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sábado, 19 de octubre de 2013

0131 - Vértices Geodésicos C.V.: Lomas (1012 m) /a+ 632 m / 19,56 km

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Este sábado la ruta propuesta era subir al Vértice Geodésico nº 131 en altura de la Comunidad Valenciana, Lomas, con 1012 m de altitud, situado en el Término Municipal de Barracas, Castellón. Como este vértice no tiene un entorno atractivo como para hacerle una ruta por sí solo, por proximidad también subiríamos al nº 13, Pina, de 1404 m de altitud, al que ya subimos en su día. 


Saldríamos de la polación de Pina de Montalgrao dirigiéndonos a la parte Norte, pasando al lado del cementerio y nos desviaríamos hacia la izquierda para llegar a la carretera y cruzarla. Por pistas subiríamos a la montañita donde se encuentra el vértice Lomas. Regresaríamos por el mismo sitio hasta la carretera y después mediante una combinación de pistas subiríamos a través de la espesa pinada al vértice Pina, bajando de nuevo por la senda que recorre el PRV-62, aunque con variantes, hasta la población y a los coches.

Aquí podéis ver el vídeo de simulación vuelo sobre  la ruta para  que os hagáis una idea fiel del recorrido:


A la cita acudieron Kiquet y un servidor y a las 7:50 ya estábamos en el punto de inicio. En esta ocasión tampoco pudo acompañarnos por sus tierras Riquelme, que ya tenía compromisos. Salimos hacia la parte Norte del pueblo, todavía en penumbras, pasando al lado del cementerio.




Una  Luna completamente llena alumbraba nuestros primeros pasos.



Cogimos la pista de la izquierda y en las proximidades del Cerro Gordo nos salimos también por la izquierda para tomar una senda que nos llevaría al comienzo del Barranco del Ballestero, barranco que tendríamos que recorrer más tarde.


Los chopos comenzaban ya a amarillear y bajo ellos se veía una pequeña área recreativa, que retuvimos en nuestras mentes considerándola como un buen lugar donde almorzar un poco más tarde.




Las fiesta de las moras va por barrios. En la zona de la semana pasada ya estaban casi pasadas y aquí estaban estupendas y de un sabor muy dulce.



La pista nos llevó hasta la carretera, que cogimos hacia la izquierda hasta llegar a la altura del Navajo de Escorrón, donde elegimos otra pista por la derecha que se fue adentrando en una pinada de la que nos llamó la atención la cantidad de telarañas que había paralelas al suelo.



Y alguna como ésta que parecía que estuviera esperando a nuestro amigo Toni, gran amigo de los bichitos de ocho patas.


Llegamos al lugar donde debía estar el vértice Lomas, pero no lo veíamos. Estaba semioculto entre carrascas. Dimos unas vueltas pero no vimos una manera cómoda de llegar hasta él y tuvimos que hacerlo a las bravas. En la imagen tenemos a Kiquet atravesando una pequeña muralla de carrascas que nos impedían acceder.



Volvimos a la pista y ahora se nos encaraba la visión hacia nuestro próximo objetivo, que se lucía allá arriba, como retándonos desde lejos.



Mientras llegábamos de nuevo al enlace de la carretera pudimos contemplar a nuestra derecha a unas viejas conocidas: Peñaescabia y la Peña Juliana.



Y a otros amigos, aunque esta vez desde lejos y pastando en un corral.


Los amigos del otoño están de enhorabuena y parece que los amarillos de los chopos se están adelantando, al menos en esta zona.






Llegamos al área recreativa que teníamos fichada. Un lugar muy tranquilo y agradable. Sin fuente. Y en él procedimos a almorzar como reyes.



Tras disfrutar de las viandas cogimos la pista que nos adentraba en el Barranco del Ballestero. Las pinadas a ambos lados son impresionantes y quedan muchos pinos rotos, seguramente por las intensas nevadas de la temporada pasada.





Llegamos a un punto, en la zona de Los Majanos donde, para continuar nuestro recorrido y no dar una buena vuelta, había previsto cruzar por un barranco, por el que había que superar dos pistas. Se caminaba bien porque el bosque bajo aquí es practicamente inexistente, pero la inclinación tanto lateral como vertical era importante. Este fue el tramo con más inclinación de toda la ruta. 




Cuando la espesura de pinos nos dejaba se veía allá a lo lejos asomar el Peñagolosa.




Un poco más adelante hicimos otro atajo, esta vez en fuerte descenso, que nos llevaría a la Fuente Marrionda, sin agua. Se adelanta poco y se puede ir por la pista.








Llegando a las partes más altas de esta vertiente se nos abrió un claro a nuestra izquierda, proporcionándonos  quizás la imagen que más nos gustó de toda la mañana. Cuando estabas en aquel lugar parecía que se abría el horizonte, aunque en la imagen no se captan esas sensaciones.


Llegamos al final de la pista y ya veíamos a nuestra derecha el Pico Pina con sus antenas y a la izquierda el Pino Rey.



Conforme íbamos subiendo mirábamos atrás y comentábamos lo espeso que estaba el manto de aliagas por donde baja el GR-7 y que sufrimos en nuestras carnes en veces anteriores, cuya envergadura supera el metro de altura.


También nos llama siempre la atención las plantas que pueblan por completo la cima de este pico y que no son tan comunes en otras partes, al menos con esta profusión. Desconocemos de qué planta se trata pero despide un aroma que no es desagradable.




Allá abajo veíamos la población de Pina, que aguardaba nuestro regreso.



Esta vez no nos metimos por la senda que atraviesa las plantas hasta la caseta forestal ya que Kiquet dijo que prefería ir por la pista. Llegamos al área recreativa de Santa Bárbara y visitamos las instalaciones del pico, haciéndonos las fotos de rigor.




Aquí, desde el mirador, comprimiendo el horizonte para que cupiera todo en la imagen.





Contrasta la temperatura de 23 grados con los 3 y con frio y viento de la última vez que estuvimos aquí.


Finalizada la visita, comenzamos a bajar por la senda donde discurre el PR-62. Senda en muy buen estado.




En un momento, el PR se sale de la senda  por la izquierda y se mete entre los pinos, pero nosotros seguimos recto, por el trayecto que según los mapas topográficos seguía la senda. Se veían aquí las marcas de PR borradas y pintadas de blanco.

Cruzamos la pinada y dos pistas y un último tramo de senda entre carrascas y llegamos de nuevo al Paseo La Lucía, por el que habíamos subido en la mañana.


Llegamos a los coches a la temprana hora de las  12:50 tras haber recorrido 20 km y nos desplazamos un poco a la parte sur del pueblo donde se encuentra el lavadero. El agua del mismo no corría y parecía estancada. En cambio, de la fuente manaba un agua muy fresca y fue la que utilizamos para terminar la ruta con el ritual de costumbre.






Siempre nos adaptamos al ritmo de los que vienen, pero en esta ocasión, al ir los dos solos y como los dos somos de paso rápido, nos hemos permitido darnos algo de caña y subir un poco el ritmo. El recorrido tiene mucho tramo de pista, aunque lo compensa en parte el que atraviesan unas preciosas pinadas. Los tramos que hicimos campo a través en la subida se pueden salvar por pista igualmente, dando un poco más de vuelta, como puede apreciarse en el mapa. Me quedo con la espesura de las grandes pinadas que todavía quedan aquí y las vistas desde lo alto.



Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE



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