Páginas

martes, 3 de julio de 2012

Subida al Taillón desde Bujaruelo / A+ 1900 m / 24 km

...
"Una ruta muy agradecida"




 Hace ya un par de años que unos compañeros del trabajo, Jorge  e Iñaki, organizan de cara al verano una salida a Pirineos para la gente de la empresa. Desde que comunicaron la que iban a hacer este año el último fin de semana de Junio, cada día tenía más ganas de hacerla, así que no podía perder la oportunidad.

 Este año se trataba de subir al Taillón desde el Camping de Bujaruelo, pasar por el Collado de Bujaruelo, Refugio de Sarradets, Brecha de Rolando, Dedo  y cima del Taillón, regresando por el mismo sitio en sentido inverso.

Aquí podéis ver el vídeo de la simulación del Vuelo en 3D que he preparado para que os hagáis una idea fiel del recorrido:


Nos juntamos 14 compañeros más el hermano de Jorge y dos amigos más, que iban a subir al Taillón con nosotros, pero después se quedarían en el refugio de Sarradets y harían una travesía por el Perdido y Añisclo.

Habíamos reservado en el refugio del Camping de bujaruelo, pero no el que está en el puente romano sino el que está unos 2 km antes. Las habitaciones eran de 4 literas y estabamos de lujo en unas instalaciones muy cuidadas.








 Como emprendimos el viaje desde Valencia desde el mismo parking de la empresa, cuando acabamos de trabajar, llegamos sobre las 21:30 y fuimos al comedor directamente para degustar una buena cena.

A la mañana siguente desayunamos a las 6:15 para ponernos pronto en marcha. Nos dirigimos con los coches hasta el camping que está al lado del puente romano y comenzamos la ascensión desde este precioso lugar.










  El cartel del poste indicaba que íbamos a seguir las marcas del GR-10 hasta el Collado de Bujaruelo y que estaban previstas 3 horas, aunque nos costaría bastante menos. Empezamos a andar sobre las 6:50 y la senda nos iba subiendo sin tregua en cómodas lazadas, sacándonos del valle y haciéndonos tomar altura rapidamente.













Allí al fondo, por donde sale el Sol se encontraba el Collado, pero aún quedaba mucho para llegar hasta él.





 Pasamos al lado de un antiguo refugio que parece abandonado y vimos a nuestra derecha un surco en la ladera con muy fuerte pendiente, hecho por la acción de las aguas del deshielo y alguien con vista de lince dijo que había dos figuras subiendo por allí. Con el zoom al máximo logré captar a uno de ellos en su ascensión por esa gigantesca pedrera. Los hay que para disfrutar ya necesitan muchísima adrenalina.







 Una vista de lo que íbamos dejando atrás.





 Llegamos al Collado de Bujaruelo a las 09:05 e hicimos una paradita para reagruparnos y comer algo.



  El Collado hace de frontera con Francia y podíamos ver a lo lejos un parking, ya que ellos pueden subir hasta aquí en coche. Se dice que había un proyecto de hacer una carretera en este lugar que uniera los dos países y que Francia hizo su parte pero España no. Al contrario de lo que dicen que sucedió en Benasque, en que España sí que hizo la carretera y la otra parte no.

Muchos españoles también utilizan esta ventaja y se meten en Francia haciendo una vuelta en coche de más de dos horas para llegar a este punto y así hacer una ascensión más cómoda. Se ahorran los 950 metros de desnivel acumulado que hay desde Bujaruelo hasta aquí y que ya habíamos subido nosotros.



 Aquí ya podíamos ver el Taillón, pero para subir a él tendríamos que ir ascendiendo hacia la izquierda hasta llegar a Sarradets y después subir a la Brecha y subirlo por esa arista hacia la derecha. Nos pusimos de nuevo en marcha, ahora con un paisaje más de alta montaña, donde enseguida perdimos todo rastro del color verde y pisábamos la roca desnuda propia de estas latitudes.








 Comenzamos a cruzar algunos neveros con la nieve en su punto justo para caminar sobre la huella.





 Llegamos a un punto interesante. Es un paso en el que baja una torrentera de agua y en una de las paredes hay una cadena para ayudarse. Ahora en realidad no hacía falta, pero seguro que será de gran ayuda cuando aquí haya tramos de hielo.





