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sábado, 19 de noviembre de 2016

2016 - 11 - PrCV-147 Ruta de los 6000 escalones - Barranc del Infern o Catedral del Senderismo / A+ 800 m / 13,66 km

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Este sábado la ruta propuesta era hacer la que han dado por llamar la Catedral del Senderismo, nombre un tanto peyorativo y que en mi opinión le viene muy, muy grande al PRCV-147, pero que así es conocida la ruta de los más de 6500 escalones (dicen que son 6872 los que los han contado) situada en La Vall de Laguar, Alicante.


Para llegar al punto de inicio, desde Alginet seguiríamos la A-7 hacia La Alcudia y allí tomaríamos la salida 373 para coger la CV-50 que nos llevaría a Alcira y Tavernes de Valldigna. Allí tomaríamos la N-332 y A-38 e iríamos en dirección a Gandía y Oliva para salirnos en Ondara y seguir por la CV-731 Orba – Benidoleig y pasaríamos por Orba, Fleix y Benimaurell, donde aparcaríamos.



Esta ruta se suele empezar en Fleix pero, aparte de que se hace un pequeño tramo de ida y vuelta, a nosotros nos interesaba aparcar cerca del bonito lavadero de  Benimaurell, que normalmente tiene agua, fuente y varias mesas y así aprovecharíamos para comer allí.
Comenzaríamos a caminar en dirección a Fleix y antes de llegar al pueblo visitaríamos el lavadero y su fuente, que últimamente suelen estar secos. Volveríamos un  poco sobre nuestros pasos y comenzaríamos a bajar el primer tramo de escalones. Haríamos la ruta marcada con sus constantes subidas y bajadas, pasando por el Forat y varias fuentes y cruzaríamos en dos ocasiones el Barranc de l’Infern. Menos la fuente del lavadero de Fleix, las otras suelen tener agua para refrescarse. Y si alguno tiene curiosidad y empeño podría ir contando los escalones.
Es de gran interés echarle un vistazo a este artículo de El País, al que se hace referencia en la página de linkalicante.com, donde se describe el momento de la expulsión de los moriscos de esta zona titulado LA MASACRE DEL CAVALL VERD, ya que en esta zona se produjo la última batalla: Artículo de El País.

Así entra uno en ambiente y se traslada mentalmente a aquella época.

A la cita acudieron Ángela, Pili, Ana, Quico, Nolo, Manuel Carlos y un servidor. Aparcamos nada más entrar al pueblo y a pocos metros a la derecha teníamos la bajada cementada que dirigía al lavadero y donde comenzaba nuestra ruta.

El lugar es precioso y por eso lo había elegido para que pudiéramos comer aquí al finalizar la ruta.

Dispone de dos mesas de merendero, fuente de la que caen dos buenos chorros y que dicen que tiene una de las mejores aguas de la zona y un lavadero perfectamente conservado, donde nos refrescaríamos al terminar ¿Qué más se puede pedir?



Entre los muchísimos cerezos que abundan en esta comarca, vimos algún árbol de aguacates. Si, como parece, se da bien este cultivo, podrían plantar muchos más pues es una fruta súper nutritiva y están carísimos. Además así se diversificaría el mercado. Cuando a todo el mundo le dio por plantar naranjos se saturó el mercado y ya no eran rentables. Ahora están sustituyendo masivamente los naranjos por Caqui Persimon y al final va a pasar lo mismo. Planten más aguacates. Es el futuro.

El camino en dirección a Fleix es por una pista asfaltada en ligero descenso y ya se podían ver a nuestra izquierda las montañas y barrancos por los que circularíamos a continuación.

Una mirada atrás para observar la población de Benimaurell, de donde habíamos partido.


Vistas a la izquierda, donde ya se podían ver los tramos de escaleras al fondo en la otra ladera.
 


Pasamos unos metros la señal que indica la senda de bajada para visitar el lavadero de Fleix.

Esta fuente que antaño hacía las delicias de los caminantes se encuentra completamente seca. Siempre me entristece ver sin agua las fuentes por donde tanto tiempo ha corrido el agua. A ver si vuelven las lluvias a regar y llenar los acuíferos de las fuentes y si no igual tenemos que traer a Donald Trump y al diputado Rafael Hernando, del Partido Popular, para que se convenzan de que sí que es verdad lo del cambio climático y que no son quimeras.
 
Rafael Hernando llegaba a decir que eso del cambio climático era como las profecías de los Mayas sobre el fin del mundo, meras fantasías, al igual que el nuevo presidente de los Estados Unidos. Con gente así no se va a adelantar mucho en políticas medioambientales.
 

 
 El lavadero que durante décadas servía para los usos de la población, ahora totalmente seco.
 
