzamos las vías por un puente y despues la autovía por otro y llegamos a la población de El Rebollar a las 13:20, donde nos estaban esperando Fina y Miguel con los coches. Me dí una vuelta un poco más abajo y encontré una fuente que estaba en un parquecito en la parte baja del pueblo. Llevamos hasta allí los coches y procedimos a refrescarnos con nuestro relajante baño de pies en un agua que ya va estando bastante fría, aunque no desistiremos en nuestro empeño... ¡manque nieve!




Dimos por casi terminada esta ruta que, aunque vuelve a tener mucha pista, ha sido bastante agradable, sobre todo por la compañía y la conversación y también por las vistas que se nos brindan desde arriba. Nos acompañó un tiempo excelente y hemos pasado una buena mañana caminando, que es a lo que vamos.

No acabó aquí la cosa. Kiquet se había ofrecido a darnos a probar sus "gachas manchegas" y nos dirigimos hacia Calicanto, al chalet de sus padres, donde junto a su mujer Almudena, nos habían preparado una gran sartén de gachas con su correspondiente fritura de acompañamiento y donde pudimos disfrutar de una agradable comida y de una muy buena y simpática sobremesa.

Pasadas las 5 de la tarde tuvimos que forzar, porque apetecía quedarse más, la despedida y finalizamos esta salida sabatina. Agradecemos la visita de Aurelio y Fina, que nos brindaron su compañía en esta ruta y que han prometido volver en breve.






Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE

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