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domingo, 30 de septiembre de 2012

0076 - Vértices Geodésicos C.V: Pla del cirer (1126 m) / A+ 660 m / 12,90 km

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"La montaña nos quiso hacer un regalo"




Este fin de semana, como se preveía que en la madrugada del sábado hubiese fuertes tormentas en toda la Comunidad, pasé la salida al domingo. La ruta propuesta era subir al Vértice Geodésico nº 76 en altura de la Comunidad Valenciana, Pla del Cirer, con 1126 m de altitud, situado en el Término Municipal de Penáguila, Alicante.

El vértice se encuentra situado en el Alt de la Campedrana, continuación de la Sierra de Aitana. Aparcaríamos en el Port de Tudons y por pista subiríamos directamente al Vértice. Seguiríamos por la cresta y descenderíamos de la Sierra por senda hasta encontrarnos con la valla del Safary Park. 

Hasta aquí se cumplió todo a la perfección, pero el resto lo tuvimos que cambiar, como comentaré en la crónica. Avanzaríamos, según la primera versión de la ruta, hasta la Font de Bernarda, punto más bajo de nuestra ruta. Mediante una combinación de pistas y sendas nos dirigiríamos hacia el Barranc de Brisuela, lo cruzaríamos y llegaríamos a La Moleta, con buenas vistas del barranco. Nos asomaríamos a El Carrascalet, desde donde veríamos el Castell de Penáguila. Ya de regreso, haríamos nuestra última subida al Serrat y llegaríamos a los coches.


 Aquí podéis ver el vídeo de la simulación de vuelo en 3D sobre la ruta para que os hagáis una idea fiel del recorrido. Como he puesto en el título, después de las tormentas y peligrar el que pudiéramos hacer la salida, la montaña se decidió a hacernos un regalo ofreciéndonos un día magnífico y unas vistas muy buenas de todas las montañas con entidad del contorno.





A la cita acudieron Herme, Manuel Carlos y un servidor. A las 8 comenzábamos a caminar desde el Port de Tudons, donde habíamos aparcado. 

El día amanecía magnífico, fresquete, con sol y con algunas nubes espectaculares. Subimos en primer lugar por una pista cortada con una cadena para evitar el paso de los vehículos y conforme ganábamos altura nos sorprendimos con la imagen del Puigcampana y las nubes amarradas a su cima, igual que en la Sierra de Aitana y el mar reflejando los amarillos del Sol.

La sierra del Cabeçó d’Or, por el contrario, aparecía despejada y hacía honor a su nombre reflejando los matices dorados del amanecer.





Abajo se veían, dormitando apaciblemente, Benidorm y su isla, como flotando en la bahía.



La Sierra de Aitana cubierta con su manta de algodón.


Y el Cabeçó d'Or al fondo, detrás de esta gran pinada.




Pasamos al lado de un chalet que tenía unas vistas de privilegio, pero cuya construcción sobraba totalmente en ese entorno natural. Seguimos por la pista y llegamos al vértice, que está sobreelevado, y al lado de una caseta de vigilancia forestal. 

Las vistas desde allí, como podéis suponer y comprobar en las imágenes, eran impresionantes, con todas las grandes montañas de la zona claramente identificables: Puigcampana, Aitana, Serrella, Montcabrer, Benicadell, Cabeçó dór, Maigmó…





Panorámica de 180 grados hacia el Oeste



Panorámica de 360 grados.







Nos hicimos la foto de grupo y seguimos por una senda que sale detrás de la caseta y que nos llevó por la cresta,  con increíbles vistas a los dos lados y al frente. 

Llegamos a otra caseta con antena, que nos servía de referencia y continuamos. Tras un buen tramo de caminar por el cordal del Alt de la Campedrana, el GPS nos avisó de que en ese punto teníamos que buscar una bajada por nuestra derecha. Al principio se bajaba bien, aunque después tuvimos que pasar por tramos más tupidos a las bravas, aunque nada que no se pudiera superar con buen humor.




Sin duda el gran protagonista de la jornada fue el Puigcampana, ya que tenía el Sol detrás, que coloreaba el mar con amarillos. Además, las nubes se aremolinaban en su cima y le daban un aspecto misterioso.









Llegamos a la carretera y, aunque en el mapa figuraba dibujada la valla del Safary Park, en la realidad resulta que la valla continuaba paralela a la carretera y no nos permitía cruzar. La seguimos hasta que acabó pero entonces continuaba con otra valla de una finca enorme, suponemos que de caza.





Caminamos hasta una curva de la carretera y, tras comprobar que no podríamos realizar el resto de la ruta prevista, reunimos al consejo consultivo y decidimos improvisar otra alternativa. 