Volvimos unos metros sobre nuestros pasos y cogimos la senda en descenso que enseguida nos haría caminar por los famosos escalones.

 
 


Aquí está, aquí está la Puerta de ..., bueno, los escalones. Es bastante incómodo caminar por ellos. Además de que el tramo de bajada se hace largo.


 
 Tras un rato ya veíamos allá abajo El Forat, por el que pasa la senda a través de aquella roca.
 
 

 
Y ésta es la senda que continua zigzagueando después del agujero.
 
 
 


Una vista atrás nos permitía ver la zona de la Cascada de El Salt, en estos momentos totalmente seca y por donde en época de lluvias debe caer un chorro espectacular, aunque justamente en época de lluvias está totalmente desaconsejado recorrer esta ruta, ya que atraviesa varios barrancos.
 

Vista posterior de El Forat.
 



 
 
Bajando escalones llegamos al fondo del Barranc de l'Infern, que después volveríamos a cruzar y comenzamos ahora la subida.
 


La subida sin tregua nos iba haciendo coger altura y nos permitía ver las últimas casas de Benimaurell, de donde habíamos salido y una buena vista del valle, con las líneas quebradas de la senda escalonada recorrida en la otra vertiente.
 





 


 
Casi al final de la subida pasamos por el Pou de Juvea que dispone del mecanismo que tenían antiguamente las fuentes de pozo para sacar el agua y que funciona todavía perfectamente. Un buen momento para refrescarse tras la subida.
 


Continuamos y pasamos por un collado donde el terreno cambia su inclinación. Cogimos una pista por la izquierda que nos llevaría a una construcción con la inscripción de Pla de l'Avenc. En ese lugar hay una formidable carrasca donde en época de calor se puede almorzar perfectamente. Nosotros almorzamos un poco al Sol porque, aunque él día era estupendo y al haber transpirado un poco en la subida nos hubiéramos quedado fríos.
 
 
 
Tras haber disfrutado de ese momento tan esperado del almuerzo continuamos por la pista que sale de debajo de la carrasca y comenzamos otro tramo de descenso. Sí, en esta ruta cuando no subes, bajas.
 
Teníamos de nuevo a nuestra izquierda el Barranc de l'Infern y la senda nos bajaría para cruzarlo de nuevo y subir por su otra ladera.
En este recorrido  pasamos por otra de las fuentes de la jornada, La Font de Reinós. Una bonita fuente donde el agua nace de las piedras y cae sobre unas rocas vaciadas. El emplazamiento de esta fuente se agradece mucho pues ya se lleva bastante ruta y se pueden recargar ahí las botellas. El chorrillo no es muy grande pero suficiente, aunque incómodo y le haría falta un trozo de teja para separarlo más y que el llenado fuera más rápido.
 

Continuamos bajando hacia el barranco, que en este tramo ya está bastante encajonado. Posiblemente esta parte sea la más bonita de la ruta y nosotros tuvimos la suerte de encontrarlo adornado con los cambios de colores del otoño, de los que podéis ver aquí unas imágenes.





 
 






Al fondo puede verse uno de los tramos del Barranc de l'Infern por los que descienden con sus cuerdas, arneses y aperos los barranquistas.




Fuimos dejando atrás los Estrechamientos del barranco y afrontando esta nueva subidilla que parecía interminable.
 







 


 Una vez coronada la última subida y próximos a la carretera podíamos ver ya la cercanía de Benimaurell y al fondo el mar dominado por la formidable silueta del Mongó. Conviene detenerse aquí a recuperar el aliento y admirar estas estupendas vistas.



Continuamos ahora los últimos metros por la carretera y pasamos por el Área recreativa de la Font d'Olbis, que tiene fuente con agua de grifo en su parte inferior.
 


Y enseguida llegamos a la población de Benimaurell que bordeamos por su izquierda llegando a los coches. Dejamos las mochilas y cogimos las neveritas. Bajamos a la zona del precioso lavadero, donde recuperamos la vieja costumbre de nuestro refrescante lavado de pies y nos dispusimos a disfrutar del grato momento de la comida comentando los incidentes de la jornada y alargando así el disfrute de la mañana de senderismo.
 
Como he comentado al principio de la crónica, en mi opinión el título de Catedral del senderismo le viene muy grande a esta ruta, ya que se la quiere colocar como una de las rutas más estupendas, cuando hay muchísimas con menos nombre que, continuando en mi opinión, son mucho más bonitas, más montañeras, más aventureras, con más motivos y alicientes..., componentes de los que esta ruta adolece, pero bueno, tiene la curiosidad del paso por la infinidad de escalones y algunas buenas vistas. Lo que sí me ha gustado es la presencia de las fuentes a lo largo de su recorrido y con agua donde poder refrescarse.


 
 
 




Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE
 
 
 

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