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domingo, 2 de enero de 2011

0015-Vértices Geodésicos Más de Mil C.V.: Canto de Perotos (1381 metros) / A+ 774 / 24.13 km

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"Esculpir el perfil de las montañas con los ojos cerrados
"



Esta semana nos tocaba subir al Vértice Geodésico nº 15 en altura de la Comunidad Valenciana, el Canto de Perotos, con 1381 metros de altitud. Para hacer la ruta me basé en el recorrido de la "I marxa a peu Entreparets de Vilafranca", modificándolo en algún tramo para hacer la subida al vértice y en otro para reducir un poco la distancia del original.

Esta vez se presentaron Mari y Jose, Manuel Carlos, los ya recuperados Miguel Arce y Almudena, Manolo Moliner, que se trajo a Juan y Paco, dos compañeros caminantes de Vilafranca y un servidor.

La previsión del tiempo, que volvió a cumplirse, era de alguna nube en las pimeras horas, que se despejaría pronto y rachas de viento de alrededor de 30 km/h. La temperatura al llegar era de 4 grados y al finalizar la ruta, a las 14 horas, el coche marcaba sólo 5'5 grados. Pero los fríos números, nunca mejor dicho, no demuestran claramente la realidad, como vamos a ver enseguida.

Aún no habían dado las 8 de la mañana cuando comenzamos a andar después de tomar todos un trago de la poción mágica (pacharán casero) con el que siempre nos obsequia Jose. Aunque había más luz que la que se aprecia en la foto, nos movíamos con las primeras luces del alba (parece una canción...)


Al poco de salir del pueblo vimos un poste indicativo del SL-18.2, que nos acompañaría durante una gran parte del recorrido inicial.



El pueblo iba despertando y aunque nos dijeron que la población sería de algo más de 2000 habitantes, el pueblo aparece muy grande a la vista y elevado sobre una colina.


Durante gran parte de la ruta caminaríamos "entreparets", entre las paredes de piedra de los cercados que se levantaban a ambos lados a nuestro paso, formando las cañadas, coladas, cordeles, veredas... semántica propia de esta zona de mucho movimiento de ganado. Vimos un gran fósil en una piedra, pero así como el fósil, la piedra que lo sustentaba también era grande y no apta para su transporte en la mochila.


Al fondo teníamos alguna plantación de molinos de viento, asunto de litigio según nos comentaba Juan, ya que han tenido que guerrear en los juzgados para intentar frenar la avidez de las empresas eléctricas, que buscan su gran beneficio a base de subvenciones, no estando muy clara la correspondencia coste económico-ambiental/beneficio eléctrico.



Maravillándonos durante todo el recorrido del gran trabajo piedra sobre piedra en esta zona, seguíamos ascendiendo hasta nuestro primer objetivo.




Como el vértice estaba relativamente cerca, no teníamos previsto almorzar allí. Además el fuerte viento que hacía en ocasiones nos hizo reforzarnos en la postura de almorzar en el valle, en una fuente que tenía marcada en el mapa. Después de la foto de grupo, reanudamos el camino, que nos introdujo en una zona de altos pinos en los que el viento se paraba casi por completo.


Ahí tenemos a Juan en primer término. Nos contó muchas curiosidades de Vilafranca y su entorno, no en vano es un gran investigador y se pasa mucho tiempo consultando archivos y documentándose teóricamente para después hacerlo "in situ", ya que está preparando un libro sobre la variación histórica de los lindes de Vilafranca a lo largo de los siglos. Es un gran conversador y pienso que sería un verdadero placer estar sentado a una vieja mesa con él y con José Miguel, saboreando un buen vino mientras escuchara las muchas vivencias de la experiencia de ambos.

Llegamos a la zona de la fuente, cuyo abrevadero estaba congelado y vimos con alborozo que el lugar estaba muy bien acondicionado para nuestros menesteres, pues había unas mesas de madera que nos hubieran servido bien, pero los lugareños nos dijeron que quizás convendría caminar un poco más para ver si encontrábamos un sitio más resguardado.


Así lo hicimos y, aunque más tarde recibiríamos una llamada de Toni Duarte y de otros compañeros que estaban caminando por la zona de Chovar con Kiquet y se bromeó con que a las 11 aún estábamos sin almorzar, esto no fue más que una broma, ya que a las 10:05 estábamos tirando de bota, bocatas, almendritas y lo que surgió del fondo de las mochilas. Que conste. Je,je.


El entorno de este valle del Barranc de Horta nos gustó especialmente, ya que era muy frondoso y nos hacía caminar por un agradable suelo almohadillado, con hiedras trepando por los troncos y con algunos ejemplares de los protegidos acebos con sus típicas bolitas rojas anunciando la época navideña.


