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sábado, 28 de mayo de 2011

0033-Vértices Geodésicos Más de Mil C.V.: Fustés (1295 m) / A+ 730 m / 21,25 km

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"Si me dijeran: .... ¡pide un deseo!"



Hoy nuestro vértice semanal quiere tener un recuerdo para Irene.

Irene Edo, habitual corredora de montaña y miembro del Club Marató i Mitja, falleció el pasado sábado 21 de mayo mientras entrenaba junto a su marido, también corredor, por el Desierto de las Palmas, al parecer al sufrir un fatal golpe en una caída fortuita.

Yo no la conocía personalmente, pero sí que entraba de vez en cuando en su blog para leer sus crónicas y andanzas. Me gustaba cómo narraba las cosas con su estilo directo, alegre, sencillo, desenfadado y siempre transmitiendo optimismo y simpatía. Era las que siempre ven el vaso medio lleno en lugar de medio vacío.

La semana anterior al trágico suceso había estado participando, como nosotros, también en la MIM, y a pesar del calor y después la lluvia, había hecho un buenísimo tiempo de 08:14:52 y ya pensaba en estar en la próxima edición. Lo relata ella misma en la simpática crónica que hizo y que podéis leer de su propio blog pulsando aquí: “Crónica de la MIM 2011 de Irene”

Por ello, "si me dijeran: pide un deseo..."





Esta semana he preparado una ruta para subir al Vértice Geodésico nº 33 en altura de la Comunidad Valenciana, Fustés, de 1295 m de altitud, situado en el Término Municipal de Morella, en Castellón.

A la cita acudieron Mari y Jose, Kiquet, Manuel Carlos, Xavier (Goterris), Álvaro y un servidor.

Las previsiones meteorológicas decían que nos íbamos a mojar y nos llovío mientras nos acercábamos con los coches a Ares. Al llegar allí ya no llovía pero había una espesa niebla. Habíamos quedado en el Coll d'Ares con Manuel Carlos, Xavier y Álvaro. Continuamos todos juntos ahora por la CV-15 en dirección a Vilafranca, hasta que nos cruzamos con la CV-12, que cogimos por la derecha. Seguimos por ella unos 6 km hasta que vimos tambien a la derecha una señal indicadora de madera hacia La Llacua. Recorrimos este tramo de pista muy bien asfaltada durante 7 km, hasta llegar a La Llacua. Es éste un conjunto de casas alrededor de una Ermita que es donde hacen la parada para comer en la Romería de Catí (53 km), que se celebra todos los años el primer sábado de mayo.

Un poco antes de las 08:00 nos pusimos a caminar, sin lluvia, sin viento, con neblina y con una temperatura agradable en dirección al Barranc dels Fustés.



Una vez llegamos al final de la altiplanicie ya veíamos el fantástico valle por el que nos disponíamos a caminar. Aparecía repleto de hebras de nube que, cual algodón de feria, parecía engancharse en las cimas de las montañas. Admiramos durante unos momentos el paisaje atendiendo a las explicaciones de Xavier y Álvar, que nos decían que desde aquí se veía el mayor carrascal que se conserva en la provincia de Castellón.





Bajamos por una senda en zig-zags entre carrascas para encarar el Barranc dels Fustés.



Al llegar abajo, Xavier me comentó la posibilidad de acercarnos a la Ermita de la Salvasoria y como sólo era una extensión de 1 km nos dirigimos hacia allí y fue un acierto. De camino pasamos por la Font de la Salvasoria, compuesta por un gran abrevadero nutrido por un buen chorro de agua que sale de la montaña. En el lugar hay un chopo gigantesco y se necesitan tres personas para abarcar su tronco.





Visitada la fuente nos dirigimos un poco más allá y vimos la Ermita. Llama la atención que se encuentre en un lugar tan apartado una construcción de estas características. Es de origen románico y está muy deteriorada. Se conservan las arcadas de la nave y el pórtico, con las inscripciones de cantería todavía visibles. En el exterior también se ven los sobrios contrafuertes que sujetaban los laterales de la nave.


Completada la visita volvimos sobre nuestros pasos para encarar el Barranc del Fustés. A veces caminábamos por el lecho y otras por sendas laterales que han ido abriendo las vacas en sus lentos paseos.





El barranco atraviesa un frondoso carrascal y, como se puede observar en el mapa topografico del final de la crónica, las paredes se van tornando más verticales conforme avanzamos, sin que en ningún momento suponga ningún inconveniente.









Íbamos por el barranco en leve pero continuo ascenso, lo que hacía que nos acercáramos cada vez más a la niebla.



