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sábado, 19 de diciembre de 2015

0233 - Vértices Geodésicos C.V.: Pedregal (745 m) A+ 524 m / 11 km

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Este sábado era el más cercano a la Navidad  y la ruta propuesta era subir al Vértice Geodésico nº 233 en altura de la Comunidad Valenciana, Pedregal, con 745 m de altitud,  situado en el Término Municipal de Moixent, Valencia.

Para llegar al punto de inicio seguiríamos la A-7 / A-35 hacia la Font de la Figuera. Antes de llegar nos saldríamos por la salida 28 para entrar en Moixent.

Saldríamos de Moixent hacia el Este, donde enseguida cogeríamos una senda que nos subiría hasta Camp Redó. Desde allí iríamos a las antenas, visitaríamos el vértice y almorzaríamos.

Comenzaríamos el descenso por la zona del Picaio hasta la caseta del Camp Redó y visitaríamos la Cueva del Agua. Más adelante enlazaríamos con el track de la mañana y enseguida lo dejaríamos por la izquierda para comenzar el tramo de investigación de esta ruta.

Nos dirigiríamos hacia la zona de La Foieta del Sirerer y buscaríamos una antigua senda que va por el cordal de una loma, bajando después por una senda que está marcada en el mapa topográfico. Después haríamos un pequeño tramo campo a través por unos campos de olivos para unir con la senda que va a la Torre dels Coloms y al Castell de Moixent y después llegaríamos a la población y a los coches
 
Aquí podéis ver el vídeo de la Simulación de Vuelo sobre el track que he preparado para que os hagáis una idea fiel del recorrido:



A la cita acudieron Pili, Mari, Ángela, Ana, Quico, Juan Carlos, Paco Escrivá, Mariano, Jose, Paco, Manuel Carlos y un servidor.

Aparcamos en el centro de Moixent y comenzamos a callejear pasando por la Plaza del Ayuntamiento y la Iglesia.
 




Pasamos por la parte alta de la población, que también es la que conserva la fachada más antigua y salimos de ésta por el final de una calle a la derecha.


Allí mismo comenzaba una senda perfectamente limpia que nos iría llevando a nuestro objetivo.


Ya desde esos inicios se veía a lo lejos la fenomenal estampa de los cortados por encima de los cuales íbamos a caminar en breve.



Paco Noel se entretenía con sus flores.







Llegamos a uno de los puntos por donde volveríamos a pasar a la vuelta y continuamos nuestro ascenso.



Éste sería el siguiente punto que repetiríamos a la vuelta. Continuamos por la izquierda.






Ya había visto una crónica de otros senderistas que pasaban por lo que denominaban "La senda del vértigo" y ante la sugerencia de Mariano, decidimos alterar nuestro recorrido previsto y dirigirnos a ella, que seguro que añadiría algo a nuestra ruta.

Cogimos una pista que nos salía por la derecha y poco a poco fue convirtiéndose en una bonita senda que nos aproximaba a la vertiente norte. La falda de la montaña nos dejaba ver Moixent, de donde habíamos salido, allá atrás.


Fue un acierto la elección porque los paisajes valían mucho la pena.






Pronto la senda comenzó a dirigirnos hacia el borde de los acantilados y, aunque en las imágenes pueda darse en algunos momentos una sensación un tanto aérea, una vez allí no daba impresión de peligro en ningún momento, manteniendo las debidas precauciones como siempre, claro.








Muy buenas sensaciones nos estaba dejando esta "Senda del Vértigo".





La senda acabó subiéndonos a las antenas.


Una vez allí tomamos la pista por la derecha para, enseguida, tomar otra por la izquierda que nos llevaría a la base de unas antenas y desde ahí, siguiendo una difusa traza en un principio y después buscando el mejor paso, nos dirigimos a la crestita donde se encuentra el vértice.




Un lugar un tanto caprichoso el elegido por los que lo colocaron y que hace que tengamos que circular por la crestita rocosa, que resulta entretenida y que no impide el paso en ningún momento.







Allí mismo aprovechamos para almorzar bajo ese acogedor solecito.



Una vez terminado ese buen momento, volvimos sobre nuestros pasos hasta las antenas y continuamos por la senda que salía frente a nosotros según veníamos.


Nuestra intención primigénia era visitar la Cova de Pates, que se encuentra allí mismo, pero con las risas que traíamos del almuerzo ninguno caímos en ella y continuamos por la bonita senda.










Al llegar a este cruce nos dimos cuenta de que no nos habíamos parado a visitar la Cova de Pates y estando en ello, Mariano volvió a proponer que  visitáramos la Cueva del Agua, que en principio no había incluido en el track para que la ruta no fuera tan "covera". Ante la falta de la primera, lo aceptamos por unanimidad y volvimos a alterar el recorrido previsto dirigiéndonos por la pista de la izquierda hacia la cova.


Llegamos a la Caseta del Camp Redó y justo por la derecha de la misma nace una senda que nos llevaría en unos 100 metros hasta la cueva.


La cueva presenta una larga entrada en descenso, por la que se puede circular de pie y agachando la cabeza en algunas ocasiones. Hay que llevar linterna o frontal y fue una verdadera suerte haber elegido su visita en lugar de la otra cueva, porque ésta me parece más bonita para visitar. En el fondo de la misma hay una pequeña poza natural con agua y desde el techo se puede observar cómo las gotitas que descienden cuelgan de las puntitas de las rocas y van depositando su minúsculo aporte para producir con el paso de los años las estalactitas, aunque se aprecia la huella, como siempre, de los desaprensivos que lo destrozan todo por llevarse un mísero recuerdo de su miserable actitud, valga la redundancia, que espero que se lo recuerde cada vez que vean el trozo que la naturaleza originó después de tantos años.











