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sábado, 14 de septiembre de 2013

0113 - Vértices Geodésicos C.V.: Monserrat (1047m) / A+ 405 m / 18,56 km

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Este “sábado” la ruta propuesta era subir al Vértice Geodésico nº 113 en orden de altura de la Comunidad Valenciana, Monserrat, con 1047 m de altitud situado en el Término Municipal de Morella, Castellón. 

Para llegar al punto de inicio cogeríamos la A-7 dirección Castellón, después la CV-10 hasta La Pobla Tornesa, CV-15 hasta Ares del Maestrat y CV-12.

Saldríamos desde las cercanías del Mas de Garró, desde unos chopos cercanos a la CV-12 y situados en el mismo GR-7. Subiríamos por la medianera entre dos propiedades y seguiríamos por lo alto de la Serra de Marinet hasta llegar al vértice Monserrat. Seguiríamos por la cuerda de la Sierra y bajaríamos más tarde hasta las cercanías de la Rambla Cellumbres para cruzar el Barranc de les Caldes.

Pasaríamos después por el Mas de Torre Marçà y subiríamos por senda hasta otra sierra por donde circularíamos por su parte alta siguiendo el Assagador de la Font d’en Batalla al Taboll y más tarde por el Assagador de les Candeles, para buscar después el enlace con el GR-7 que nos llevaría de vuelta a los coches.

Aquí podéis ver la simulación del vuelo sobre el track que preparé para que os hagáis una idea fiel del recorrido aunque, como modifiqué el punto de incio, no se corresponde con el lugar desde donde salimos en el vídeo, aunque sí el recorrido:




A la cita acudieron una Mari sin Jose, ya que éste trabajaba, Karmen, Ana, Nolo, Kiquet y un servidor y a las 8 de la mañana, con un Sol incipiente, comenzamos a caminar desde las cercanías de Cinctorres, Morella.

El día anterior cambié un poco el recorrido previsto en un principio a raíz de unas oportunas indicaciones de Kiquet. El sitio donde yo había pensado aparcar estaba cortado por una alambrada, por lo que buscamos otro lugar donde se pudieran dejar los coches y estuviera cerca del track. Lo encontramos en  el momento en que el recorrido previsto se acercaba a la Rambla Cellumbres, al lado de una casa, y allí aparcamos.

De primeras, el ambiente era fresquete, unos 11 grados, pero la temperatura subió con rapidez y acabaríamos con 27 grados. Salimos pues del nuevo punto de inicio y nos dirigimos hacia la Masía Torre Marçà, que aparecía muy abandonada.






Dos perritos pastores y una oveja curiosa se asomaron a saludarnos.


La luz de estas primeras horas, luchando con las perezosas brumas nocturnas daba una sensación de tranquilidad total. 




Comenzamos a caminar por una estrecha senda, a la que han puesto algunas marcas de vez en cuando de recorrido ciclista para bicicletas de montaña, de color amarillo.


Continuamos por el sendero cruzando numerosas porteras (que hay que dejar cerradas a nuestro paso) que tenían un diseño curioso. Parecían las que ponen en las puertas de los almacenes de algunas carnicerías. Dos trozos de tela fuerte que puedes atravesarlos haciendo presión, pero que para los animales parece una barrera rígida. Supongo que así las bicis sólo tienen que dirigirse a esa portera y empujar sin bajarse.



Caminábamos por el Assagador de la Font d’en Batalla al Taboll, buena muestra de este tipo de construcciones de "pedra en sec".
 




 Al pasar el Mas del Taboll, las puertas de la Masía estaban abiertas y salieron dos perros sueltos, uno se quedó en la entrada pero el otro, un mastín enorme, salió  y no paraba de ladrarnos, siguiéndonos al lado. Menos mal que no hizo amago de atacarnos. Ya podía tener el masovero las puertas cerradas o los perros atados...

Continuamos y casi nos pasamos de largo, pues había que abandonar la pista por la diestra y con la excitación del perro no nos habíamos dado cuenta ¡Cómo para fijarse! Esperamos a que el perro se cansara de nosotros y se fuera y retrocedimos un poco para abrir una portera y continuar.

Ya estábamos pendientes de buscar un sitio bueno para almorzar y lo encontramos en unas piedras que parecía que nos estaban esperando y a la sombra de unas carrascas.

Como Mari notaba la falta de su Jose, hicimos una fita de piedras a su lado para simular que estaba allí, jaja.


Una vez repuestos con los bocatas, vino, frutos secos, dulces y hasta café granizado (un lujo en la montaña), continuamos. Que no todo va a ser padecer...


