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sábado, 15 de noviembre de 2014

2014 - Ademuz - Rio Boilgues Otoñal / A+ 412 m / 14,54 km

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Este sábado la ruta propuesta era una para aprovechar la estación otoñal y que los chopos están ahora en su momento más dorado, haciendo una circular desde Ademuz por el río Boilgues.

Cuando, el 10 de noviembre de 2012, hicimos la ruta para subir al vértice geodésico Pinar, nº 85 de los Más de Mil, con 1118 m, nos quedamos maravillados con los colores amarillos con los que nos recibieron los chopos de la ribera del Boilgues. Aquí podéis ver las imágenes de aquella crónica, que creo que serán difícilmente superables.

En aquella ocasión hicimos una circular de 24 km. Ahora haríamos una ruta que coincidiría con aquélla en el inicio y en la segunda mitad, pero la haríamos más corta.



Para llegar al punto de inicio seguiríamos la A-3 hacia Madrid y en las cercanías de Utiel nos saldríamos por la salida 278. Seguiríamos ahora la N-330 hacia Sinarcas. La cruzaríamos y seguiríamos por la misma carretera hasta Talayuelas. Aquí Vía Michelín propone seguir por la derecha por la CU-6001 en línea recta y volver a enlazar con la N-330 en Manzaneruela, continuando después hasta Ademuz en un recorrido con muchas menos curvas. Aparcaríamos en la entrada del pueblo, cerca del Lavadero.

Comenzaríamos en la Fuente Vieja y el Lavadero donde comimos la vez anterior. Al poco, dejaríamos al río Boilgues a nuestra derecha y seguiríamos una pista que nos iría alejando del pueblo y poco a poco también del río a medida que ascendiéramos suavemente.


Caminaríamos por arriba del Cerro del Negrón y al final enlazaríamos con la Vereda del Camino de
Aragón y Valencia y un poco más adelante se nos uniría por la izquierda el PRCV – 131.2 Ruta de Cavanilles. Desde ahí coincidiríamos en el recorrido con el de la anterior ocasión iniciando una bonita bajada hacia Vallanca.


Visitaríamos las escaleras de madera que daban entrada a la ahora ruinosa Cueva del Hocino (al menos presentaba ese estado la vez anterior) y seguiríamos el PRCV-131.6 que nos llevaría al lado del río hasta Ademuz.


Pasaríamos por la zona de las Cascadas, La Veguilla, el refugio y sus mesas de piedra, la Fuente del Tío Manzano y llegaríamos de nuevo al lavadero, terminando la ruta.


Aquí tenéis el vídeo de la simulación de vuelo sobre la ruta que he preparado para que os hagáis una idea fiel del recorrido:






A la cita acudieron Pili, Ángela, Ana, Quico, Manuel Carlos, Paco Q y un servidor y antes de las 8 ya nos encontrábamos en el lugar de inicio. Nos recibieron unos reconfortantes 6 graditos pero, aunque creíamos que iba a hacer viento, según las previsiones, tuvimos suerte de que Eolo estuvo en calma. Aparcamos junto al lavadero y su fuente y cruzamos un pequeño puentecito sobre el río.










Nada más cruzar el puentecito giramos a la izquierda y ya nos encontramos con la primera cascadita que salía de una pared.




Comprobamos que, aunque aún quedaban hojas amarillas en los chopos, nos habíamos retrasado dos semanas en hacer nuestra visita, pero todavía quedaba mucha estampa otoñal para disfrutar, como se vería a continuación.








Comenzamos a alejarnos del pueblo con las primeras luces del amanecer mientras la población de Ademuz iba quedando cada vez más lejos y más abajo.










Los altos y verticales chopos dorados parece que se hubieran colocado aquí para decorar la imagen.



Una vista a la izquierda nos mostraba allá abajo el cañón por donde venía el Boilgues encajonado y por donde volveríamos al final de la mañana.



Por salirnos un poco de la pista, tratamos de aprovechar una senda que aparecía en el mapa de Topohispania. El comienzo estaba claro, ya que aparecía a nuestra derecha el comienzo de una vieja pista en ascenso, pero enseguida se fue perdiendo y lo que quedaba era una variante de rastrillos probablemente hechos por el paso de los animales.






