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sábado, 13 de octubre de 2012

0084 - Vértices Geodésicos C.V.: Nevera (1118 m) / A+ 640 m / 16,13 km

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"Be Water, my friend"
(Spanish Version) (en el vídeo)







Este sábado la ruta propuesta era subir al Vértice Geodésico nº 84 en altura de la Comunidad Valenciana, Nevera, con 1118 m de altitud,  situado en el Término Municipal de Siete Aguas, Valencia.

Haríamos la ruta en el sentido de las agujas del reloj. Saldríamos desde el área recreativa de Fuente Umbría, yendo por pista hasta Las Moratillas. Desde allí tomaríamos la senda botánica y buscaríamos una bajada a la Rambla del Quixal. Si desde aquí no pudiéramos completar la bajada, tomaríamos otra alternativa o incluso volveríamos arriba.

Una vez en el barranco, lo recorreríamos un tramo hacia el Norte, hasta llegar al Refugio de cazadores, donde cogeríamos la pista de la derecha hasta la Fuente Roses. Desde aquí, seguiríamos por senda pasando por el Collado de la Cocinilla hasta el Puntal de Cantacucos. Otro tramo por pista hasta el Collado de Maricardete y desde aquí por senda hasta el vértice del Puntal de la Nevera.

Volveríamos por la senda hasta la pista que nos bajaría hasta el Collado de Umán y desde ahí a los coches.


Aquí podéis ver el vídeo de la simulación de vuelo en 3D sobre la ruta que preparé para que os hagáis una idea fiel del recorrido:



Tras las fuertes lluvias del viernes por la tarde, las previsiones se cumplieron y nos amaneció un buen día para caminar, con el terreno húmedo y toda la vegetación cargada de agua y sus particulares aromas. Lo de que amaneció es un decir, ya que sobre las 7:30, cuando nos pusimos a caminar, todavía era de noche.

A una cita en la que creía que sólo vendrían en principio Jose y Mari, al final hubo casi pleno y acudieron Jose, Mari, Kiquet, Juan Carlos, Mariano, Toni y un servidor.

Salimos de Fuente Umbría por la senda y una vez en la pista fuimos caminando en animada charla  hacia nuestro primer destino, volviendo a dejar nuestras huellas por este coincidente tramo del GR-7.




  Casi sin darnos cuenta llegamos a Las Moratillas, viendo que a sus muchas grandes matas de madroños aún les faltará algo así como un mes para que sus frutos estén maduros. Nos asomamos a ver el valle, pero la oscuridad que provocaba el cielo cubierto no hacía en ese momento las vistas muy atractivas.


Sin dilación nos dirigimos a la parte de atrás de la casona y cogimos la senda botánica, que de botánica tiene poco, ya que sólo quedan un par de carteles maltrechos. La senda es muy agradable de caminar. No sabíamos el recorrido que haría esta senda pero pretendíamos aprovechar la parte que nos sirviera para descender lo máximo posible hacia el lecho del barranco, que era a donde pretendíamos llegar.

En la foto del satélite se veía bastante abajo una masía en ruinas, por lo que de alguna manera deberían acceder a ella en sus tiempos. Dejándonos discurrir "como el agua" por la fantástica senda, llegamos sin problemas a las ruinas. Nos asomamos al acantilado, viendo que aún quedaban unos 30 metros en vertical para llegar al fondo.

Pensando en qué haríamos ahora, por detrás de la construcción cogimos un rastro de senda a la derecha que nos fue llevando en buena dirección, hacia el norte del barranco, que se mantenía definida y, lo fundamental, que nos iba bajando. 

Con la duda de que en cualquier momento se acabaría perdiendo y tendríamos que volver a subir todo lo bajado, seguimos por ella. La senda nos fue haciendo descender de manera suave durante mucho rato entre una maravilla de vegetación hasta que, con alegría vimos que nos había llevado hasta el lecho de la Rambla del Quixal. Hubo allí un momento de euforia por haber sido tan afortunados, ya que nadie las tenía todas consigo de que resultara bien, y continuamos.


Una vez en el barranco no había más que seguirlo entre grandes pedruscos y admirando sus paredes. Lo había recorrido en un par de ocasiones pero ésta me pareció más atractivo por los colores de la vegetación tras la lluvia, con unos verdes muy intensos.












El barranco se fue abriendo y llegamos al refugio de cazadores en el que hay una curiosa inscripción en la puerta, en la que el dueño, o la persona que está a cargo, pide que antes de que alguien derribe la puerta para entrar, que le llame al teléfono móvil que figura y le dirá donde está la llave. Una buena opción.





Al llegar a la casa nos desviamos por la pista de la derecha, que nos llevaría por el Barranco del Fresnal hasta la Fuente Roses.






