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sábado, 9 de abril de 2016

2016 - 04 - Barrancs del Salt del Cavall y del Llosar / A+ 620 m / 13,4 km

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Para este sábado estaba preparando la ruta de un vértice  y como era su territorio le pedí ayuda a Xavi, que siempre me da buenas ideas y entre las sugerencias que me hizo estaba el enlace a una ruta al lado mismo del vértice pero que merece una para sí sola. Y pensé que como esta ruta era espectacular, mejor no dejarla para otro día y otra semana ya haríamos el vértice que corresponde.

Se trataba de hacer la ruta del Barranc del Salt del Cavall y  el Barranc del Llosar. Dos preciosos barrancos para recorrerlos con una ruta en forma de dos pétalos de margarita.

Os dejo el enlace de la crónica que hizo de la misma Emilio Vera, en la que coincidieron y disfrutaron varios grupos.

Para llegar al punto de inicio seguiríamos la A7 hacia Castellón, CV-10, CV-20 hacia Onda. Desde Onda, CV-21 hacia La Alcora y desde allí CV-191 y 192 hasta Araia. Pasaríamos Araia y seguiríamos todavía un poco más por una carreterilla para aproximarnos hasta un cruce donde aparcaríamos los coches. 

A la cita acudieron Pili, Ángela, Ana, Paco Escribá, Rafa, Paco, Quico, Manuel Carlos y un servidor.

Llegamos a Araia y tomamos una pista de tierra apisonada por la derecha. La pista se encuentra en buenas condiciones en estos momentos para cualquier turismo, se ve que la han arreglado, por ello pudimos llegar hasta el punto previsto de inicio, donde coincidían las dos puntas del recorrido.


Nada más comenzar a caminar, la pista ya nos orientaba hacia el Barranco del Salt del Cavall.


La pista nos llevó al cauce mismo del barranco, nos salimos de ella por la izquierda y comenzamos a caminar por él, disfrutando desde los primeros instantes.








Poco a poco el ascenso por el barranco nos llevaba hacia las paredes encajonadas y se tornaba más interesante. Algunos piedros había que salvarlos bien por la derecha o por la izquierda.






Las primeras visiones del estrechamiento de los dos acantilados son espectaculares y te sobrecoge el tamaño de las paredes.




Como había llovido bastante el martes pasado, no sabía si habría algún punto en que se hubiera remansado el agua en el que tuviéramos que pisarla o descalzarnos, aunque estando todo tan seco esperaba que la tierra se hubiera tragado con ganas todo el líquido elemento. Tan sólo quedaban algunos charquitos en algunos huecos de las rocas.



Ya estábamos en la última curva donde el barranco llega a su punto más impresionante y no nos cansábamos de mirar hacia arriba.



Entre estos dos acantilados es donde dice la leyenda que dio el salto el Cavall.





Una vista atrás al barranco superado... ¡Espectacular!







En este punto si hubiera habido agua no hubiera sido fácil sortearlo por otro punto.






En la salida del barranco pisaríamos dos tramos de pista en desuso y más tarde nos desviaríamos por una senda a la izquierda en leve ascenso. La senda se torna bastante frondosa y las aliagas y romeros pugnan por taparla pero se puede pasar bien.



Desde la senda veríamos la zona encajonada del barranco que acabábamos de pasar.






Al llegar a la base de una antigua garrofera, la señal del gps no estaba clara y como había una senda en ascenso y otra hacia la izquierda, pensamos que la buena sería la que ascendía, que parecía más pisada, pero al rato nos dimos cuenta que la correcta hubiera sido la otra, así que fuimos bajando en diagonal hasta reencontrarnos con la buena. Esto está corregido ya en el track para no inducir a otros a que también se equivoquen.



Hay que seguir por encima de estos ribazos abandonados...





Cruzar este pequeño baranquito...


Y llegar hasta esta antigua pista de la que todavía quedan restos.
 



Íbamos siempre en ascenso, superando ya las paredes del barranco y viendo a lo lejos los destellos del Sol en la superficie del mar.



Y por nuestra diestra  ya asomaba vigilante el Penyagolosa.




Llegamos al punto más alto y salimos a la carretera. A este punto habría que volver después. Continuamos por el asfalto un corto tramo para salirnos después por una pista por la izquierda que nos llevaría a visitar la entrada de una antigua mina, de la que se pueden recorrer unos diez metros por su interior.



Volvimos sobre nuestros pasos hasta el punto donde habíamos tocado la carretera y nos desviamos ahora por la derecha por una pista para al poco volver a salirnos por la izquierda por una senda en leve descenso.






La senda nos iría bajando con muy buenas vistas por la parte derecha del barranco del Salt del Cavall, según lo mirábamos ahora.




La bajada está clara en todo momento, siguiendo una antigua senda de herradura.





Ya veíamos a nuestra derecha nuestro siguiente barranco el Barranc del Llosar y la senda nos dirigía hacia el lugar desde donde comenzar su remontada.


Ya lo tenemos enfrente.



El comienzo del ascenso por este barranco se realiza por la vertiente de la derecha y a media altura.


También espectacular.





Llegamos a una zona que utilizan mucho los escaladores y donde las paredes están equipadas con anclajes para practicar.


Hay un punto en que la roca presenta cierta inclinación y se encuentra instalada una cuerda para ayudar en el paso.














En el fondo del barranco vimos la primera de las cabras de la jornada.


 
 La senda nos terminó por bajar al lecho y ya caminamos por él.


Desde arriba una cabra adulta nos observaba a la vez que vigilaba el recorrido de otras más jóvenes que vimos pasar por arriba de nosotros y seguramente se extrañaba de nuestros movimientos.


Y es que como la ruta se llamaba "del Salto del Caballo", en homenaje nos pusimos a bailar el baile del caballo, el "Gangnam Style". Seguro que la cabra de arriba estaría pensando lo mismo que Obélix pensaba de los romanos, pero en lugar de "Están locos estos romanos", diría "Están locos estos senderistas".








Este barranco fue más trabajoso de superar que el anterior. El otro se pasa pronto, pero en este hay muchos resaltes divertidos que no te dejan parar. Hay que evitar cruzar estos barrancos cuando por ellos pase agua, pues sería peligroso.

















Llegamos a la salida de la cabecera del barranco. Hay que subir por la derecha para desviarse hacia era roca que se ve en la izquierda de la imagen y bordearla para continuar un poco más.


Después enlazaríamos con una pista por la que caminaríamos un rato entre pinos.



Y más adelante, en una curva a derechas, nos saldríamos por una senda por la izquierda, que nos iría bajando.
















Encontraríamos también rastros de senda empedrada que nos bajarían hacia una masía en ruinas.





Y desde allí, por una buena pista, volveríamos a los coches.


Sin cambiarnos todavía, nos acercamos con los coches de vuelta a Araia y enseguida encontramos el lavadero y la fuente, muy bien acondicionadas y procedimos a recuperar nuestras buenas costumbres. Allí mismo sacamos las neveritas y nos pusimos a comer, dando por terminada esta fenomenal ruta.
 
Se recomienda encarecidamente no hacer esta ruta cuando vaya a llover o haya llovido con fuerza recientemente y los barrancos vayan a llevar agua pues habría pasos que se complicarían bastante. También se aconseja llevar una buena provisión de agua, pues no hay posibilidad de reponer en todo el recorrido y las trepadas por los barrancos seguro que nos hacen beber con más asiduidad.


 

Os dejo con otro capítulo más de "Las Flores de Paco":




























Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE



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