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domingo, 2 de junio de 2013

0112 - Vértices Geodésicos C.V.: Cocoll (1048 m) / A+ 960 m / 19 km

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"Give me one reason" (Canción en el vídeo)
(Dame una razón... para no venir), jeje




 




Este domingo la ruta propuesta era subir al Vértice Geodésico nº 112 en altura de la Comunidad Valenciana, Cocoll, con 1048 m de altitud,  situado en el Término Municipal de Castells de Castells, Alicante.


En esta ocasión haríamos una ruta por la Marina Alta, en la Serra de les Cordelleres. Desde que en abril del año pasado leí la crónica de nuestro amigo Simón Corresendas, en la que ascendían al Cocoll y sabiendo que era una de las que teníamos en nuestra lista, ya tenía ganas de venir a hacerla. 


Este grupito de Sierras está lleno de buenas rutas, de las que nos faltaba sólo ésta para completar los vértices de Más de Mil de la zona. Teníamos una espinita clavada de cuando, al hacer la ruta para subir al Morró Blau, se nos negaron las vistas a causa de una espesa niebla. Ahora esperaba que nos resarciéramos

Utilizaríamos casi toda la primera parte de la ruta que hizo Simón hasta el Vértice. Después ellos volvieron por el Barranc d’Almadic. Nosotros haríamos la vuelta por arriba, por un senderillo que recorre el borde de los acantilados de la Serra de les Cordelleres en su vertiente hacia el Barranc d’Almadic, tal como lo hizo Picozorrubio en noviembre de 2012.


Para empezar nos dirigiríamos hacia la población de Benigembla y saldríamos caminando por la carretera hacia Castells de Castells para desviarnos por un camino a la izquierda que enseguida se convierte en senda empedrada. Pasaríamos por el Aljub del Frare (km 2,5) y seguiríamos la senda, debidamente indicada, con la vista puesta en la cima del Cocoll. Llegaríamos al Pla de Moragues donde hay un Helipuerto y veremos la posibilidad de acercarnos a visitar la Penya de les Quatre Creus, lugar donde confluyen cuatro términos: Benigembla, Benimaurell, Castells de Castells y Tárbena.



Visitaríamos el vértice del Cocoll (km 6,5) y volveríamos a pasar por el Aeródromo, donde nos dirigiríamos ahora por un senderillo que recorre durante unos 4 km  el borde de los acantilados de la zona de Penya Blanca (km 9), l’Altar, l’Ombría (km 12) y Penyes Finestres (km 13). Más adelante descenderíamos de la Sierra, cruzaríamos el Barranc d’Almadic y, por la carretera, volveríamos a los coches.


Aquí podéis ver el vídeo de la Simulación de Vuelo sobre el track que he preparado para que os hagáis una idea fiel del recorrido:




A la cita acudieron Mari, Jose, Ana y un servidor. Antes de las 7:15 ya estábamos en el punto de inicio dispuestos a exprimir a tope esta mañana de senderismo "intenso", como suele ser habitual.

Al principio habíamos previsto comenzar desde el mismo sitio en que lo hizo Simón, al lado del bar Bon Aire, pero durante la semana seguí buscando y encontré la referencia de que en la parte Norte del pueblo, en una de las curvas que hace el río Xaló, se encontraba el área recreativa de El Safareig, que se construyó a partir del fenomenal lavadero y fuente que existe en la zona y como siempre nos gusta acabar donde haya agua para poder refrescarnos, decidimos comenzar desde allí.



 Para no pasar por el pueblo cruzamos la rambla seca del Río Xaló y seguimos una pista que al final terminaba en el lecho de piedras del río. Continuamos un poco por él mientras buscábamos un paso para subir a la carretera. Lo encontramos utilizando uno de los que usan las ovejas para transitar por allí y llegamos al asfalto sin dificultad.

Enfrente nuestro ya veíamos el poste y el cartel indicativo del PRCV-427 que debíamos seguir. Se trata de un sendero lineal de 14 km que va desde Benigembla, pasando por el Cocoll hasta Castells de Castells.




Comenzamos aquí la ascensión, que se mantendría constante durante los próximos 7 km por una magnífica senda de herradura, pasando primero por un núcleo de chumberas y al lado de una antigua casa en ruinas.




 Enseguida tuvimos enfrente la referencia de la caseta forestal instalada en la cima del Cocoll.


 La senda pasa por encima del aljibe llamado Aljub del Frare. En la foto de Simón aparecía con aguas cristalinas, pero se ve que las lluvias de este invierno han afectado a la consistencia del lugar, ya que un lateral próximo se ha desmoronado y en la bóveda por encima de la cual pasa el senderillo, se ve algún agujero, con el consiguiente riesgo de que si se estropea más, el techo acabe cediendo.






 Continuamos la bonita ascensión acompañados por el día luminoso y las temperaturas agradables de la Primavera.






Hacia el mar se recortaba la silueta del Montgó.


 Superando una de las lomas tuvimos la primera visión de los acantilados que recorreríamos a la vuelta, justo por encima de las paredes rocosas del otro lado del valle que forma el Barranc d'Almadic.

  

 Estábamos acercándonos al Pla de Moragues, lugar donde es encuentra una pista de aterrizaje de usos forestales y vimos una avioneta que nos sobrevolaba, aunque no creemos que hubiera utilizado esta plataforma.


