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sábado, 21 de mayo de 2011

03-GR7- 3ª etapa Comunidad Valenciana: Morella a Benasal (o viceversa)

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¿No os ha pasado que hay días que os viene una musiquilla a la cabeza de manera recurrente y os sorprendéis a cada rato tarareándola inconscientemente? Pues eso me ocurría a mí esta mañana, lo que pasa es que lo sufría como decía aquel anuncio sobre las almorranas... "en silencio". Aunque no era sufrir, sino disfrutar con el recuerdo de la melodía.

Llevaba esta semana en el coche un CD de un concierto de violín. En concreto, aunque yo no soy ningún entendido en la materia y sólo escucho música clásica de vez en cuando, cuando mi ánimo me lo pide, se trataba del concierto para violín y orquesta en Re Mayor op.35, de Tchaikovsky. Cuando éste terminó de componerla le ofreció la interpretación a Leopold Auer, quien la rechachó alegando que era intocable. Es el tema que se interpreta al final de la película "El Concierto" y os lo pongo aquí para que lo escuchéis mientras contemplais las florecillas que iba viendo a mi paso. Veréis que al principio los músicos, que en la película no son profesionales, no están conjuntados hasta que suena el solo de violín... ¡Simplemente sublime!








Esta semana semana acompañé a Kiquet en su trecera etapa del GR-7 a su paso por la Comunidad Valenciana. Se presentaron a la cita: Kiquet, Mari y Jose, Carmen_K, Manuel Carlos, Juan Carlos y un servidor.

Íbamos a hacer el tramo desde Morella a Benasal. Como estas rutas son lineales, hicimos lo que ya estamos estableciendo como norma y es dividirnos en dos grupos. Unos van al inicio y otros al final de la ruta, cada grupo con el coche del otro. Comenzamos a andar y cuando nos cruzamos nos cambiamos las llaves del coche. Así cada uno tiene su coche cuando llega al final. Es la forma en la que se pierde menos tiempo.

Kiquet, Carmen, Mari y Jose empezaron en el sentido lógico, de Morella a Benasal y Juan Carlos, Manuel Carlos y yo, lo hicimos al contrario, de Benasal a Morella. En esta ocasión el desnivel era prácticamente idéntico en un sentido y en el otro.

Llegamos a Benasal y comenzamos a andar a la temprana hora de las 6:30, cuando todavía no había salido el Sol. Salimos del pueblo sintiendo las mirádas atónitas de este par de caballos.



Nos desviamos un poco para ver la Ermita de la Magdalena, construcción con forma de faro marino, quizás planteada para alumbrar y orientar las almas de tanto descarriado.



El sol rebasó la línea del horizonte. Como íbamos de cara, casi todas las fotos las tenía que hacer a contraluz. El campo mantiene todavía los verdes intensos de los recientes brotes.



Pasamos al lado de unos campos donde había reses bravas. Menos mal que estabamos protegidos de posibles ataques por la presencia de un hilito que bordeaba el campo.



Atravasamos un pequeño pero bonito bosquecillo de carrascas y trocheamos un poco para volver al GR por un sembrado de cojines de monja. Este tramo de GR es muy perdedor. Hay pocas marcas y algunas son muy viejas y casi invisibles por lo que aunque intentas guiarte por ellas, tienes que comprobar de vez en cuando la posición con el GPS. También creo que está mejor marcado en el sendido norte-sur, que en el sur-norte, que es el que estábamos haciendo nosotros.



Tras llegar a un colladito pasamos por una masía en la que había restos de una antigua era circular y continuamos por un azagador de muros de "pedra en sec" que parecía la muralla china.



Cuando teníamos a la vista el valle y circulábamos por el lateral de la Mola de Vilá, vimos a lo lejos unas cabras montesas dedicadas a sus juegos.


Llegamos a la Font dels Basiets, de la que manaba agua y volvimos a ver más cabras montesas.




A lo lejos ya veíamos Ares del Maestre. Pasamos por el Coll d'Ares y su crucero y continuamos hasta Ares.



Con las rutas de los vértices estamos conociendo bien la geografía de la Comunidad. Es la tercera vez en poco tiempo que pasamos por este bellísimo pueblo y decidimos almorzar en los bancos que hay en los arcos bajo el Ayuntamiento y que ya habíamos utilizado la vez anterior. En la pared hay una maqueta del pueblo.



Al lado de los arcos está la plaza de la Iglesia con su monumental fachada y una estatua en honor a Jaime I. Salimos de Ares y volvimos la vista atrás para ver la imagen del pueblo "sin contraluz".





Tras una larga pista cementada llegamos a la Font de Regatxolls, que ya habíamos visitado y vimos su lavadero y la fuente.



Continuamos admirando los verdes de los campos de cereal y atravesando algunos tramos de senda.