Enseguida enlazamos con el GR-7 y nos pusimos a recordar cosas de cuando lo recorrimos entero desde la frontera de Tarragona hasta la de Murcia, durante más de 600 km. Por etapas, que no somos tan vascos.

 



Llegamos a un poste del susodicho y allí lo abandonamos. En el track original yo había previsto seguirlo un poco más hasta la carretera, que es donde íbamos a aparcar, pero ante la imposibilidad, había modificado el recorrido, como ya comenté antes, así es que nos ahorrábamos ahora el bajar y volver a subir, porque "si hay que ir se va, pero ir, pa ná... es tontería".

Cogimos el azagador de la derecha y seguimos caminando por él, que nos iría llevando hacia el vértice del día.



 

Desde la foto de arriba ya lo veíamos encima de aquella loma. Llegamos hasta una gran carrasca, esperamos para reagruparnos y subimos todos un corto y fácil trecho hasta él. Se veían desde allí las montañas de los vértices que habíamos subido por esa zona: Fustés, Folch, Ares, Garumba, Palos, Creu de Gelat, Sarañana... todos con nombres que nos atraen como imanes, y cada uno con una ruta y con una historia distinta, que además podéis leer aquí y, nosotros, recordar de vez en cuando. Sensacional.

 
 

 

 Quizás os hayáis preguntado qué era la bolsita que llevaba Kiquet en la mano en alguna de las fotos anteriores, pues eran "endrinas". En esta época ya están maduras para su recolección y son unas bolitas azules silvestres con las que él y Jose preparan un pacharán casero buenísimo. En esta ruta hicimos una buena recolecta, porque había sitios en los que encontramos muchas.




Como íbamos por la cuerda de la Sierra de Marinet, se veían abajo los grandes carrascales que todavía quedan en esta zona, algunos de los cuales recorrimos en la ruta del vértice Fustés, en compañía de Álvar y Xavi. Y también se podía observar el gran recorrido de la Rambla Cellumbres que a veces hace grandes meandros, como éste, que recuerda al perfecto semicírculo de la Hoz de Vicente en las Hoces del Cabriel y que hicimos este verano.


A lo lejos se veía la silueta de la población de Cinctorres.



Ahora sólo nos quedaba una bajada cómoda de la Sierra hasta llegar a la Rambla Cellumbres y a los coches. Algunas carrascas estaban cargadas de bellotas, aunque la mayoría no tenía ninguna. Lo que sí que comimos y en abundancia fueron moras, apreciando que estaban muy dulces las de estos lares.
 


Una ruta sencilla y cómoda de realizar, no así de planear, pues le dí muchas vueltas hasta dejarla así. Hasta pregunté a mi experto en estas zonas, Xavi, jaja, pero decía que no la conocía, aunque me dio buenos consejos, como siempre. Y es que no es tan valioso saber, como rodearse de gente que sabe. 

Hay que llevar agua durante todo el recorrido y ser respetuoso, volviendo a cerrar todas las porteras por las que se pase para que no se escape el ganado. Cuidado con el mastín de la Masía del Taboll, que aunque es mayor y no parece fiero, impone si se te pone al lado ladrando.



Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE



5 comentarios:

  1. Pablo gracias por acordarte de mi, que rapideza, con la cronica, muy chula, gracias.

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  2. Interessant ruta. No sé si passarà en eixa part de Morella com en Ares on els cims estan pelats mentre que els barrancs estan coberts per carrascars, però les vistes de segur que compensen.
    Per a variar sembla una ruta prou assequible i còmoda, no sé perquè serà però quan vaig jo no són tan fàcils. ;)

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    1. Sí Xavi, una ruta facilita pero tiene que haber de todo. Lo que pasa es que tú te apuntas a las más aventureras, y mejor así, porque cuando vienes siempre eres de gran ayuda.

      Nos vemos.
      Un saludo.
      Pablo.

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  3. ¡Hola Pablo!, que bonitos recuerdos me trae algunas fotos de esta ruta, las paredes en roca seca losas puntiaguadas, muy usuales de esta zona.
    Estuve el mes de Abril 4 días en Cinctorres, la Rambla Sellumbres desde el Portell de Morella impresionante, la Mola Garumba, etc.
    Aunque está lejos estoy pensando hacer la Rambla con mi grupo, mira si me gustó.

    Un abrazo

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    1. Como bien dices el monte se ve distinto por allí. Es un poco como viajar al pasado como si fuera el presente. Estaremos atentos a esa entrada.

      Un saludo,
      Pablo

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