Planeando la ruta había visto que hacia el final de la pista del aeródromo se encontraba la Penya de les Quatre Creus, lugar donde confluyen los cuatro términos que comentaba en la introducción, por lo que llegado un momento abandonamos el sendero balizado y nos dirigimos en un sencillo pero empinado campo a través, dirigiéndonos hacia esas rocas de la primera imagen, donde se ubicaba nuestro objetivo.


 Jose y Mari decidieron subir un poco más escorados a la izquierda que nosotros, pero llegamos arriba al mismo tiempo.


Admiramos las vistas y la caseta del Cocoll enfrente nuestro, pero la pendiente, aunque tentadora y factible, se encontraba bastante empinada y decidimos subir a la pista aérea tal como teníamos en el guión.



Nos resultó curioso que en este lugar crecieran las matas de romero como si fueran cojines de monja.




Era demasiado tentador no hacer algunas acrobacias aéreas en la pista de aterrizaje, unos planeando y otros a reacción...


Fuimos al principio de la pista y pasamos por las instalaciones que allí había, muy bien acondicionadas, por cierto, y en cuanto tuvimos acceso a la otra vertiente de la montaña, aparecieron ante nosotros las imponentes cimas cercanas: El Morró Blau, la Mallá del Llop, la Serrella, Aitana, el Pico Alfaro, donde se nos hizo cuesta arriba el larguísimo barranco Malafí, la Sierra de Bernia... estábamos realmente bien acompañados.





  

 Llegamos a la caseta forestal y al vértice del Cocoll y no nos cansábamos de mirar el extenso horizonte salpicado de sierras conocidas y la sensación de altura que desde allí se tenía.


Nos sentimos atraídos por estas rocas de la derecha y las elegimos como lugar privilegiado para sentarnos a almorzar. Una pasada disfrutando de estos agrestes relieves en el día bastante claro que nos tocó en suerte.






 


  

Abajo, la pista de aterrizaje con sus instalaciones, a la izquierda un trozo de la Sierra de Bernia y a la derecha, al fondo, la playa del Albir, la Serra Chelada y Benidorm.


Comenzamos el descenso despidiéndonos de estas panorámicas y ahora practicamente comenzaba otra ruta.

 

Nos dirigimos hacia la parte derecha del Barranc d'Almadic y enseguida vimos la sendita que circula próxima a los acantilados.




Aunque parece que la senda se acerca mucho al borde, en la realidad no lo es tanto y una vez allí no se tiene sensación de riesgo, ya que hay varios metros de distancia a los cortados, aunque hay que observar, como siempre, las debidas precauciones.

 

 Ésta es una vista general del valle. Por ahí bajó el grupo de Simón, combinando tramos de pista y algunas sendas.


 Jose me preguntaba por dónde iba el senderillo y cómo íbamos a pasar por allí y le comentaba que la senda nos iría metiendo y sacando siguiendo el contorno justo por encima de los riscos.
             



 
 

Los 4 kilómetros de sensación aérea dan para encontrarse bonitos rincones.


Y si los que miran al exterior son una pasada, no lo eran menos las curvas que nos permitían ver los cinglos del interior por nuestra parte derecha.


 Allá abajo, en la base de la Serra del Penyó se veía lejana la población de Benigembla, de donde habíamos salido.

 

 Esto es lo que nos quedaba ahora por delante. Aunque parece que se suavizaba, todavía quedaban buenas sensaciones, que iban en crescendo a medida que nos acercábamos.

 
 



Fenomenal este cortado bajo la mirada de les Penyes Finestres.

 

 Aquí una mirada hacia atrás para ver parte de lo que acabamos de pasar.

 

 Y aquí con más recorrido. La senda va a media altura.


Ésta es una visión general del Barranc d'Alamadic al cual dimos toda la vuelta, comenzando por detrás de las montañas de la derecha, hasta subir al Cocoll, al fondo a la derecha, continuando hacia la izquierda y viniendo por encima de los cortados de la izquierda.


 Benigembla.





 Al final, la senda de los acantilados aboca en una pista. Más adelante hay una bifurcación. Nosotros tomamos la de la izquierda sin mirar el mapa y ésta al final se acababa, por lo que tuvimos que hacer un poco de campo a través hasta volver a unir con la pista buena. Lo mejor es coger en la bifurcación la pista de la derecha, que dará la vuelta al Tossal de l'Avenc circulando de una manera mucho más cómoda.

La pista va haciendo unas revueltas y, aunque se puede seguir por ella hasta la carretera y después dirigirse por ella hasta el pueblo, nosotros decidimos buscar una bajada al barranco, con la que no tuvimos problemas. Caminamos un poco por su lecho y después subimos a un bancal de olivos a nuestra izquierda, que nos llevó directos a la carretera sobre el puente de Benigembla.





 Llegamos al área recreativa del Safareig sobre las 14:30 horas, con la sensación de haber tenido el privilegio de estar allí arriba y llevarnos todas esas sensaciones..., tantas esta vez en una misma ruta, que casi no nos cabían en la mochila. Aunque lo mismo nos pasó en la anterior. Nos acordamos de los compañeros que no habían podido venir. Una pena no haberla podido compartir con ellos.









Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE


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