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domingo, 16 de junio de 2013

0116 - Vértices Geodésicos C.V.: Espadán (1044 m) / A+926 m / 12.55 km

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"Cocaine"









Este “domingo” la ruta propuesta era subir al Vértice Geodésico nº 116 en orden de altura de la Comunidad Valenciana, Espadán, con 1044 m de altitud, situado en el Término Municipal de Alcudia de Veo, Castellón. 


Para confeccionar esta ruta lo difícil estuvo en elegir entre todas las posibilidades que existen, por lo que me costó bastante decidirme. Agradecer primeramente a Xavi (Goterris) su colaboración en la preparación de esta ruta, pues estuvimos en contacto en todo momento comentando pareceres y me surtió de un buen montón de tracks de los que él había recorrido por aquí para que tomara ideas.
 


La zona está tan plagada de sendas y de puntos interesantes que no sabes qué dejarte por pisar, pero como aquí los desniveles son importantes, hay que tener en cuenta que el lápiz corre muy rápido y después hay que subirlos. Otra cosa que tenía en mente es que, al coincidir la fecha en que la íbamos a hacer con la temporada en la que maduran las cerezas, había que intentar combinar ambas cosas.


La propuesta inicial era que saldríamos desde la Fuente de la Calzada y comenzaríamos siguiendo la carretera hacia el Oeste para, tras unos 700 m emprender una dura subida que nos llevaría a la cima del Cerro Pascual (km 2,5). Desde allí seguiríamos por Las Puvilas y las crestas del Collado de la Mina hasta el Pico Refición (o Reflexió, según mapas) (km 5,5). Llegaríamos al Pico Espadán (km 7,5) y continuaríamos hasta el vértice que, en este caso y, aunque no suele ser lo habitual, está situado a menor altura que el pico. 


Desde aquí iniciaríamos un empinado descenso por una senda que nos llevaría a visitar la Cueva del Estuco (km 9,5). Enlazaríamos con una pista que nos dirigiría al cruce con la carretera, en el Collado de la Nevera (km 11). Seguiríamos hacia el Norte y más tarde cogeríamos la bifurcación de la izquierda para subir a las Dos Tetas (km 12).  Aquí me vino de maravilla que Xavi (Goterris) me señalara la ubicación de una senda que yendo hacia La Rápita, permite bajar a la pista inferior. Nos dirigiríamos por ella hasta las cercanías del Castillo y visitaríamos el despoblado de Jinquer (km 14,5).


Seguiríamos hacia el Este por la pista y en una curva nos saldríamos hacia la derecha en una trocha “prevista” de unos 300 m para enlazar con la pista superior. Ésta nos devolvería al Collado de la Nevera y desde ahí volveríamos a los coches.


A última hora Xavi aún me había proporcionado información de una senda de la que le había hablado un vecino de Algimia y, aunque llegué a trazar el track, al final lo desestimé para este momento, pues aumentaba el ya de por sí cargado desnivel de la ruta y era mejor hacerlo en otra época más fresca.


La realidad fue que acabamos acortándola mucho antes ya que vimos cerezas nada más empezar y además el calor que hacía a última hora sumado al esfuerzo realizado era ya suficiente y nos dábamos por satisfechos.


Aquí podéis ver el vídeo de la Simulación de Vuelo sobre la ruta para que os hagáis una idea fiel del recorrido previsto inicialmente:



A la cita acudieron Mari y Jose, Carmen, Ana, Kiquet, Miguel Arce, Mariano, su hijo César, dos amigos de ellos, Reden y Juan y un servidor. Kiquet y Carmen ya me habían dicho que ellos sólo llegarían hasta el Collado de la Nevera porque tenían que volver a comer.






A las 7:10 comenzamos a caminar desde el Área recreativa de la Fuente de la Calzada por la carretera. En teoría, enseguida debíamos bajar al barranquito por una senda. Lo hicimos pero estaba muy tapada y por allí no se veía continuidad, por lo que volvimos a la carretera y bajamos más adelante.


Muy pronto encontramos unos cerezos y uno de ellos estaba totalmente cargado con los frutos en su punto y de buen tamaño. Comimos los que quisimos y continuamos por la senda.



 Al cruzar el arroyo había unos troncos que habían caído sobre la senda y que tuvimos que pasar agachados quitándonos las mochilas.








 La senda existía aunque se veía que no pasaba mucha gente por allí. Discurre por la umbría por lo que aquí el ambiente era fresco y muy frondoso. Avanzábamos muy lentos en esta zona, cuando  deberíamos aprovechar estas primeras horas de frescor por la umbría para avanzar lo más posible.


 


 La senda y las vistas de esta sierra eran una maravilla y, aunque en algunos momentos parecía que perdíamos el rastro, insistiendo en seguir el track lo volvíamos a encontrar.
  






 Tras una larga subida que se hacía durilla llegamos a la cima del Pico Pascual. Aunque Xavi me dijo que las gentes del lugar lo llaman Cerro Gordo, esto confunde a todo el que lo escucha por la proximidad del otro Cerro Gordo, el que normalmente se conoce por ese nombre y que está al lado de Peñas Blancas.
 


 Bajamos del Pascual y haciendo algunos toboganes volvimos a emprender otra dura subidilla hasta el Collado de la Mina.   


