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sábado, 7 de marzo de 2015

0165 - Vértices Geodésicos C.V.: Cruz (903 m) y 215º Cabezo Gordo (795 m) / A+ 643 m / 14,16 km

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Este sábado la ruta propuesta era subir al Vértice Geodésico nº 165 en altura de la Comunidad Valenciana, Cruz, con 903 m de altitud. Por proximidad también subiriamos al vértice nº 215, Cabezo Gordo, con 795 m, ambos situados en el Término Municipal de Ontinyent, Valencia.

Para llegar al punto de inicio seguiríamos la A-7 hasta desviarnos por la CV-40, por la que iríamos hasta salirnos por la CV-650 (Ontinyent Nord), para más adelante continuar por la CV-665 hasta aparcar en una pinada.

Esta semana caminaríamos por la Serra Grossa haciendo una ruta sencilla y sin complicaciones. En esta ocasión me basé en un track de Ludwin al que añadí la visita a la Cova y varié la subida al vértice Cruz. De inicio seguiríamos una senda que nos irñia llevando por el cordal de una loma hacia el Norte en buen ascenso y pasaríamos por la Cresta de la Cornicabra y la Penya de les Dotze hasta llegar al Vértice Cabezo Gordo.



Desde allí, siguiendo por la parte alta de las lomas pasaríamos por la Lloma del Tormo y la Lloma del Xorlit hasta llegar a la carretera. La cruzaríamos y, para no encarar el seguiente vértice a través de las aliagas, le daríamos la vuelta por una pista y después subiremos por una trocha con rastros de senda que va paralela al cortafuegos.

Visitaríamos el vértice y bajaríamos por el Camino de San Esteve. En un momento nos desviaríamos hacia la izquierda por una senda para dirigirnos a la Cova de l’Avern. A esta cueva la rodean algunas leyendas como que en su interior, inmersos en la oscuridad, podemos escuchar lamentos, lloros, gritos o aullidos. Ningún estudio ha sido capaz de explicar estos sucesos en una cueva donde, dicen, los relojes se paran, las linternas no funcionan, las fotos salen veladas y las brújulas pierden el norte.  Conviene llevar frontal para ver algo en su interior.

Desde allí seguiríamos hasta la Ermita de San Esteve y su Área Recreativa, visitando antes una Cava. Y a continuación, alternando pistas y sendas volveríamos a los coches.

Aquí podéis ver el vídeo de la Simulación de Vuelo sobre el track que he preparado para que os hagáis una idea fiel del recorrido:


 
A la cita acudieron Pili, Ángela, Mari, Ana, Jose, Manuel Carlos, Kico, Paco, Rafa, una nueva incorporación Paco II y un servidor. El día se presentaba soleado, sin nubes, sin viento y con el aspecto de una primavera adelantada, de la que ya teníamos ganas después de unas semanas de mucho viento.

Salimos de la pinada, cruzamos la carretera y enseguida cogimos una senda que nace a la izquierda, bajaba a un barranquito, lo cruzaría y comenzaría a remontar por la loma por una senda perfectamente visible y con una inclinación de las que quitan el frío, que iría recorriendo el cordal de las lomas hasta hacernos llegar al primer vértice de la jornada, el Cabezo Gordo. Hay varios montes con ese nombre por esta zona.












Puede apreciarse la calma del ambiente y la ausencia de viento en la imagen inferior.


A lo lejos, acercado hasta nosotros con el zoom de la cámara, pudimos ver la silueta del globo aerostático que hace la vuelta por la Sierra Mariola.




Al mismo lado de la senda se encontraba el vértice, que inmortalizamos con las fotos de rigor.



Había buenas vistas desde aquí, con gran profundidad, en las que predominaban las brumas descansando plácidamente en las zonas más bajas.


A lo lejos ya se divisaba la caseta forestal donde se encontraba el vértice Cruz, nuestra siguiente parada.


Bastante al fondo podía apreciarse la población de Montesa y su castillo.



Llegamos a la carretera y teníamos frente a nosotros el siguiente vértice pero no quisimos encararlo directamente, como hizo Ludwin, ya que hay bastantes aliagas y acortaría bastante la ruta. En su lugar, seguimos la carretera por la derecha para después desviarnos por una pista que salía por la izquierda y más adelante, en el vértice de una curva a derechas, nos metimos por un rastrillo de senda que iba a la trocha en línea más o menos recta para ahorrar unas curvas de la pista y darle algún punto de emoción y aventura a la ruta.