Al final aquello se iba cerrando y no había más que ir buscando cómo subir por los antiguos bancales entre aliagas y pinos nacidos a discreción. Nosotros no vimos una continuación clara, por lo que igual no vale la pena hacer este tramo de posible senda, ya que siguendo la pista se llega al mismo sitio con una pequeña lazada, pero quisimos intentarlo.

Llegamos a la pista y comenzamos a caminar por la zona llana de la loma del cerro del Negrón, entre campos de almendros y nogales, con una luz solar tan brillante que parecía que habían acabado de cambiar la bombilla.












No es primavera, es otoño... florido.









Pasada la zona de Las Crucijadas, tomamos un desvío hacia el Norte para dirigirnos hacia Vallanca.



Desde el comienzo de la Cuesta Moya ya veíamos la población de Vallanca allá abajo y nuestros estómagos comenzaban a alborozarse pues pretendíamos almorzar cuando llegáramos allí.









Los arces en otoño. Posiblemente los que ofrecen un colorido más bonito.












Llegamos a Vallanca y nos fuimos directamente por la calle de abajo, pasando por la escalinata de madera de la Cueva del Hocino.



A algunas casas de esta población les pasa como en aquel anuncio de la colonia Brumel, que en las distancias cortas "literalmente" se la juegan.




En uno de los banquitos de los que ya conocíamos su existencia, nos dispusimos a almorzar.



Y después continuamos para seguir el PRCV-131.6, que nos llevaría por la orilla del río, directamente de vuelta hasta Ademuz.



Al comienzo nos desviamos un poco a la derecha para bajar a ver el Molino de la Villa, que se encuentra totalmente derruido.



Volvimos un poco sobre nuestros pasos y ahora ya encaramos la senda en descenso hacia el río. Aquí comenzaría de verdad el espectáculo de colores.




Desde los amarillos nogal a los dorados de los chopos, pasando por todas sus variantes.








El pequeño río Boilgues hizo acto de presencia con mucha elegancia.






Al costado de un árbol estaba amarrada la señal que indicaba la fuente de Fuencaliente. El agua sale con un buen chorro muy cerca del río, en la parte baja del ribazo.











Imágenes de serenidad...



...y alegría.












En la zona de La Veguilla nos asomamos desde el puentecito para contemplar las cascaditas.







A continuación continuamos nuestro paseo otoñal a través del plácido sendero.




















Escuchamos el rumor del agua que caía con más fuerza y bajamos por un corto tramo de senda hacia el río para ver la cascada y su poza.











Y a continuación seguimos por el senderillo. Placidez, calma, sucesión de imágenes de precioso otoño... sin más palabras.












































































Llegamos a la zona del refugio con sus mesas de piedra y allí hicimos la foto de grupo. El romántico puentecito que había fotografiado en anteriores ocasiones presentaba los desperfectos del paso del tiempo y se le habían caído las barandillas de madera que le daban más belleza y aparecían apoyadas en el tronco de un árbol.

Esta es la imagen actual.


Y éste el aspecto que presentaba cuando lo visitamos hace dos años. Que lo arreglen, please.








Un poco más allá se encontraba la caseta de la Fuente del Tío Manzano y unos metros más adelante vimos la fuente, de la que caía agua a través de una cañita.











Cruzamos un pequeño y ladeado puentecito de madera y volvimos a pasar por la cascada que habíamos visto en la mañana, llegando así a los coches y dando por terminada esta ruta.








Como habíamos terminado pronto y en general no teníamos hambre todavía, algunos decidieron picar espuelas e irse a comer a casa, y otros decidimos dar una pequeña vuelta por el pueblo y comimos al sol en los bancos que dan a la fuente y al lavadero.





Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE



















2 comentarios:

  1. Impresionante, si puedo hacerla este fin de semana o el que viene os dejaré comentario, es espectacular.
    Os recomiendo perderos por la zona del Turia a su paso por Aras de los Olmos, en la zona que linda Titaguas el río tiene también unos paisajes espectaculares y podéis hacer rutas circulares entre 14km a lo que tengáis ganas...

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  2. Hola Pablo.
    Una autentica ''explosión'' de colores en toda la ruta....Verdaderamente fantástica.Como en la entrada de Emilio Vera,es un placer ver ese colorido otoñal....Saludos.

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