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sábado, 12 de abril de 2014

0147 - Vértices Geodésicos C.V.: Valdesierra (975 m) y Barrranco del Regajo / A+ 771 m / 19,62 km

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Este domingo la ruta propuesta era subir al Vértice Geodésico nº 147 en altura de la Comunidad Valenciana, Valdesierra, con 975 m de altitud,  situado en el Término Municipal de Benagéber, Valencia.

Para llegar al punto de inicio seguiríamos la A-3 hasta Utiel, saliéndonos un poco antes por la salida 278 y después por la N-330 hasta Sinarcas. Cruzaríamos la población y a la altura del Km.212 cogeríamos una pista por la derecha que nos llevaría directos a la Ermita de San Marcos.

Estuvimos en esta Ermita en agosto de 2011 haciendo la ruta que describe Esteban Cuéllar en su libro de Barrancos y Cañones y nos dimos un baño en una de las pozas de la zona de los estrechos.

Volvíamos ahora a la zona y nos dirigiríamos en primer lugar hacia el Barranco del Regajo pero yendo hacia el Este para bajar hasta el Molino de Benito. Tras un pequeño tramo por el lecho del barranco buscaríamos una senda que aparece en el mapa topográfico, aunque no se ve en la ortofoto (esperábamos que existiera) y que nos iría subiendo por la Sierra del Campo de Melchor hasta el vértice Valdesierra.

Comenzaríamos una fuerte bajada por el cortafuegos y después por sendas hasta llegar de nuevo al Barranco del Regajo, donde saldríamos un poco antes de las Casas del Charco Negro.

 
Enlazaríamos ahora con el PRCV-124.4 y cruzando las aguas claras del Arroyo del Regajo, nos desviaríamos por una senda por la diestra para hacer la variante que salva el barranco por el monte. Había visto los postes de esta opción desde la otra parte, pero nunca la había intentado. Ésta será la ocasión.
La senda nos llevaría a la zona donde comienzan los Estrechos cuando se viene desde la Ermita y enlazaríamos con la senda que recorre el lecho del barranco y que nos llevaría a pasar por el Área recreativa de la Fuente del Regajo y siguiéndola llegaríamos a la Ermita y a los coches.
Aquí tenéis el vídeo de la simulación de vuelo sobre la ruta que he preparado para que os hagáis una idea fiel del recorrido.



A la cita acudieron Pili, Ana, Mariano, Manuel Carlos y un servidor. Según las previsiones meteorológicas nos tendríamos que haber quedado en casa, ya que se preveían chubascos durante toda la mañana y truenos a partir de las 12, pero en su lugar nos amaneció un día fantástico, con una temperatura de primavera y muy agradable.

Aparcamos en la Ermita de San Marcos, comprobando la existencia de las mesas donde comeríamos al final de la ruta y que la fuente, para variar, tenía el agua cortada.



Desde Sinarcas hasta la Ermita nos sorprendió una espesa niebla y tuvimos que echar mano casi del GPS para poder guiarnos. Pero esta vez enseguida levantó y mientras nos acoplábamos las mochilas y pertrechos, practicamente había desaparecido.


En esta ocasión no íbamos a visitar el Mirador de las Grajas, para lo que tendríamos que haber seguido el PR por la derecha, ya que teníamos bastante con lo que habíamos previsto, así que nos lanzamos para abajo por una senda que parte justo detrás de la Ermita.




Al llegar a la pista continuamos por la derecha y ésta nos fue bajando en lazadas y después hacia el Este hasta llegar a las inmediaciones del Molino de Benito. Hacia atrás podíamos ver las rocas del Mirador de las Grajas.





Esta fue la primera de las muchas veces que cruzaríamos el Arroyo del Regajo en un entorno siempre frondoso y fresco.





Primera aventurilla de la jornada. Teníamos que localizar una antigua senda que figuraba marcada en el mapa topográfico y que nos sacaría del barranco por la izquierda, pero que no se veía en las ortofotos. Cuando estuvimos a su altura aproximada nos lanzamos por un rastrillo, ya que no se veía comienzo evidente y, guiándonos en la dirección por el track que había previsto, un poco más tarde sí que nos encontramos con ella, una buena senda que supuestamente (como dicen los de Telecinco) partía del camino que circula por el barranco.




Esta preciosa senda nos iba dejando buenas sensaciones tanto de la pinada por la que circulábamos como de las vistas del barranco a nuestra derecha.




Siempre entre estupendas pinadas donde ya se siente que estamos en Primavera, una de las mejores épocas para echarse a andar al monte, y combinando sendas con antiguas pistas fuimos acercándonos al cortafuegos.











Cuando estábamos llegando a la pista principal de Valdesierra hicimos un recto para evitar una de las curvas de la pista.







Llegamos al perfectamente cuidado cortafuegos y ya se divisaba el vértice allá arriba. Íbamos a almorzar más tarde en esta ocasión pero el perfil lo requería, ya que así almorzaríamos cuando tuviéramos la mayor parte del desnivel positivo conseguido.


Hacia atrás se veía la población de Sinarcas y a su izquierda el Monte Cerro Carpio, a donde fuimos  a conseguir su vértice cuando le tocó y nos marcamos una buena ruta hasta el pantano de Benagéber, metiéndonos hasta el pecho en unas aguas que, según otras crónicas nos iban a llegar sólo hasta la rodilla.







Las vistas desde el vértice son estupendas y se puede observar la cola del pantano de Benagéber y la poca agua que retiene este año.