Cuando llegamos a la Masía de la Pinella nos cruzamos con el otro grupo. Nosotros llevábamos 21 km y ellos 16 km, porque nosotros habíamos empezado a andar antes. Todos nos alegramos de vernos y `pillamos en una foto a Kiquet que parecía que venía a abrazarnos a todos.





Nos hicimos la foto de grupo con un invitado, un perro de la Masía que quiso salir en la imagen.


Una vez que nos dimos las novedades de lo que le quedaba por ver a cada grupo, continuamos cada uno con su ruta restante. Atravesamos ahora un paisaje de sabinas.



Y ya que estamos, os dejo aquí un video de "Los Sabinas", que no son otros que Buenafuente y Berto, que piden al público que les diga un tema y ellos improvisan sobre él, imitando a Joaquín Sabina.


Llegamos al Mas del Campello, un grupo de casas que parece un pueblecito, donde descubrí a este perrito, que con su cara de bueno no sé que habría hecho para estar encadenado.





Nos dirigíamos ahora hacia el Barranco de Guimerans siguiendo un larguísimo tramo de pista. En un momento en que yo iba delante me giré y, agobiado por tanta pista, le dije a Manuel Carlos aquella frase conocida: "y al volver la vista atrás, se ve la senda que no se ha de volver a pisar..." Bueno, no es cierto porque en las rutas hay de todo, pero la monotonía del paisaje me estaba pasando factura. Aquí tenéis la frase en una magistral versión y en todo su contexto. Se me pone la piel de gallina cuando, en la segunda parte, canta el público con ellos:


Cruzamos la CV-12 a la altura de la Masía Garró y ví los chopos donde yo había previsto aparcar en principio la semana que viene en la ruta de los vértices, pero siguiendo unos consejos de Xavier (Goterris), saldremos de la Ermita de la LLacua.

Continuamos por un azagador, del que tuvimos que apartarnos un momento para dejar pasar a un gran toro con su ternerillo.



En las inmediaciones de la Masía Molins, aunque el track que llevábamos indicaba que continuáramos por la pista, hicimos caso a las señales blanquirrojas y cruzamos un azagador muy abandonado.



Vimos con alegría Morella enfrente, ya que llevábamos muchos kilómetros en las piernas, y llamé por teléfono a Kiquet para decirle que, aunque lo previsto era que cada grupo comiera en algún momento de la ruta, como nosotros íbamos a terminar a las 3, cogeríamos el coche y volveríamos a Benasal y comeríamos en el parquecito con fuente donde habíamos aparcado el otro coche.

Para cruzar el río Cervol, como el agua pasaba por encima del paso hormigonado, cruzamos por el puentecito, menos Juan Carlos que, abusando de Goretex, se fue directo por el agua.




Llegamos al coche a las 15 horas, tras ocho horas y media de caminata y nos fuimos hacia Benasal. A la entrada del pueblo paramos en la gasolinera y compramos unas cervezas fresquitas.
Aparcamos en el parquecito y nos dimos el acostumbrado baño de pies, nos aseamos y comimos sentados en el cesped.



El grupo de Kiquet se había detenido a comer durante la ruta, por lo que nos dio tiempo a empujar el árbol o hacer unos estiramientos y hasta relajarnos un poco. Al rato llegó el resto del grupo, se refrescaron en la fuente y nos despedimos hasta la próxima ocasión.



Aunque de todo disfrutas, de andar por el monte, de la compañía y de lo que vas viendo, a mí se me ha hecho un poco larga. Es lo malo que tiene empezar por lo muy bueno. Tras las dos primeras etapas magníficas, ésta, por el paisaje que atraviesa, no ha estado a su altura. Ya sabemos que el paisaje cambia y eso es también un aliciente, pero ha sido un tramo algo monótono donde todo era como una repetición de lo mismo. Es lo que hay, y hay que seguir por donde pase. Seguro que vendrán otras etapas más bonitas. Se une al plato de la balanza además, que el GR ha utilizado muchos tramos de pista que aportaban muy poco y que a veces suponían andar por andar. Menos mal que el tiempo nos ha respetado y había una leve brisa fresca que ha hecho que no pasáramos calor. Para mí, el metraje (casi 38 km), ha sido excesivo. Pienso que las disfrutaríamos más si las etapas fueran más cortas aunque haya que hacer más etapas y así acabaríamos más descansados.




Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE

1 comentario:

  1. Pues os habéis dado un buen tute, sisi.
    Además como bien comentas esa zona no tiene excesivos atractivos y se encuentra muy desprovista de vegetación.

    Aprovecho para mandar saludos a Mari y Jose a los que tuve el gusto de conocer la semana pasada en la salida senderista que hicimos por Vallibona.

    Angel

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