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sábado, 22 de enero de 2011

0019-Vértices Geodésicos Más de Mil C.V.: La Puntasa (1345 m) / A+ 803 m / 25.56 km

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"¡Menuda vida tengo!"



Esta sábado tocaba subir al vértice Geodésico nº 19 en altura de la Comunidad Valenciana, La Puntasa, con 1345 metros de altitud. Está situado en la comarca del Baix Maestrat, en el norte de Castellón.

Como sabía que éste es un territorio muy pateado por dos compañeros senderistas (Ángel Salom y Jose), le hice a Ángel una consulta sobre el paso de un barranco. A raíz de aquella conversación, me sugirió la idea de incorporar a la ruta el paso por el Cingle de Sant Jaume, que ellos habían recorrido hace unos meses y que les había encantado, proporcionándome además información de una sendita que no aparece en el mapa.

Contando con esta información privilegiada, he trazado para esta ocasión una ruta circular en la que, saliendo de la población de El Boixar, nos dirigimos, pasando por la Font de la Ballestera, hacia Coratxar. De aquí seguimos hacia la Font Freda y poco antes de llegar nos desviamos a la izquierda para subir al vértice de La Puntasa. Después nos dirigimos al Cingle de Sant Jaume, bajamos una buena pendiente en zetas y más tarde por una gran pedrera con más desnivel, cogimos una pista que nos llevaría de vuelta a El Boixar.

Para llegar hasta El Boixar, la idea era coger la A7 hasta Castellón (gratis), donde nos incorporaríamos a la autopista AP-7 (autopista "pagando"-7), salir de ella en las inmediaciones de Ulldecona (salida 42), para tomar la CV-11 hasta San Rafael del Río y de ahí a La Senia y El Boixar. Al final Kiquet, que era quien conducía, propuso seguir la ruta A7-CV-10, CV-11 sin pasar por el peaje, ya que la carretera está bien y hay mucho tramo de autovía. Esta opción no está mal, aunque se tarda algo más y hay que estar más pendiente de la carretera.

A esta cita acudieron Mari y Jose, Kiquet, Carmen_K y un servidor.

Las previsiones meteorológicas que consultamos se volvieron a cumplir y llegamos con una temperatura de -6 grados, totalmente despejado y algo de viento. Nos pusimos encima todo lo que llevábamos y eran las 8:20 cuando comenzábamos a andar. Kiquet iba enseñándole cosas del gps a Carmen y yo intentando conectar mi teléfono con la antena Bluetooth, que se resistía, por lo que instintivamente empezamos a andar siguiendo las marcas de PR... extrañamente hacia abajo.

Cuando llevábamos 15 minutos andando y mientras hacíamos unas fotos hacia el pueblo, fue Jose quien comentó que él creía que íbamos a empezar la ruta en otro sentido. Comprobamos, entonces sí, los gps y vimos que tenía razón, que habíamos empezado al revés, pero entretenidos como estábamos con los aparatos, no nos habíamos dado ni cuenta.

Como había planteado la ruta para almorzar en las inmediaciones del vértice y así no tener que subir después, decidimos regresar y hacerla de la manera prevista. Grrrrrrr, cosas que pasan.



Regresamos a El Boixar, atravesamos el pueblo y seguimos hacia Coratxar, empezando a pisar tramos de las sendas que nos gustan.



Un poco antes de llegar a la Font de la Ballestera y aprovechando una de las bajadas, nos permitimos una carrerita. Al cruzar con la carretera ya teníamos a la vista la población de Coratxar.




Al llegar a la base de la loma donde se asienta el pueblo vimos el lavadero, que dispone de mesas, acondicionado como área recreativa.



Continuamos nuestro camino hacia el vértice geodésico. En las inmediaciones de la Font Freda, despreciamos la pista que sale por la derecha y seguimos rectos.



Ya teniamos a la vista el vértice y sus grandes vistas, aunque una fina neblina no dejaba que estos paisajes se vieran con toda su magnificencia.





Cuando puedo contemplar en vivo imágenes como esta panorámica es cuando pienso que "¡menuda vida tengo!", como dice Michael Bublé al principio de su actuación y que "tengo tantas cosas de las que he de estar agradecido"... La primera es la oportunidad de poder caminar en compañía de vosotros..., la segunda... bueno... tendréis que ver el video para saberlo.


Hicimos la foto de grupo rápidamente, ya que aquí arriba hacía un viento muy frío y fuimos a buscar la cueva que había en las inmediaciones, para ver si podíamos almorzar dentro, a su resguardo. La encontramos pero estaba situada cara al viento y en ella también hacía bastante frío. Eché un vistazo por si se podía bajar directamente por una canal para ahorrarnos algo de tiempo en el regreso, pero por ahí no era posible. Tendríamos que seguir con el plan previsto y allí veíamos en la tercera imagen, la senda que, cuando bajáramos de donde estábamos y le diéramos la vuelta a la montaña, deberíamos seguir hasta el borde del acantilado de enfrente. Aquello era lo que llaman el Cingle de Sant Jaume.