Con estas fabulosas vistas nos paramos a almorzar y aproveché para enviar una foto del grupo a nuestro amigo Kiquet, que me correspondió con otra de un GR por el que seguramente estarían circulando también en ese momento.













Comenzamos el descenso del cortafuegos y llegamos a su final. A partir de ahí no existía senda ni camino y nos guiamos tomando como referencia la dirección del track que había previsto pero buscando el lugar de mejor paso para descender, ya que teníamos que llegar hasta el barranco de nuevo.








El descenso, aunque empinado, no tuvo mayor problema, pues por este monte se camina bien y llegamos al lecho de un barranquillo que nos llevó hasta una pista abandonada y ésta, asimismo, nos dejó en la Pista Forestal del Algezar, que era adonde queríamos llegar.





Siguiendo la pista, ahora ya hacia el Oeste, podíamos ver abajo el área recreativa del Charco Negro y su enorme balsa.




Un poco antes de llegar a las Casas del Charco Negro, vimos a la derecha una fuentecilla, que casualmente se llama así "La Fuentecilla" de la que manaba agua.


Justo al pasar las Casas del Charco Negro nos encontramos de frente con esta maravilla geológica que hacía pensar en la fuerza con que se tuvieron que formar.







Llegamos al punto en que en verano la gente se desvía para meterse en la zona de las Palomarejas, donde hay tramos en los que hay que meterse en el agua completamente. Nosotros cruzamos el arroyo ahora varias veces pero sin necesidad de descalzarnos. Todos menos Mariano, que le apetecía sentir el fresquito del agua.



Vimos algunos cerezos en flor a lo largo del barranco...



... alguna escena del Cañón del Colorado...


... y algún instrumento de tortura de la Edad Media.


Todo se sumaba a los alicientes de  caminar por el alfombrado barranco con el sonido del agua siempre acompañándonos.


Afortunadamente, en esta ruta están correctamente situados los postes. Ahora tomaríamos el PRCV-124.4, que consistía en seguir por el interior del barranco.






Otro vadeo. En esta ocasión vimos que para continuar recto había que mojarse, pero había un pasadizo entre las cañas por la derecha, lo seguimos todos menos Mariano y cuando llegamos de nuevo a salir al arroyo, nos vino muy bien que él hubiera ido por el agua y así nos colocó amablemente unas piedrecitas que faltaban en aquel lugar y lo pudimos cruzar sin problemas.












Llegamos al punto que había estado esperando toda la mañana. Cuando, en su día, hice parte de esta ruta al contrario y llegué a la zona de los Estrechos, había un poste que indicaba la continuación por el río (mojándose) o por el monte (en seco) y ahí es donde la mayoría de los que hemos hecho alguna vez la ruta del Barranco del Regajo nos damos la vuelta. Confiaba en que hubiera otro poste idéntico en la otra parte que indicara lo mismo y nos mostrara el inicio de la senda y por fortuna así fue.



El intrépido Mariano (y que no cambie) dijo que quería probar la opción del río y que si la pasaba nos veríamos en el otro poste y si lo veía mal se volvería y ya nos alcanzaría. Nosotros cogimos la variante prevista por el monte para salvar el tramo de los Estrechos y se nos presentó una senda bastante empinada.






En su aventura fluvial, Mariano, al ver que en la segunda poza ya tenía que meterse bastante decidió darse la vuelta y al rato nos alcanzó. Llegamos al poste  de bifurcación ya comentado y seguimos por la senda al lado del agua.





La senda necesita un mantenimiento y se ve que desde hace mucho tiempo no se cuida. Hay cada vez más pinos y ramas caídas que hay que sortear y habría que venir con un serrucho y unas tijeras para adecentarla.












Volvimos a pasar ahora por el lugar por donde nos tuvimos que desviar hacia arriba en la mañana y estuvimos pendientes por si veíamos el inicio de la senda que nosotros alcanzamos ya empezada para poner una fita, pero no vimos ningún inicio claro.

Continuamos y pasamos al lado del Molino de Benito, continuando las señales del PR.













Llegamos al Área recreativa de la Fuente del Regajo, bien acondicionada con mesas a cubierto y a descubierto y con fuentes en la zona de paelleros y otra más antigua, todas con agua, como debe ser.




Un poco más allá y cruzando un puente que tuvo mejores días, vimos el enganche con el PRCV-124.2, que lleva a la zona de Las Tobas y que ya visitamos en una ruta anterior, por lo que seguimos con el 124.4 que llevábamos y que nos sacaba de la pista por una senda en leve ascenso.




Allá arriba volvíamos a ver el Mirador de las Grajas, que nos seguía tentando, pero no iba a ser en esta ocasión.



Aún pasamos por otra fuente y también con agua y fresca, la Fuente de San Marcos. Aunque se puede seguir por la pista, hay que estar atentos pues el PR continua justo detrás de la fuente por una sendita que va ascendiendo entre unos frondosos bancales hasta llegar de nuevo a una pista.





Después cogimos la senda por la que habíamos bajado en la mañana y que nos llevó de nuevo a la Ermita y a los coches.


Una ruta muy variada donde hemos disfrutado mucho y en la que hemos tenido la suerte de que existieran las sendas que buscábamos y de encontrarlas. El tramo por el barranco es excelente y no presenta ningún problema. Nosotros hemos podido completar lo que teníamos previsto y que le ha dado ese toque aventurero a la ruta, aunque también le aumenta la dureza y el esfuerzo, como siempre, pero así uno puede elegir la opción que más le apetezca. Lo peor quizás, ese final en subidita, jeje.




Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE.


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