 Nos cruzamos con un convoy de militares en prácticas que llevaban unos mochilones que, según ellos, pesaban unos 30 kg de media.




 Al momento tuvimos a la vista allá arriba el Dedo y el Glaciar del Taillón, que iríamos dejando a nuestra derecha.





Cuando te planteas hacer esta ruta y lees sobre ella, esperas este momento con emoción. El de ver la estampa del bonito y colgado refugio de  Sarradets con el Circo de Gavarnie y su cascada al fondo. El estar allí y con este fabuloso día que nos salió no tiene precio.















 Avanzando un poco más, también tuvimos ante nosotros la Brecha de Rolando, otro de los hitos de esta ruta y abusando con el zoom, podía verse a la gente cómo luchaba por subir por una pedrera muy empinada. Este camino entre el refugio y la brecha va cambiando según avanza y retrocede la pala de nieve y puede ser más directa y vertical o con más zetas.









 Realizamos una breve parada en el refugio hasta que estuvimos todos y continuamos hacia arriba. Queríamos comer cuando volviéramos aquí y no debíamos entretenernos demasiado.




      

 
 La subida desde el refugio hasta el corte de la Brecha es bastante duro por la pendiente que tiene y ponía a prueba nuestras baterías. Reagrupamos de nuevo en la Brecha, fotografiando ambos lados del corte en la montaña que cuenta la leyenda que hizo Rolando, sobrino de Carlomagno, cuando huía hacia Francia de los españoles, derrotado en la batalla de Roncesvalles y para que no le arrebataran su espada "Durandarte" la arrojó contra la la muralla de piedra que le cerraba el paso y provocó esta brecha que le permitió la huida. Le pegó un buen tajo a la montaña y así ahora nosotros podemos deleitarnos con su leyenda y visitándola.




  
 Cruzamos la Brecha por el impresionante corte y vimos al otro lado, donde señala Iñaki en la primera imagen, el paso de los Sarrios, en el que hay una cadena en la pared para ayudar a cruzarlo. Nosotros seguimos en dirección contraria, hacia la derecha.




Cuando casi dejábamos la base de las paredes que habían  a nuestra derecha, apareció ante nosotros otro de los alicientes de esta ruta, el Dedo, que debíamos bordear por la derecha.




 Tras pasar el Dedo, paramos de nuevo a reagruparnos. Nos quedaba ahora una también dura subida: el último tramo para llegar al Taillón. Se veían como hormiguitas a los montañeros que iban por el perfil aproximándose a la cima.









Al rato, sin prisa pero sin pausa y después de casi 1900 metros de desnivel acumulado desde que comenzamos a las 7 de la mañana, a las 12:45 habíamos llegado y nos deleitabamos con las vistas que se pueden observar desde la Cima del Taillón (3.144 m).

En esta primera imagen puede verse el macizo del Perdido y haciendo uso del zoom veíamos la escupidera con su pala de nieve, que recorre los últimos metros de su ascensión.





Nos hizo la foto de grupo una simpática montañera catalana.
 

El Vignemale.



Comenzamos el descenso.



 Ahora lo veremos todo desde la inversa, así no nos perderemos detalle y tendremos otra oportunidad para ver lo que nos habíamos perdido a la ida.







  En la primera imagen, cuando ya nos íbamos acercando de nuevo a la Brecha, podíamos ver a nuestra izquierda la Cueva de Casteret y en la segunda y tercera, dos imágenes de El Casco.



 










 Cruzamos la brecha y continuamos el descenso. Unos cuantos del grupo hicieron un tramo de nieve divirtiéndose, dejándose resbalar bajo los chubasqueros, como si de un trineo se tratara.








 El refugio nos esperaba, dándonos a la vista una sensación de tranquilidad. Con el último tramo de bajada de la pedrera había que estar atento, ya que la pendiente hacía que se pudiera resbalar con facilidad por el terreno suelto. Llegamos al refugio donde nos esperaban las marmotas y unas cervezas y dimos cuenta de los bocatas.