 La Rápita al fondo.

 




 
 

 
 
En la imagen central hipérico o "hierba mágica" curalotodo.




 Unas imágenes del cresteo de las lomas del Collado de la Mina.


 
 
 Y aquí muy cerca ya del Cullera.



 Ahí lo tenemos en esta primera imagen.


 
 Nos habíamos propuesto en principio almorzar cuando acabáramos de subir al Pico Espadán, pero como el ascenso por la senda nos había costado más de lo previsto, al final reflexionamos y decidimos almorzar arriba del Pico Reflexión, a la sombra de unas carrascas.
 

 Teníamos a la vista el Pico de Espadán y ahora tocaba una bajadita fuerte para enseguida emprender la subida de nuevo. 


 Cuando llegamos a la pista cabecera del Barranco de Aguas Negras, Reden y Juan decidieron retirarse y volver a los coches por la pista. El resto comenzamos a subir la pista que después se convertiría en senda y, tras superar algunos duros repechos, que con el calor había que tomarse con calma, llegamos a la cima del Espadán.  En la imagen central, las lomas por las que habíamos llegado hasta aquí.


En la tercera imagen, al fondo, el siempre presente Penyagolosa.


 Es inevitable desde aquí intentar reconocer los picos que se ven alrededor y disfrutar de la serenidad que proporcionan las vistas desde lo alto… y no digo más que después viene Leo Harlem y nos critica en alguno de sus monólogos. Pero la expresión de Ana lo dice todo, feliz de subir al Espadán por primera vez.



 Tras una breve parada y la foto de grupo, nos dirigimos por la bonita senda de la cresta hasta el vértice.

 



 Tras la foto estuvimos comentando que ya que habíamos probado las cerezas, que era el motivo de la extensión hacia la zona del Jinquer, llegaríamos a la Cueva del Estuco y desde allí bajaríamos a los coches, acortando el tramo final.

Emprendimos la bonita pero fuerte bajada y llegamos a la Cueva del Estuco. Aquí Carmen, Kiquet, Mari y Jose se fueron directamente hacia los coches, ya que los primeros querían volver a casa a comer y Mari y Jose no querían asomarse a ver la cueva.
 



 El resto subimos el tramo de empinada senda hasta la boca de la cueva. Desde dentro salía un aire fresquete que Ana y Miguel aprovecharon sentándose un poco más allá de la entrada. Mariano y su hijo bajaron hasta abajo y yo intenté hacer unas cuantas fotos que no salieron muy allá.



  
 Una vez visto el interior de la cueva y disfrutado del fresquete que hacía en su interior, reemprendimos el regreso caminando un tramo por la pista para después, a la altura de una pequeña fita, desviarnos por la izquierda en descenso por una senda que nos llevaría hasta unas ruinas y enseguida al Área recreativa. Un poco antes de llegar vimos otros cerezos que estaban esperándonos con las ramas abiertas y hacia allí que nos lanzamos a disfrutar del oro rojo.



 Llegamos a la Fuente de la Calzada a las 13:30 y gozamos mojándonos en las claras y frescas aguas del arroyito. Sacamos las viandas y las neveritas y nos pusimos a comer al frescor de una de las mesas. ¡Qué bien sienta una cerveza bien fría después de una ruta como ésta!
 


 
Como curiosidad, aparte de los chopos, los árboles que proporcionan sombra en el área recreativa son cerezos, por lo que además de dar sombra, dan fruto. Bien pensado ¿no? Habría que tomar ejemplo. A estos cerezos aún les quedaba alguna semana para madurar. Fueron de los pocos que se salvaron.


Cuando terminamos de comer decidimos pasarnos por el cerezo de las primeras horas de la mañana para darle un repaso pero cuando llegamos allí nos quedamos de piedra ¡No quedaba ni una! En el lapso de tiempo desde que iniciamos la ruta hasta ahora, se ve que alguien había ido y las había cogido “todas”. Menos mal que durante la ruta habíamos comido todas las que habíamos querido. Pero nos llevamos un pequeño chasco.


  
Al final, los 926 metros de desnivel acumulado concentrados en esos 12,5 km hicieron que tuviéramos la sensación de haber hecho una ruta con mucho esfuerzo, por lo que quedamos satisfechos. A eso también ayudó el calor y el lento avance por la senda del Pico Pascual, que hizo que nos retrasáramos. El paso por esta senda, para muchos desconocida, y las crestas hacia el Cullera le dieron su punto de aventura. Y es que los desniveles de la zona de Espadán no son cualquier cosa, por eso es nuestro pequeño Pirineo y ahí está, cercano, para que lo disfrutemos.

 

 Un saludo a todos y hasta la próxima.
Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE

2 comentarios:

  1. Hola Pablo, siento no poder acompañarte en esta ruta por mis tierras, pero tengo ya convocada otra ruta para el grupo local y no puedo dejarlo, en otra ocasión nos vemos.
    Ya copiaré el track, cuando lo pongas en la Wikiloc y este octubre lo patearé.
    Saludos a tod@s.

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  2. Hola Pablo y compañeros de caminatas,
    muchas gracias por ofrecernos una ruta tan interesante, y nueva. Espadán nunca deja de sorprendernos.
    Un saludo a todos.

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