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sábado, 16 de junio de 2012

21ª Etapa GR-7 Comunidad Valenciana: de Elda a Castalla / A+ 718 m / 25,56 km

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"Ven a la escuela de calor"
(Una etapa de trámite)


 Este sábado nos tocaba hacer la penúltima etapa de nuestro recorrido por el GR-7 a su paso por la Comunidad Valenciana. Cuando terminemos la próxima etapa habremos hecho una línea de Norte a Sur, a través de las tres provincias de más de 600 km.
 

A la cita acudieron Mari y Jose, Karmen, y Kiquet, que lo harían en sentido Castalla-Elda y Juan Carlos, Mariano, Manuel Carlos y un servidor, que lo haríamos en sentido contrario. A las 7:15, media hora más  tarde que el otro grupo, ya que empezamos desde más lejos, comenzamos nuestra andadura desde la Ermita de los Dolores de Elda.

Aquí podéis ver el vídeo de la simulación del vuelo en 3D que he preparado para que os podáis hacer una idea fiel del recorrido.


El paisaje seco, no, lo siguiente, nos recibía y comenzamos a caminar hacia el cementerio.




Enfrente íbamos viendo la silueta de la Silla del Cid, que desde esta posción tiene una figura muy desafiante.








Teníamos que atravesar toda la población de Elda, así que resignación y pa' lante. Al llegar a un puente vimos la última marca  de GR y a partir de ahí no vimos más hasta que salimos de la ciudad. Nosotros seguíamos un track que iba por encima de las marcas que hay en los mapas, pero aquí las marcas igual las han pintado por la izquierda del barranquito.




Tras una hora conseguimos salir de las zonas habitadas y en un momento nos salimos de la carretera por la derecha por un caminillo que nos llevaba a cruzar la autovía por unos túneles.

Circulamos ya por asfalto muy maltrecho y por pistas, lo que sería la tónica de toda la ruta y llegamos a una curiosa ladera formada de arena que contrastaba con el resto del paisaje.


Es el arenal del Almorxó y figuran unos carteles que nos explican su formación.




Continuamos a buena marcha para quitarnos de encima el máximo de camino antes de que el sol calentara más, que ya lo iba haciendo. Teníamos previsto cruzarnos con el otro grupo en las Casas de Villaplana, y dado el ritmo frenético que llevábamos incluso pensábamos que lo haríamos más allá. Pero como habíamos salido más tarde, eso hizo que la otra parte avanzara más, lo que casualmente nos vino de maravilla, pues nos cruzamos a la altura de un abrevadero que se veía al otro lado de un pequeño barranco.




Tras la alegría del encuentro fuimos a ver el abrevadero y, aunque estaba seco, en uno de los laterales había un corcho en la pared y al quitarlo salía agua procedente de una balsa superior, con lo que pudimos refrescarnos con ella.

Procedimos al gratificante almuerzo acompañado con tomates y pepinos de la huerta personal de Mariano y café granizado que portaban Karmen y Mari y, tras la foto de grupo, continuamos cada uno con lo que le quedaba, que ya nos dijimos que iba a ser más de lo mismo que habíamos hecho hastael momento.




El sol empezaba a calentar de lo lindo por aquellos secarrales y llegamos a una pista pedregosa que tenía un buen desnivel y que nos iría subiendo por el lateral de la Punta de Enmedio. Yo me encontraba bien y quise disfrutarla y como no había riesgo de pérdida tiré para arriba con ganas, despegándome del resto. Parecía que flotara y que mis pies sólo se apoyaran levemente en el suelo ¡Mariano, ¿qué les pones a los tomates?! ¡A ver si vamos a dar positivo en el control anti-doping! Pero era tan larga y constante la subida que no sabía si podría aguantar el mismo ritmo hasta el final.



Afortunadamente, cuando ya pensaba en volver a un ritmo normal, llegué a un collado donde terminaba la subida y, mientras el resto llegaba, mis pulmones aspiraban todo el aire de la sierra.



Continuamos por las soleadas y monótonas pistas, donde no había muchos motivos fotográficos y siempre parecía que la foto era la misma.




Antes de emprender al bajada hacia Castalla pasamos al lado de unos antiguos hornos de cal.




Con la vista de Castalla al fondo y con una pendiente descendente, alguien empezó a correr y nos fuimos animando, hasta que la hicimos casi toda al trote chochinero.



Al terminar la bajada y en un chalet a la derecha, había un vallado que tenía varios ciervos.



Y terminamos nuestra aventura de hoy siendo las 12:30 horas con una última mirada hacia atrás, en la que vimos que en la lejanía nos observaba la Sierra del Fraile y el Despeñador, lugar donde hicimos una fantástica ruta.



Y recordamos que, aunque la de hoy no tenía ni más ni menos gracia que ser una parte del GR-7, sí que habíamos hecho grandes rutas por estos alrededores, como las que os he puesto en el siguiente mapa y donde figuran  la cercana Replana, el Despeñador, Maigmó, Reconco y Cenozosa y La Capilla y el Caire.

Una ruta de mero trámite que discurre durante mucho rato por el interior de Elda y sus calles y aceras y el resto por pistas polvorientas en las que el calor se nota bastante. Nosotros, para buscarle algún aliciente, le hemos imprimido un buen ritmo para sacarle algo de valor y, como siempre, hemos disfrutado de una mañana caminando por el monte con amigos. El lugar da lo mismo. Lo que importa es moverte por la naturaleza con la sola ayuda de tus piernas y guardar en la mochila siempre nuevas experiencias.





Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE

2 comentarios:

  1. ¡Pablo! aunque el paisaje no decia mucho las fotos son buenas, hemos compartido todos juntos el almuerzo, patear el g r y tener un trocito de el en nuestro recuerdo.

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  2. Hola Pablo, 600 Km dan para muchos momentos inolvidables. Buen reto, a por lo que queda. Un abrazo, nos vemos en el camino

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