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sábado, 24 de marzo de 2018

2018 - 03 Tabarla y río Magro A+ 383 m / 12,34 km

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Este sábado la ruta propuesta era hacer una variante a la ruta del Campamento de Tabarla y el Río Magro que ya hicimos en 2010.


Aceptando una sugerencia que hizo José Manuel en aquella ocasión, la haríamos al revés, en sentido de las agujas del reloj y comenzando desde el Campamento de Tabarla para así no tener la subida al final. Saldríamos pues del Campamento de Tabarla y seguiriamos el GR-7 hacia el Norte llegando a las Casas de Tabarla. En ese momento no continuaríamos hacia el Pozico Valentín, sino que giraríamos a la derecha siguiendo el PR-148.





Al llegar a la pala del cruce de caminos no seguiríamos rectos por el SL-21 por el que subimos del río en la anterior ocasión, sino que continuaríamos por la izquierda sin dejar el PR hasta llegar al Collado de Flez. Allí tomaríamos una senda por la derecha que nos llevaría al río y enlazaríamos con el recorrido de la otra vez por el lecho del Río Magro. 


Dependiendo del estado del pequeño río, la ruta hace que haya que vadearlo varias veces por troncos y rocas y si fuera un poco más crecido, incluso puede que haya que descalzarse en alguna ocasión. Con la sequía que arrastramos, este verano estaba completamente seco desde un poco más adelante del Campamento de Tabarla. No sabía cuánto lo habrían recuperado las últimas lluvias, pero el entorno es muy bonito.


Siguiendo la senda por un lado y otro del río y en sentido contrario al del agua, volveríamos al Campamento de Tabarla y a los coches.


Para llegar al punto de inicio seguiríamos la A-3 y nos saldríamos a la altura de Buñol pasando por Yátova y siguiendo la CV-429 hasta el km 19,5, donde veríamos una ancha pista a la izquierda y unos contenedores verdes de basura. Nos meteríamos por ella y llegaríamos al Campamento donde aparcaríamos.  

 A la cita acudieron Ana, Pili, Rafa, Manuel Carlos y un servidor.

Nada más llegar al Campamento vimos que el Río Magro, ya se había recuperado totalmente con las últimas lluvias y presentaba su aspecto natural. En ese momento dejamos el coche antes del vadeo, aunque a la hora de comer lo cruzamos y lo llevamos hasta la amplia zona de parking que está adjunta a las instalaciones.

En la crónica que publiqué en 2010, expuse un pedazo de la historia de este campamento desde sus años en que era utilizado por la OJE en otros tiempos.




Los paelleros permanecen cerrados para evitar el peligro de incendios y a la derecha hay una amplia estancia con mesas para almorzar o comer.



Caminando por el campamento se podían ver las antiguas pequeñas plataformas de hormigón donde se instalaban las tiendas de campaña perfectamente organizadas.



En un primer lugar bajamos por las escaleras hacia esa señal de GR, pero actualmente no está bien ubicada, pues por ahí el río no se puede pasar y hay que hacerlo dirigiéndose a la derecha para pasar por un puente de madera.



Cruzamos y comenzamos caminando hacia la izquierda. Me descolocaba que la corriente fuera al revés de lo que esperaba pero la razón es que en este punto el río hace un gran meandro y el campamento queda como en una península.

La senda nos llevaría por un bonito entorno en cómoda subida hacia las Casas de Tabarla.




Sin llegar a entrar en ellas cogimos la pista de la derecha para continuar nuestro recorrido.




Durante toda la mañana tendríamos a nuestra vista la Sierra Martés y la del Ave.


Aquí el Pico del Ñoño acercado con el zoom.


Y aquí el Pico del Ave, con el embalse de Forata abajo.


Al llegar a la paleta indicadora, no continuamos recto, con lo que llegaríamos al río por donde subimos la vez anterior y que es el recorrido habitual, sino que cogimos la antigua pista de la izquierda para variar el recorrido.


El entorno es precioso. La vieja pista entre pinos se va convirtiendo en senda, por la que continúa el PR.










Al fondo la Sierra del Ave y en primer término y por donde circulamos, buenas zonas de pinos. Esta zona se salvó del incendio que asoló las sierras del Ave y el comienzo de la del Martés.


Vistas a nuestra izquierda.











El barranco por donde circula el Río Magro y adonde teníamos que llegar.