Salimos de la cueva y volvimos sobre nuestros pasos hasta la pista para continuar por ella. Esta pista nos llevaría hasta nuestro recorrido previsto y a enlazar con una de las partes por las que habíamos pasado por la mañana.



Coincidimos durante un pequeño trecho y después nos fuimos por la izquierda. La intención era ir directamente por la vieja senda que circula por encima de la loma, pero nos fuimos por la pistita paralela que va unos metros más abajo. Los GPS nos avisaron pero decidimos continuar hasta el final y buscar una sendita que enlazaría con la superior y que estaba marcada en uno de los mapas.

Casi al final de la pista y antes de meterse en un pequeño campo de olivos vimos la minúscula traza de senda a la izquierda. Se notaba que no había sido utilizada en bastante tiempo pero existía. Y ante la duda de algunos comenzamos su ascenso. Enseguida se vio que, aunque poco pisada, era una buena senda y nos fue subiendo haciendo algunas lazadas. Al llegar al cordal también vimos la antigua senda, que el matorral intenta disimular en algunos trazos, pero existir, existe y se puede circular por ella sin ningún problema.







Al llegar al final del cordal de la loma parecía que la senda acababa en la nada, pero hicimos  caso al track previsto, que nos dirigía hacia la derecha, donde el mapa topográfico tenía pintada una antigua senda de descenso.

Fuimos bajando por ella y llegamos a unos campos de olivos. Vimos que el trazado de la senda se metía encajonada entre dos campos, pero en su comienzo habían crecido las zarzas y por allí no se podía pasar.


Me adelanté por el campo de la derecha para buscar una bajada y encontré un sitio por donde era más asequible el descenso. El bancal de tierra era algo elevado y había que poner el culo y dejarse resbalar un poco. Nada que tuviera un mayor problema pero que hizo que en el grupo, ante las dudas de  bajar por allí en lugar de hacerlo más cómodamente, se produjera un pequeño tapón y que se oyeran gritos de "dimisión" por algunos de los insurgentes ¿Qué sería de nuestras rutas si no hubiera que superar de vez en cuando pequeñas dificultades?






Este segundo bancal, más alto todavía, no hubo que bajarlo a las bravas, sino que ya nos dirigimos hacia la izquierda y se nos permitió el paso por lo que fue en su día el sendero natural.





Llegamos a la pista y la cogimos por la derecha. Un poco más tarde tuvimos que superar la pared de otro campo de olivos. Aquí son muy altas y la subimos en diagonal.


Esto nos permitió coger una traza para unir con la senda que nos llevaría a la Torre dels Coloms, que ya veíamos allá a lo lejos.





Llegamos a una pista cementada de nueva factura y la seguimos en descenso para salirnos después por la derecha y coger la senda que nos subiría hasta la Torre.




La torre tiene una bonita planta. Le dimos la vuelta por los escalones excavados en la roca y vimos su puerta de entrada. En otros tiempos he leído que se podía subir, pero ahora su puerta aparecía cerrada por una reja con candado impidiendo su acceso.


Desde allí se apreciaban buenas vistas de la población de Moixent y, a la derecha, de los restos del Castillo.



Comenzamos el descenso de la Torre por una senda en la que hay dispuestos unos cómodos escalones de hormigón.



Llegamos ante el inicio de la senda que nos podría haber subido a los restos del Castillo, pero hicimos una pequeña parada/reunión y aquí tenéis a todos mostrando su alegría cuando les comunicaba que no íbamos a subir en esta ocasión a las ruinas del Castillo.



En su lugar seguimos la senda que nos llevó hasta otra de las partes antiguas de la población y que nos bajó hasta el lavadero y una fuente, pero que como otras que vimos en el pueblo, estaba sin agua.



Volviendo la vista atrás vimos que debajo del Castillo aparecía esta gran entrada de una cueva. Habría sido interesante su visita y comprobar si tenía comunicación con el Castillo que se levantaba encima de ella.



Del caño de la fuente no salía agua, pero sí lo hacía de una especie de pequeño arroyo que circulaba por la zona y que alimentaba el lavadero y también salía a través de un caño por la parte inferior del barranquito.



Llegamos al medieval Puente de la Cadena y a su izquierda había una fuente, ésta sí con una fresca agua, en la que aprovechamos para refrescarnos, pues el día estaba siendo de auténtico verano y eso que estábamos a finales de diciembre y vestíamos los gorritos de la cercana Navidad, como lo atestiguan los pantalones y mangas cortas.




Sin más llegamos a los coches y fuimos al restaurante El Paraor, donde habíamos reservado para comer un gazpacho manchego, que tiene fama por estas tierras.

La manera de servirlo intenta revivir cómo se hacía en los tiempos de los pastores. Aquéllos utilizaban una torta de pan ázimo que levantaban por sus laterales con ramas de romero (como nos hicieron en la mesa) para que no se saliera el caldo que vertieron desde la olla y en el que había trozos de revollones. La idea es tomarse el caldo con cuchara y a la vez que se va acabando comerse también la torta de pan y acompañándolo además si se quiere de ajoaceite. Al lado también sacaron la carne cocida de caza, pollo y conejo con la que se había hecho el caldo, como si fuera un cocido. Así no nos lo cuentan. El menú nos salió por unos cómodos 11 Euritos, con gazpacho o menú, pan, bebida, ensaladas, postre y café.






Al salir nos hicimos una última foto de grupo al lado de la fuente.


Os dejo con otro Capítulo de "Las Flores de Paco":





















Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE

 

1 comentario:

  1. Hola montañeros,
    os deseo unas felices fiestas y que el año que viene podamos recorrer juntos por las montañas en paz y armonía.
    Miguel Arce

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