Un poco más allá de la fuente nos desviamos por una senda a la izquierda. Mi intención original era caminar por una senda que estaba marcada en los mapas y que circula por el barranquito dando la vuelta a una loma, pero como vimos otra clara que subía, la decidimos seguir con la intención de almorzar arriba. 



La senda se fue perdiendo conforme ganábamos altura y es entonces cuando dudas si continuas o vuelves atrás. Como lo de volver atrás no lo tenemos bien asumido, continuamos hasta arriba por los rastros de los jabalíes y al no encontrar ningún sitio atractivo en la parte superior, continuamos, ahora ya descendiendo, hasta encontrarnos con la senda, mucho más cómoda, que hubiéramos tenido de seguir el track. Pero nunca se sabe y nos gusta experimentar.


En el Collado de la Cocinilla cogimos la pista y, antes de llegar a la abandonada granja de La Carrasca, nos detuvimos a almorzar viendo como las nubes se enredaban todavía en las montañas.


Al pasar por la parte de arriba de la granja tomamos un tramo de senda entre pinos para comunicar con la pista superior, que nos llevó a la Casa Cantacucos y de allí al Collado de Maricardete, desde donde ya veíamos las antenas situadas junto al vértice donde iríamos ahora.




Abandonamos la pista principal por otra a la izquierda   y un poco más allá vimos un buen sitio para iniciar nuestra subida y nos salimos de ella, caminando ahora por trazos de senda por los que se iba bien.




Enganchamos con el PR que subía y ya lo seguimos sin problemas pero en acusada pendiente, dándonos la vuelta de vez en cuando para admirar las vistas.


En la subida, y como siempre vamos buscando parecidos en la forma de las rocas,  me llamó la atención una que me recordó al personaje de La Cosa de los comics de Marvel.












Las vistas desde el vértice se hayan rodeadas por 4 o cinco casetas para las antenas que estropean el lugar, aunque yendo detrás de ellas las panorámicas son muy buenas.



Una vez plenas nuestras retinas y ensanchados nuestros horizontes comenzamos el descenso por el mismo lugar por donde habíamos subido, pero siguiendo el trazado del PR, que resulta que iba al lado de donde habíamos subido, aunque nosotros habíamos seguido un tramo más por la pista.






Vistas desde el descenso. Siguiendo con las curiosas formas, esta nube nos pareció que se asemejaba mucho a la cara de Mickey Mouse, con las orejas, la nariz y la bola en la punta y tomé una foto de ese momento pasajero para comparar.


Al llegar de nuevo a la pista hubo división de opiniones. El trazado que yo había previsto la abandonaba ahora para bajar en diagonal siguiendo un trazado del mapa y recortar para llegar a la pista inferior, pero la mayoría preferían continuar por la pista. Kiquet y yo nos lanzamos por la bajada prevista, siempre más aventurera, y dejamos que el resto siguiera por la opción elegida.

Mientras esperábamos a que llegaran los otros estuvimos admirando una casita que parecía la que dibujamos todos de niños cuando nos dicen que pintemos un paisaje, con la montaña, el techo con vertientes, la chimenea con humo y el caminito ondulado. Además se respiraba en ese momento una tranquilidad absoluta y no se oían ni los pájaros.




Seguimos por la pista y aún la abandonamos otra vez más tarde por la derecha para salirnos de la principal y seguir por otra más metida en la vegetación, pero que nos llevaría al mismo sitio, de vuelta a Fuente Umbría pero llegando por la parte inferior del Área Recreativa, donde nos quedamos impresionados al ver la maravilla de escena que formaban un grupo de castaños en pleno cambio de color, con unos viejos bancos de piedra debajo...






Llegamos a los coches a las 13:15 y tras refrescarnos en el mínimo chorrillo que caía de la Fuente Umbría, nos tomamos una cervecita cortesía de la neverita de Jose y emprendimos el regreso de una ruta que ha resultado muy interesante y sobre la que tenía muchas dudas sobre cómo solventar la bajada al barranco desde Las Moratillas, sin tener que incrementar la distancia de la misma. La senda que utilizamos de bajada fue un auténtico descubrimiento. Una maravilla para utilizar más veces y el barranco presentaba unos colores muy intensos. Las vistas desde el vértice fueron muy amplias y las nubes del día acompañaron para hacer las fotos más bonitas todavía. En caso de repetirla, únicamente cambiaría una cosa: seguiría la senda del mapa que teníamos prevista después de la Fuente Roses, en lugar de subir a la loma, que no aporta gran cosa. Una ruta, en fin, que nos ha resultado cómoda de hacer y que nos ha sorprendido gratamente.






Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE

1 comentario:

  1. ¡Pablo! Como siempre las fotos hablan por si solas.Por cierto veo que has vuelto a pactar con tu "amigo",pues en Requena y Buñol llovio, y nosotros aunque hubo "una pequeña tormenta" tuvimos un buen dia y una estupenda compañia.

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