Fuimos a buscar otra cueva que yo tenía marcada en un waypoint, pero éste seguramente estaba desplazado de la posición real, ya que no hubo manera y decidimos dirigirnos hacia donde teníamos que bajar y allí, al sol y tapados del viento por unas rocas, nos paramos a almorzar. Parapetados y con el solecito se estaba muy bien y, aunque apetecía, no podíamos pararnos mucho, ya que la equivocación de las primeras horas hacía que fueramos con algo de retraso.



Bajamos a la trocha, como hizo en su día Ángel Salom y visitamos el Pí de Pitxí, un pino monumental y extraño, con la copa muy chata y las grandes ramas que tocan el suelo. En la tercera imagen, detrás de aquellas rocas, se encuentra el vértice donde estábamos hace un momento.




Ya nos encontrábamos en la senda que se veía desde el vértice cuando estábamos en la montaña que aparece, en la primera imagen, detrás de nosotros. Llegamos al Cingle de Sant Jaume y se abría ante nosotros un paisaje espectacular, lleno de picos, que hace que pensemos que estamos en otras latitudes.




Comenzamos el descenso por las terrazas en zetas del Cinglo, mientras un par de águilas nos observaban desde lo alto.








Continuamos por la bonita senda hasta que abocamos en una pista que seguimos por la derecha y llegamos a "Los Carrascales". Donde la pista hace una fuerte curva a la izquierda para evitar el precipicio, veíamos abajo la otra pista que debíamos coger para regresar. Este era el punto sorpresa de la ruta, porque sabía que habría que buscar la mejor forma de enlazar ambas pistas.

Salimos por la diestra buscando los mejores pasos a través de la fuerte pendiente y el descenso se nos iba presentando bien, hasta que encontramos una larguísima pedrera de las que le gustan tanto a Toni y bajamos por ella, ya que estaba libre de vegetación. Además, las piedras no estaban muy sueltas. En la bajada pude ver dos ciervos que se alejaron lentamente, como sin ganas.





La pedrera desembocaba justo en el cauce seco del Riu de la Canal, que debíamos seguir hasta enlazar una pista que se cruzaba y que seguiría paralela al barranco. En uno de los tramos, el cauce llevaba un poco de agua y pudimos fotografiar el "agua helada en movimiento".





El transcurso por pista nos iba ofreciendo también buenas vistas de la zona. Nos gusta mucho más pisar las sendas, pero en terrenos tan agrestes como éste no existen y ya podíamos dar gracias de que existiera esta pista, porque si hubiéramos tenido que ir por el cauce seco, el avance hubiera sido mucho más lento y nos habríamos cansado muchísimo más.




Por fin atisbamos la población de El Boixar, por segunda vez en esta mañana, jeje, porque este tramo ya lo habíamos hecho al principio de la jornada y, siendo las 14:35 llegábamos al coche, que estaba aparcado estratégicamente junto al antiguo lavadero. Al lado mismo había unas mesas de madera con bancos, de las que hay normalmente en los merenderos y en la más resguardada del viento nos dispusimos a comer.

El lavadero dispone de unos troncos donde supongo que la gente ponía a escurrir la ropa mientras iban lavando el resto de las prendas. Procedí al, esta vez muy "refrescante" lavado de pies, echando de menos a Manuel Carlos, compañero en estas lides pediluvias, que esta vez no había podido venir. Con los pies mucho más descansados y una vez nos hubimos aseado, procedimos a comer al solecito, comprobando que las cervezas estaban a su temperatura ideal de consumo: "¡superfrescas!"




Otra ruta con unas muy buenas vistas desde lo alto, quizás un poco deslucida por el viento. El frío, una vez bien abrigados, enfundados hasta los ojos y en movimiento, practicamente no lo notas. Las dos bajadas han sido muy chulas, tanto la del Cingle de Sant Jaume, por una preciosa senda, como la imprevisible por la pedrera. El último tramo de pista, aunque largo, ha sido amenizado por las vistas que teníamos y la zona entre altas montañas por la que circulaba, lo que ha hecho que no se hiciera monótona. Al final nos hemos pasado un poco más de lo acostumbrado en la distancia prevista, debido al error inicial.

Esta semana hemos puesto en marcha el anunciado reparto de gastos que publiqué en una entrada de la semana pasada y todos lo hemos visto muy lógico y normal, por lo que seguiremos con lo previsto de aquí en adelante.

Un saludo a todos y hasta la próxima.

Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE
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