 No me cansaba de fotografiar el Circo de Gavarnie y su cascada.





Terminada la comida, reemprendimos la marcha despidiéndonos con un poco de melancolía de esta zona tan bonita.








 Volvimos a pasar por el tramo de la torrentera y las cadenas y más adelante pudimos ver de nuevo los coches aparcados en la parte francesa del Collado de Bujaruelo. Muchos españoles también se dirigían hacia allí para recoger sus vehículos.




 De nuevo paradita en el Collado para reagrupar.




 Y ahora, ya con un terreno cada vez más verde, íbamos descendiendo hacia los valles.










 Desde muy lejos se iba viendo el río allá abajo, donde pensabamos poner a remojo nuestros pies, y el escuchar el ruido del agua también hacía que pareciera que estaba cada vez más cerca, pero se hacía de rogar, haciendo el camino lazadas y más lazadas.

Pero como dice la canción, "todo tiene su final" y llegamos con alborozo al Puente romano, donde metimos nuestros pies en el agua helada del río, en el que había gente bañándose también.






Con el zoom vimos cómo iban llegando los últimos que  quedaban del grupo y ellos nos veían también, esperándoles en el río con unas latas de cerveza refrescándose en el agua para darles la bienvenida.




Jorge ni se lo pensó y se zambulló de pleno para dar por finalizada una muy buena jornada senderista.



Una ruta muy recomendable, ya que cuenta con muchos alicientes y resulta agradecida. El lugar del comienzo es precioso y la subida hasta el collado, cómoda. No hay pasos difíciles ni aéreos, aunque las subidas desde el refugio de Sarradets a la Becha y desde El Dedo al Taillón son durillas y hay que tomárselas con calma. El único inconveniente de hacerla así es, si acaso, el alto desnivel acumulado, y que para algunos, esos casi 1900 metros tanto de subida como de bajada, posiblemente sean muchos de golpe. Pero se puede subir hasta el Refugio y dormir allí y hacerlo en dos jornadas.





Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE



9 comentarios:

  1. VAYA RUTÓN PABLO!!!!!!
    Precioso, duro y como bien dice agradecido. A la lista de pendientes de cabeza.

    Una pasada, felicidades.

    ResponderEliminar
  2. Pablo, hemos visto en tu cronica que habeis disfrutado un monton, espectacular la ruta, tanto por los paisajes como por su desnivel etc. nos alegramos

    ResponderEliminar
  3. Excelente experiencia, Pablo. Qué ascensión más magnífica en todos los órdenes. La jornada fabulosa.

    Un abrazo,

    Luis.

    ResponderEliminar
  4. ¡Oooostras! Don Pablo, menuda mega-ruta. La Brecha, el circo, su cascada y el refugio es idílico, es una imagen que cada vez que se la veo a los compis senderistas blogueros se me cae la baba y me entra una envidiaaaaaa, como dice Ángel, guardada queda.

    Enhorabuena por la crónica, gracias por compartirla.

    Saludos y B.R.A.T.

    ResponderEliminar
  5. Menuda rutita, solo de pensarlo ya me dan rampas, pero al leer la crónica y ver las fotos, cierro los ojos y me traslado virtualmente allí.
    Una gran crónica y muy buenas fotos como tú las sueles hacer enhorabuena.
    Nos vemos.

    ResponderEliminar
  6. Gracias a todos por los comentarios. Y nada... ¡A animarse! Es una ruta disfrutona.S

    Saludos.

    ResponderEliminar
  7. Jo Pablo que ruta más cañera y montañera, y yo paseando por los llanos holandeses en los que no subes más que los puentes de los canales.
    Preciosa ruta, y como siempre contada con todo lujo de detalles y unas fotos estupendas-
    Saludos y un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Riquelme, a ver cuando te vemos el pelo que de tanto llano después te va a costar adaptarte a la España, jeje.

      Eliminar

He puesto un filtro anti-spam. Los comentarios primero me los manda el blog a mi correo para aprobación y después se publican. Si cuando le dais a "enviar" aparece un mensaje arriba de la página, es que todo está ok. Vuestro mensaje aparecerá en breve.

Licencia de Creative Commons
Este obra está bajo una licencia de Creative Commons.