Subiríamos en ese punto de nuevo a la sierra buscando el cordal y la haríamos de vuelta. En un principio, cuando llegamos arriba del todo, era demasiado pronto, ya que el cordal era muy estrecho y tupido y no se podía pasar y descendimos un poco volviendo a caminar en paralelo a la sierra por su falda. Este tramo era  campo a través, buscando los mejores pasos para poder avanzar. Volvimos a intentar comprobar si ya se podía caminar por arriba y, ahora sí, la parte de arriba de la montaña se había ensanchado y hasta había una sendita estrecha.

 Nos detuvimos a almorzar con las vistas que veis en estas imágenes y después, sin el apremio de cumplir con un trazado que terminar, continuamos.












Localizamos el punto por donde habíamos bajado en la mañana. Nuestra senda se convirtió en una vieja pista en desuso y tan animadamente andábamos con nuestras bromas que nos pasamos el desvío para seguir subiendo a la siguiente loma y que nos devolvería al cordal. Este tramo de senda está claramente definido y es muy agradable.



En la primera imagen se puede ver la loma donde se encuentra el Safary Park, y el color es el de la tierra desnuda, ya que la concentración de animales herbívoros hace que se coman todo lo que nace y no dejen nada. En las siguientes se ve el aspecto que ofrecía la Serrella.





Pasamos por la caseta de la antena y después por el Vértice de nuevo y, cuando comenzábamos a bajar, vimos enfrente nuestro la Sierra de Aitana y que en su parte frontal había una Ermita y una tentadora cima más allá y, como teníamos tiempo y ganas, decidimos ver hasta donde llegábamos.






Pasamos por el Port de Tudons, donde estaba el coche, y seguimos de frente para ir por una pista de tierra con una barrera para los vehículos. Al lado de ésta, circulaba, paralela, la carretera de acceso a la Base militar de Aitana. Todos los caminos en este punto, menos las tres carreteras que llegan, tienen barrera o cadena. Seguimos por nuestra pista y en cómodo ascenso llegamos a la Ermita.





Desde allí vislumbramos nuestro siguiente objetivo, subir a ese pico de la Sierra de Aitana con una fuerte pendiente. Descendimos un poco por la pista y vimos el inicio de una senda que se iniciaba un poco más allá de un vallado militar. Nos salimos de la pista por una sendita evidente que bajaba hacia allí y tomamos la de ascenso. Al rato Herme, que iba la primera, dijo que siguiéramos nosotros y que ella subiría hasta donde pudiese, ya que la subida era de ida y vuelta. Manuel Carlos y yo comenzamos a subir a buen ritmo para que no estuviera mucho rato sola y llegó un momento en que la senda se fue perdiendo hasta que desapareció en terreno pedregoso.





Con la vista fija en el pico seguíamos hacia arriba, hasta que llegamos a un punto con unas vistas de las pedreras y un cortado que ya nos pareció suficiente. La intención era haber llegado a la cima de la Moleta de Aitana (1468 m) pero nos emplearía más tiempo y había que volver.









En la imagen superior teníamos la Sierra de la Serrella enfrente de nosotros y en la inferior el lugar por donde teníamos que bajar.







Decidimos emprender el regreso y fuimos buscando la vía más rápida. Después enlazamos con la senda de subida y, desde lo alto, vimos a Herme que nos esperaba sentada en una orilla de la pista de la Ermita. Llegamos allí y regresamos al coche.







Íbamos a comer en la Font del Arbre, como en una vez anterior, pero la pista para llegar desde donde estábamos hasta allí no presentaba buen estado para circular con el vehículo, por lo que emprendimos el regreso y, al pasar por Penáguila, estuvimos atentos por si veíamos una fuente y tuvimos la suerte de localizar su fantástico lavadero, en el que nos refrescamos y disfrutamos de él, sacando después los bocatas y dando por finalizada esta salida.







Una ruta en la que las previsiones se vieron truncadas por unas vallas que nos impidieron el paso. Desde el mapa no se ven y no se pueden tener en cuenta al trazar rutas de nueva factura. Esperamos que esta información, a la que yo no tuve acceso, le sea útil a otros que se vean en la situación de planear alguna ruta por la zona. 

Por lo demás, decir que la mañana fue espléndida, las vistas desde el vértice y toda la cresta, preciosas, mostrándonos la mejor cara de todos los grandes picos de la zona. La primera parte de la senda de bajada, muy chula, la segunda parte, después de la pista, a la trocha, al igual que la subida por detrás de la sierra hasta que llegamos al punto del almuerzo. Después ya, un paseo disfrutón. El añadido de la Ermita y la subida por la ladera de la Sierra de Aitana fue un regalito que nos hicimos y que nos ofreció la guinda de esta jornada.




Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE

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