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sábado, 3 de diciembre de 2011

0046 - Vértices Geodésicos C.V.: Tossal Gros (1255 m) y 0075 - Palos (1127 m) / A+987 m / 25,87 km

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"A ver... ¡qué más puedo pedir...!"






Este sábado la ruta propuesta era subir al Vértice Geodésico nº 46 en altura de la Comunidad Valenciana, Tossal Gros, con 1255 m de altitud. Por proximidad también subiríamos al vértice nº 75, Palos (1127 m), ambos situados en el Término Municipal de Morella, Castellón.

Haríamos la ruta en el sentido de las agujas del reloj. Saldríamos desde la población de Vallibona en dirección Oeste siguiendo el río Cérvol. Después nos desviaríamos a la izquierda para circular por el interior del Barranc de las Ortigas. Pasaríamos por la Fuente dels Basiets, Fuente de la Baseta y la Fuente de las Rocas y subiríamos a las antenas. Un poco más allá encontraríamos el vértice de Tossal Gros y seguiríamos en dirección Noroeste por la Vereda del Turmell hasta llegar al vértice Palos.


Bajaríamos al Barranc de Cap de Terme y visitaríamos el paraje de la Font de la Donzella y la Cova del Maquis. Seguiríamos por el Barranco hasta el Salto de agua del Barranc Fondo, pasaríamos por el Molí Rico y en el tramo final coincidiríamos con la senda que habríamos utilizado al principio de la ruta, por la que llegaríamos de vuelta a Vallibona. Cirularíamos en varios tramos por el recorrido del GR-7, sobre todo por la variante Norte de Vallibona.


A la cita acudieron Mari y Jose, Manuel Carlos y un servidor.

Aparcamos en el mismo lugar donde estuvimos la otra vez cuando hicimos la ruta para subir al vértice del Turmell, en la calle de abajo de Vallibona, donde hay una fuente con su abrevadero y un poco antes de las 8 y con una temperatura de 2 grados comenzamos a andar. A pesar de lo marcado por el termómetro la sensación no era de frío porque no hacía viento.





Atravesamos las calles aún dormidas de la población en busca de nuestro inicio y una vez en el camino, enseguida llegamos al Peiró de la Creu desde donde había una buena vista del pueblo.





Continuamos por una estrecha senda, teniendo abajo, a nuestra izquierda ,el transparente río Cérvol y llegamos a la Capilla de Santa Águeda, que tiene en su interior un pequeño altar.





Más adelante tuvimos que vadear el río pero como decía Terminator, "no problemo", ya que había piedras por las que pasar.




A continuación nos desviamos por la izquierda para encarar el Barranco de las Ortigas, del que nada vimos alusivo a su nombre y llegamos a la Font dels Basiet. Frondoso barranco por el que es una gozada caminar. Íbamos viendo a nuestra derecha una larga balma a media altura y nos preguntábamos si habría camino para recorrerla. Momentos más tarde tuvimos que cambiar de ladera y subir por una senda empedrada que nos dirigía practicamente al comienzo de la balma y por donde, si hubiéramos disponido de tiempo, podríamos haber ido a investigar, pero en estas rutas de unos 24 km, que fácilmente se pueden ir a los 26 entre unas cosas y otras, no nos podemos permitir más investigaciones que aquellas que nos salgan al paso, ya que si no se nos echaría el tiempo encima. En muchas ocasiones ya es bastante con el reto de intentar seguir el track que nos hemos marcado.








El barranco se termina y vamos girando a la izquierda. De vez en cuando vemos arriba la silueta de las antenas, nuestro próximo objetivo. Abocamos a una pista que nos llevaría a la Font de les Roques y, desde allí, por una senda aún más empinada entre un bosque de pinos, vamos subiendo hasta llegar a la cima.





Desde aquí ya había buenas vistas y teníamos a tiro tanto la caseta de vigilancia forestal, como la loma donde se encuentra el vértice de Tossal Gros, pero debido a la niebla no se llegaba a ver éste.






Aquí arriba empezó a soplar el viento y ahora sí que hacía frío. La temperatura bajó de golpe y sacamos todo lo que teníamos en nuestras mochilas para calentarnos. Optamos por parar a almorzar en el porche de la caseta forestal ya que allí estabamos a cubierto y resguardados. Mientras nos preparábamos para ello, subí por la escalera del observatorio para tener un buen idem y saqué unas cuantas panorámicas del entorno, además de ver cómo los buitres, muy cercanos, jugaban con el viento dejándose flotar sin necesidad de mover las alas. Al fondo se veían las antenas donde almorzamos la vez anterior y la silueta del Turmell rozando con las nubes.












Una vez reconfortados nos dirigimos al vértice de Tossal Gros y nos hicimos la foto de grupo. Caminábamos a veces entre la niebla y no pudimos ver los paisajes de alrededor. Las vistas desde aquí, como dice Ángel, ni un pijo, aunque las habíamos tenido desde la caseta.







Emprendimos el descenso hacia latitudes más cálidas. El sol luchaba por salir y al final lo conseguiría. Nos dirigíamos ahora hacia el noroeste por arriba de la sierra, siguiendo la Vereda del Turmell y las vistas a nuestra derecha eran espectaculares y con mucha profundidad.








Enfrente aparecía ante nosotros iluminada como en una isla de Sol, la monumental Morella, de la que, debido a nuestras rutas, al final vamos a tener vistas desde todos sus ángulos.










Llegamos al Peiró Trencat y continuamos por pista. El segundo vértice no se veía y bromeábamos con si estaría en una montaña donde se veían unas antenas, aunque se nos antojaba muy lejana. A la vista de ello y del buen firme, aumentamos el ritmo.