Más tarde llegamos a una pista y, ante la vista del tronco de lo que fue un pino enorme, aunque ya se encuentra muy apolillado, vimos que el track nos indicaba que teníamos que subir "a la trocha" a la derecha por la empinada pendiente. A mitad de subida ya se intuía una senda que seguimos sin problemas.





Llegamos a un punto en que los encargados de la poda nos habían puesto unos tronquitos para dificultarnos un poco el paso, pero los bordeamos por la derecha.


Los cambios de paisajes eran continuos y el encontrar cosas nuevas y diferentes a cada paso hacía que la ruta estuviera siendo muy amena y que disfrutáramos con ella. Ahora habíamos salido de la pinada y nos envolvían otras tonalidades.



Otra vez cambiaron los colores y esta vez íbamos entre pinos y carrascas por los alrededores del Barranco de los Frailes en una zona con sendas preciosas por las que era un verdadero placer caminar.


Como aquí no hacia viento, el personal empezó a guardar ropa en la mochila y una sonriente Almudena incluso se quedó en manga corta.



Seguimos caminando un buen rato por estas sendas de ensueño.



Cada vez que me giraba para ver por donde iba Almu, ésta siempre me hacía la misma pose. En la próxima ruta que nos acompañe le pediré más variación. Vimos un grupo de águilas sobre nosotros y Manolo Moliner pudo captar una con su objetivo.



Al fondo veíamos el perfil de la sierra, con la silueta del Peñagolosa y escuchábamos a Juan y Paco señalar al fondo y a diestro y siniestro poniendo nombre a los montes...


...como si pudieran esculpir su silueta con los ojos cerrados...


En la tercera imagen siguiente vemos el lugar donde tenía marcada una fuente en el mapa. Empecé a buscarla y al poco me llamaron porque ya la habían encontrado.



No corría agua en ese momento y había una zanja para que sirviera de abrevadero.


Un poco más adelante vimos otro abrevadero y otra fuente que desaguaba sobre un tronco ahuecado que estaba totalmente helado.


Ahora nos tocaba una larga bajada hacia el Pla de Mosoro. Almudena bajaba con algo de cuidado para cuidar su última operación de tobillo, pero tenía muy buenas sensaciones.


Ya estábamos en el plano y otra vez "entreparets". A veces la vereda de ganado era tan ancha que parecía una autovía. Aquí el terreno nos hacía pisar continuamente sobre piedras y era una prueba para los tobillos, ya que continuamente están haciendo movimientos laterales.

Nuestro camino nos llevó a la entrada del Barranco del Forcall y Manolo nos guió hasta un sitio desde donde había una buena panorámica y enseguida emprendimos el descenso por una senda.








Cuando llegamos abajo quedamos encantados con lo que nos habíamos encontrado. Era la guinda a esta estupenda ruta. Es un paraje que bien merece una visita. En la imagen central fotografié la cueva y el arco que había sacado de un folleto publicitario para ilustrar la propuesta de la ruta.


Nos dirigimos al fondo del cañón y entramos en alguna de las cuevas. El no llevar ningún frontal para la ocasión limitó algo nuestros movimientos pero tuvimos bastante con esto.


Nos hicimos otra foto de grupo y emprendimos el regreso.


Ya teníamos el pueblo a la vista y pasamos por el merendero donde en principio habíamos pensado en el lugar para comer, pero Manolo había comprobado la semana anterior que la fuente no tenía agua y las previsiones de viento también hicieron que lo desestimáramos en esta ocasión. Tuvimos una vez más la suerte de contar con los compañeros oriundos de la zona que nos sacaron del último tramo del track previsto y nos llevaron por una crestita que hizo todavía más amenos los últimos metros.


Cuando llegamos a los coches, que habíamos dejado aparcados estratégicamente al lado de una fuente, procedimos al tradicional baño de pies, al que también se apuntó Almudena, que tiene más energía que la propia Elastogirl...




Y al cubierto del viento, al sol y apoyadas las espaldas en la sobria pared de una de las casas de piedra, procedimos a darnos otros placeres, esta vez culinarios, con la comida y bebida que llevábamos en las neveras. José sacó a los postres una botellita de cava con el que pusimos el broche de oro a esta estupenda ruta.

Antes nos habíamos despedido de Manolo y nuestros dos nuevos acompañantes, que nos dijeron que habían disfrutado mucho y que incluso habían pasado en esta ruta por sitios que no conocían. Quedaron tan encantados que ya nos han dicho que les reservemos plaza en las otras excursiones, al menos dos, que todavía tenemos que hacer por esta zona.



Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE
Pulsad aquí si queréis ver la Presentación de "Más de Mil"

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