Tenía marcado en el mapa la situación de la Font de la Canaleta, pero al principio no la vimos. Los insistentes Xavier y Álvar al final encontraron su localización debajo de unas zarzas, aunque no estaba accesible ni usable.



Seguimos nuestro camino y llegamos a un salto que no se podía subir directamente, por lo que lo evitamos por la diestra y volvimos al cauce una vez superado.



La niebla iba en aumento y sólo podíamos ver a cortas distancias. Es en estos momentos cuando más aprecias la ayuda del GPS, ya que de lo contrario no habríamos podido orientarnos.



Buscábamos ahora la Masía dels Fusters y, aunque estuvimos al lado, no la podíamos ver a causa de la niebla. Sólo se escuchaba a las ovejas, una de las cuales nos decía: "Beeeee" y Manuel Carlos le contestaba: "Beeeee tú que estás maaaaaaas cerca".

Seguimos paralelos al muro de piedra hasta que vimos la portera, la cruzamos y, orientados por el GPS, localizamos el vértice.




Hechas las fotos de rigor, continuamos ahora hacia el Mas de Monsiacre y antes de llegar nos desviamos a la izquierda. También veíamos desde lo alto el otro bonito barranco que íbamos a atravesar. En algunos mapas aparece referenciado como Barranc de Dins y en otros como continuación del de Guimerans.




Cuando se llega a la cabecera del barranco hay que meterse por él de inicio. Nos dividimos al principio, cada uno buscando el que le parecía el mejor camino. Nosotros encontramos una senda que nos llevó paralelos al cauce seco, por la que se caminaba muy bien y poco a poco fuimos juntándonos todos.



Los últimos tramos del barranco son espectaculares. Hay aquí un bosque de arces y robles que debe ser una delicia pillarlo en otoño para captar la variedad de dorados y cobrizos.







A nuestro pesar tuvimos que abandonar el lecho para seguir por la derecha la senda que veíamos junto a la valla de piedras, que nos exigiría parte del ascenso que nos faltaba en nuestro cómputo previsto.




Llegamos al Mas del Campello, que cruzamos. No ví al perrito de la semana pasada. Este es el único punto donde coincidimos con la ruta del GR-7 de la semana anterior.



Lo abandonamos y ahora caminamos por un terreno más árido, teniendo enseguida a la vista la Masía Bartolo.



Conforme había ido avanzando el día se habían ido las nubes y aparecido el Sol, aunque algunas neblinas seguían persistentes en algunos lugares. Por el Camino de La Llacua llegamos a los coches siendo las 14:35 horas.



Xavier estuvo hablando con un lugareño y le preguntó por algún sitio donde pudiéramos lavarnos. Nos indicó un lugar en las afueras del pueblo en el que había una balsa y un pozo con agua que disponía de una polea y un cubo para sacar el agua y allí, con el agua fresca sacada de las profundidades y en el prado como Heidis, nos dimos el clásico y reconfortante baño de pies, nos refrescamos y nos pusimos a comer, dando por finalizada esta estupenda ruta.





A pesar de ser el que las prepara, muchas veces soy yo el primer sorprendido, ya que estamos siendo muy afortunados y, como se dice, la realidad supera a la ficción y lo que nos encontramos en las rutas está resultando mucho mejor de lo que sobre el papel puede parecer.

Esta semana parecía que iba a ser un poco más de lo mismo de la semana anterior, ya que el tramo que hicimos del GR 7 pasaba por la izquierda de la ruta e incluso era coincidente en un punto, el Mas del Campello. Pero no ha tenido nada que ver. Hay que ver lo que puede cambiar el terreno en unas distancias tan cortas.

Esta ruta la modifiqué hasta tres veces y al final ha sido un acierto seguir los consejos de Xavier (Goterris) que me comentó que tenía ganas del subir al Fustés desde que le dije que lo tenía pendiente y fue quien me indicó la posibilidad de iniciarla desde La Llacua. El carrascal que hay al Este de la ruta es grandioso y las vistas desde arriba de ambos barranquitos por los que íbamos a pasar fueron una maravilla. El final del segundo, entre arces y robles, una pasada y la ruta en general muy cómoda de hacer, variada y divertida. Me falta ya aquí al amigo Luis Gispert para que me preste algunos adjetivos. En fin, una ruta de la que acabas satisfecho en todos los sentidos.




Un saludo a todo y hasta la próxima.
Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE

1 comentario:

  1. Pablo, qué lujo leerte, y ver las fotos, salir con vosotros ya es la bomba, escribiendo eres entrañable (entre otras muchas cosas, todas buenas)... que os echo de menos, pero se complican las cosas, y no puedo salir.
    Almudena

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