Llegamos a la caseta forestal y al vértice, que está en un lugar bastante acogedor y con unas vistas excelentes y allí nos dispusimos a almorzar.




Bajamos por el mismo sitio hasta el desvío del Camí de Sant Esteve, que habíamos visto al subir.


Más adelante, de este camino salía una senda por la izquierda y  en una piedra está marcado el nombre de la Cova de l'Avern. Seguimos la senda en descenso, que en zig-zags nos iría bajando al barranquito, para después continuar por la senda que iba paralela al lecho por la otra ladera.





Al llegar a las inmediaciones de la Cueva había unas cadenas que podían servir de ayuda en ese tramo empinado.


Llegamos a la entrada de la cueva y nos introdujimos todos en ella. Se estaba fresco dentro y eso que todavía las diferencias de temperatura entre el exterior y el interior no eran muy acusadas. En verano sí que se tiene que notar un buen salto térmico.


La cueva tiene una primera sala bastante grande y nos fuimos colocando los frontales para ver hasta donde nos podíamos meter.




No escuchamos sonidos, ni gritos, ni aullidos, aunque nos quedamos callados un momento para comprobarlo, jeje. Los habitantes del Averno debían estar en otra parte, quizás reclutando algunos políticos más para sus filas.


La cueva tiene un buen recorrido. Hay una cuerda que sirve de guía. Fuimos hasta adelante y después se bifurcaba.





Cogimos el de la derecha, que parecía que iba hacia otra sala y la intrépida Ángela continuó sola unos metros más mientras el resto esperábamos contemplando las paredes.




No nos adentramos más por el otro tramo y nos fuimos dirigiendo hacia la salida.



Volvimos por la misma senda de bajada, ahora en ascenso, hasta la pista principal.




Detalle de la senda que se dirige a la cueva.



Continuamos por el Camí de Sant Esteve hasta llegar a la Ermita del mismo nombre.


En el recinto hay una cava muy bien restaurada y conservada, aunque desde las rejas de la  puertecita cerrada, se veía cómo siempre, que algunos mendas habían tirado algo de basura en su fondo. Por ese tipo de cosas nos califica después a los españoles como conjunto: por las colillas y los papeles que se tiran al suelo, por la presencia brutal de las cacas de los perros en las aceras, que sus dueños la mayoría de las veces no recogen, por los cartuchos de las escopetas que los cazadores dejan tirados por el monte... por ese tipo de cosas no nos consideramos muchos tan "españoles". Entiéndaseme, me refiero a de esa clase. Hay que hacer que la presencia de uno no se note. Vamos de visita y como vinimos, nos vamos, sin dejar rastro.









Comenzamos el descenso de la Ermita, en el que en un punto tomamos un atajo por una senda que salía por la izquierda y que evitaba una de las curvas. Podíamos ver a lo lejos el trazado de la senda por la que habíamos subido en las primeras horas de la mañana hacia el Cabezo Gordo. Puede apreciarse su buena pendiente.



La senda que llevábamos llegaba a tocar de nuevo la carretera y unos 10 metros más adelante volveríamos a coger otra que nos iría bajando hacia el Barranc de la Purissima.



Hubo un momento en que nos encontramos con una pista que nos salía por la izquierda en ascenso. Nosotros continuamos recto un poco más y enseguida había que desviarse hacia la izquierda por unas rocas que estaban a la izquierda en ascenso y que son la continuación de la senda que llevábamos y que nos interesaba, aunque por el lecho del barranco continuaba otra. También podíamos haber tomado la pista anterior en ascenso y continuar por la de la derecha cuando llegara la bifurcación. Se llega al mismo sitio.



 Aún atravesamos algunas sendas con sombra con rastros de que se meten por allí las motos y que hacen un profundo surco en el terreno, erosionándolas gravemente... más rasgos de la supuesta "españolidad" común, QUE NO LO ES (pero que abunda tanto ¡leches!) de la que hablaba antes...

Y sin más llegamos a los coches que nos aguardaban en la pinada, en la que se estaba de vicio con aquel día maravilloso que habíamos tenido la fortuna de que nos tocara en suertes.

Una ruta sencilla, sin ninguna complicación, en la que las vistas son muy amplias y, aunque no son tan espectaculares como en otras, la ruta en sí está entretenida. Aconsejaría evitar hacerla en los meses de pleno verano por la ausencia de sombras.



Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE

 

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