Una maravilla de paisaje.






Llegamos al lecho del río. Aquí se puede ir por la derecha, siguiendo esa marca de SL o por los cantos rodados. La senda acaba saliendo también al río igualmente.




Ante esa fita de piedras de la derecha hay que subir por esas rocas para salvar ese punto. Ninguna dificultad.





La senda discurre en este momento por la derecha del río según viene el agua y es una delicia caminar con los sonidos refrescantes acompañándonos.







Llegamos al punto donde hay que cruzar el río por primera vez. Algunos lo hicimos por encima de las piedras y otros que no lo veían tan claro prefirieron descalzarse para hacerlo. Desde luego, esta última opción es más refrescante. 

Al hilo de esto me acuerdo de un chiste que me contaron una vez: 

"Vio Pedro que Jesús estaba caminando sobre las aguas y recordando que todo era posible si tenías fe, se lanzó hacia el lago con decisión hundiéndose enseguida hasta la cintura. Jesús que lo vio le dijo: ¿Pero qué haces, Pedro? ¡¡Por las piedritas, como todo el mundo!!"









Continuamos un poco más volviendo a cruzar el río y después no encontramos manera de pasarlo ya que normalmente en esa parte lleva bastante agua y se había formado un gran charco. 



Lo mejor en este punto era volver al sitio nada más cruzar por primera vez el río y tomar una senda en ascenso que nos llevaría hasta la unión con la que va al Pulpitillo. Al enlazar con esa otra senda hay una paleta de direcciones. Hacia la izquierda el Pulpitillo y hacia la derecha el Campamento de Tabarla. Tomamos hacia la derecha para volver a descender al río más adelante habiendo sobrepasado el charco de marras.








La Sierra del Ave.


Más adelante aún hubo que cruzar el río una última vez. El personal volvió a escoger libremente cómo pasarlo, aunque de nuevo se podía hacer sin mojarse por las piedras ayudándose en el equilibrio con los palos.






Nada más hacer ese vadeo y levantando la vista atrás se podía ver una gran cueva y que tiene fácil acceso.





Nosotros continuamos recorriendo bonitos parajes.




Y viendo pinos en equilibrio.



En un punto hay instalados unos cables para ayudar en el paso.














¡¡Precioso!!



Ahora la senda se iría elevando por la parte derecha dejando el río allá abajo.


A la izquierda llamaba la atención una gran roca a la que Manuel Carlos le sacó el parecido con una cabeza de conejo.



Una deliciosa poza allá abajo.



Y en la otra vertiente una gran balma para amenizar el recorrido.






Allá abajo se veía una fenomenal poza que seguro que viene muy bien cuando llegue el calorcillo. Después estaríamos en ella.






Nosotros seguimos las marcas blanquiazules, que en un momento nos sacarían de la pista por la izquierda. En este momento tocaba cruzar el río porque la senda continúa por el otro lado, pero la senda nos iba guiando hacia la poza, en sentido contrario al que habíamos venido por la pista. 

Los últimos metros están algo sucios, por lo que recomiendo cuando se viene por la pista salirse de ella en descenso para llegar al inicio de la poza, que es por donde se puede pasar al otro lado.


¡¡Ojo!! Éste es el punto de cruce y es en el que Amstrong diría que es "un pequeño paso para el hombre pero un gran paso para la Humanidad". Aunque es un río con un caudal muy pequeño en este punto se estrecha y corre con fuerza. Hay que saltar o pasar a esa roca del medio para cruzar y puede que algunos duden de la seguridad en ese momento. Seguro que si alguien pasa primero y ofrece ayuda desde el lado desde donde hice la foto, ya cruzado ese punto, resultará más fácil.



La poza parece una maravilla para el baño. Hemos visto aguas mucho más claras. No sé si será debido a las lluvias que cayeron ayer o es su estado natural.


Ahora, tras pasar al otro lado de esas lajas de piedra, continuaríamos por la senda circulando por la otra parte del río.



Lo haríamos así hasta llegar a un puentecito de madera, por el que cruzaríamos a la otra parte.



Y en unos pocos metros nos encontraríamos con el otro puente que habíamos cruzado en la mañana al comenzar la ruta, habiendo llegado ya al Campamento.


Aprovechamos para comer de neverita en las instalaciones y dar por terminada esta fenomenal ruta.




Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE






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