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sábado, 11 de junio de 2016

2016 - 06 - Titaguas - 6 Fuentes y Pinturas Rupestres / A+ 513 m /16,16 km

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Esta semana iríamos a Titaguas a hacer una ruta en la que visitaríamos hasta 6 fuentes para la que utilizaríamos un track del Grup de Muntanya con el que sale Miguel y le añadiríamos algunas variantes tomados de tramos de senda del VI Trail de montaña que se recorrió por esta zona.
 
Visitaremos también en nuestro trayecto el abrigo de Pinturas Rupestres del Tío Escribano.
 

A la cita acudieron Miguel Arce y un servidor y a las 7:15 horas ya estábamos en el lugar de inicio para pasar una buena mañana senderista.
 
Aparcamos junto a la Fuente Vieja. Probamos su agua y no estaba muy fresca ni a esas horas de la mañana. No sé si la inscripción de la fecha que se conserva grabada a cincel junto al caño de la fuente será cierta ¿1637? 
 
Comenzamos a caminar por la calle que está junto a la fuente, ya dirigiéndonos hacia el monte y siguiendo marcas de un PR y del GR-37. 
 
 Enseguida llegamos a la segunda fuente del día, la Fuente de la Zarza. Dispone de paellero y de zona para comer a cubierto.
 De su agua se dice: "Manantial de gran sabor, al hígado sobresanas con tu precioso valor". Para beneficiarnos de sus propiedades curativas, la probamos, aunque caía muy poca cantidad por su chorrillo.
 Continuamos ahora por una preciosa senda que sin mucho desnivel nos iría subiendo lateralmente a la parte llana de una especie de enorme muela.
 
 
 Vista de Titaguas allá abajo.
 
 
 
 Tercera Fuente, la Fuente del Barajuelo. El lugar estaba muy verde y fresco y el chorrillo hacía sonar el murmullo del agua corriente.
 
 
 
 
 Continuamos por la pista dándole la vuelta a la muela y aquí le hicimos la primera variante a la ruta. El track anterior continuaba por la pista hasta enlazar con la del GR-37. Nosotros bajamos por la senda del cortafuegos hasta el Barranco del Curro y seguimos por su herboso interior. Se veía rastro pisado y cuando no se veía, de todas formas era muy fácil y agradable de caminar.
 
 Enlazamos con la pista de nuevo y al poco le hicimos otra variante.
 
 A la derecha del camino se observaban estas dos fitas a modo de pasillo.
 Había que bajar por allí hasta el fondo del barranco y pasar por el ojo del puente. 
 El arco está construido de una forma curiosa. 
 Estas son las losas de piedra que conforman la bóveda del arco.
 La otra opción era continuar por la pista que continuaba paralela al barranco un poco más allá, por eso elegimos esta opción. No tuvimos ningún problema en caminar por el interior del barranquillo. Le pasaba igual que al anterior. Había rastro de sendilla y cuando no lo había, se caminaba muy fácil.
 
 
 
 Una vez pasada la parte herbosa del fondo, la senda nos sacaría por la parte izquierda e iría contorneando el barranquito por una zona muy bonita y con sombra de los pinos.
 
 
 
 
 
 Volvimos a unir con la pista satisfechos de haber utilizado este tramo de senda que nos pareció una preciosidad. Continuamos por la pista y llegamos a la cuarta fuente, la Fuente del Hontanar, de la cual mana un buen chorro. En este caso el agua estaba muy fresca y nos pareció de un sabor muy agradable.
 El lugar era precioso, con el ruido del agua, el verde de la hierba y las vistas hacia la campiña allá abajo. Nos aposentamos en la mesa que teníamos reservada y nos dispusimos a almorzar y disfrutar de un rato muy agradable. Vale la pena subir hasta aquí por donde lo habíamos hecho nosotros sólo para almorzar en este punto. Una pasada.
 
 
 Deshicimos el pequeño tramo de ida y vuelta a la fuente, que era el punto más alto de la ruta y continuamos disfrutando de las sendas.
 
 
 Llegamos a la quinta fuente de la jornada, la Fuente de la Hoya del Hacha, también con agua y un agradable chorrillo.
 
 
 
 
 Seguimos descendiendo entre los campos de cereal que presentaban el color próximo a la siega.
 
 
 Ya veíamos los corrales de la Hoya del Hacha y pasamos por su derecha.
 
 
 Desde allí se veía la senda que llevaba a las pinturas rupestres y, aumentando con el zoom de la cámara se podía ver su emplazamiento.
 
 
 Dispuestos a continuar, lo hicimos ahora por la senda que recorre la parte alta de los cinglos.
 
 
 Llegamos al abrigo del Tío Escribano y a sus pinturas, algunas de las cuales todavía se conservan bastante bien para haberlas pintado con los rotuladores de la época. Seguro que las que se pinten ahora no duran tanto.
 
 
 
 
 
 Retrocedimos hasta el poste y continuamos descendiendo. Pasamos por un antiguo horno de cal y cruzamos del Barranco de la Tejería.
 
 
 Subimos a la pista superior para visitar la sexta fuente del día, la Fuente del Hontanarejo y ésta fue la única que encontramos seca. Según el mapa topográfico, un poco más adelante se encontraba la cueva y las pinturas del Tío Escribano, pero claramente es un error cartográfico.
 
 Sin más volvimos a pasar y a beber (por si acaso) de la Fuente de la Zarza, beneficiosa para el hígado y llegamos a los coches y a la Fuente Vieja, dando por terminada esta muy agradable ruta y que recomendamos, ya que no es pesada en ningún momento, tiene bastante sombra y el encuentro del las fuentes con agua, sumado a las sendas que encontramos por los barranquitos, le dan unos alicientes que entretienen el recorrido.
 

 
 
Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE
 
 

1 comentario:

  1. Me ha gustado mucho la ruta que has compartido, tiene visitas bonitas, flores preciosas que le gusta a mi mujer e incluso zonas con pisturas rupestres!! Solo por las pinturas ya voy a ir!! Gracias por la info Pablo

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