Cuando nos íbamos acercando ya nos dimos cuenta de que no estaría en las antenas, sino mucho antes y al final de una cuesta que se nos hizo larga, lo vimos despuntar. Subimos por la izquierda saltando una valla de ganado que no tenía portera a la vista y nos hicimos la foto de grupo. Desde este lugar llamé a nuestra compañera Almudena, ya que sabía que la habrían operado el día anterior para quitarle la tornillería que llevaba en uno de sus tobillos. Seleccioné el altavoz externo del teléfono y estuvimos en grupo dándole ánimos. Enseguida se interesó de por donde estábamos y la ruta que estábamos haciendo y nos dijo que ya estaba deseando estar recuperada para disfrutar de las montañas con nosotros otra vez.




Volvimos a la carretera y accedimos a la pista que bajaba por la derecha. Para ello hubimos de cruzar una portera. La que estaba en la misma pista estaba cerrada con candado, pero vimos otra más pequeña que se encontraba un poco a la izquierda y por la que pudimos pasar. Lo que vimos a continuación nos gustó especialmente. Teníamos que pasar entre un bosque, no sé si de robles, cuyo suelo estaba literalmente alfombrado con hojas de todos los colores y que hacía que nuestro paso resultara como si camináramos por una alfombra. Como estaba despejado y en descenso disfrutamos echando alguna que otra carrerita.







Llegamos al fondo, al inicio del Barranc de Cap de Terme y pasamos por una pradera que parecía sacada de Pirineos y nos metimos de lleno en el barranco cambiando otra vez completamente de registro.









Contábamos aquí con las paredes escarpadas de nuestra derecha y con la frondosa umbría del barranco. La humedad hacía que proliferaran toda clase de setitas y decíamos que parecía aquello "la senda micótica".

Llegamos al paraje de la Font de la Donzella, escrito cn "c" en castellano, con "ç" en valenciano y con "z", como aparece en los mapas, que le da un aspecto como de castellano antiguo. Para ello nos desviamos por la derecha de la pista que llevábamos y en unos metros nos encontramos en una especie de plaza rodeada de altas encinas, con una fuente que cae en un viejo abrevadero metálico cubierto de musgo y con tonalidades rosa en el fondo del agua, que hacía que pareciera un acuario silvestre. Lo podéis ver en el video del final de la ruta. El lugar era un remanso de paz, aunque también propicio para que cualquier druida investigara aquí sus más variadas pociones, y en el que la vista pasaba por todas las tonalidades de verdes y ocres.










Retomamos la bonita pista anterior y continuamos caminando, intentando recibir y retener la mayor parte de lo que el bosque nos ofrecía con tanta generosidad.








Fuimos un pequeño tramo en ascenso para pasar por el lugar donde, cuando el Barranc del Fondo lleve agua, debe haber una magnifica cascada. De hecho a este lugar se le llama el Salt del Fondo.





Bajamos y cambiamos de márgen, siguiendo por sendas igualmente maravillosas y caminaríamos un rato ahora por esta parte izquierda del barranco según el curso del agua.




Atravesamos otra portera con un mecanismo de cerrojo completamente hecho de madera y después nos encontramos con que nuestro único camino estaba ocupado por dos enormes percherones. Nos fuimos acercando lentamente y ellos fueron avanzando también lentamente, hasta que cuando la senda se hizo un poco más ancha, se apartaron a un lado dejándonos pasar amablemente.








Llegamos a las inmediaciones del caserío del Molí Rico, bajamos al río y vimos en frente una pared con unos curiosos tonos azules que llamaron nuestra atención.







Vadeamos el río por unas piedras y echando la vista atrás podía verse, como se observa en la imagen central, el agresivo plegamiento de estratos, producido por presión y distinta dureza de uno de ellos, que tuvo lugar en épocas pasadas. Enseguida nos topamos con la Font de la Canaleta, lugar que rebosa agua por todas partes y por el que hay que cruzar con cuidado para no meter el pie en el barro.





Continuamos con nuestra senda, siempre al lado del río, que nos acompañaba con su musiquilla.





Llega un momento en que coincidimos con el camino que hicimos por la mañana y que volveríamos a utilizar para que nos devolviera a la población.





Volvimos a cruzar el río. Ya no sé ni en qué margen estoy, pero este último cruce nos devuelve a la parte izquierda según el curso del agua y nos va elevando poco a poco por el lateral del barranco.








Sin más, pasamos por la Capilla de Santa Águeda y llegamos al Prigó de la Creu, desde donde avistamos la cercana Vallibona.




Callejeamos igual que por la mañana y llegamos al lugar donde teníamos el coche a las 15:25.





Procedimos al relajante baño de pies a pleno sol y en unos bancos de madera que había un poco más allá, sacamos las neveritas y nos sentamos a comer,dando por finalizada otra excepcional ruta que ha tenido de todo, frio, calor, nubes, niebla, sol, paisajes de montaña, de barranco, de río, sendas alfombradas o empedradas, laderas umbrías o rocosas, caminos frondosos, lugares para el recuerdo... y todo ello mejor en tan buena compañía... presencial y telefónica.





Os dejo aquí unas secuencias de algunos tramos de la ruta, aunque ni en fotos ni en video se puede reflejar lo que se ve en esos momentos estando en el sitio, pero todo ayuda a hacerse una idea y el que quiera verlo, pues nada, ya sabe donde está.













Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE.

2 comentarios:

  1. Joer Pablo, ¡qué rutaza! Mira que tengo la zona pateada pero este enlace que has hecho me ha encantao. Me la apunto!!

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  2. Es que tu zona nunca defrauda. Saludos.

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