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sábado, 1 de abril de 2017

2017 - 04 - Pantano de Tous, Fuente el Chorrico, Ferrata y Cuevas / A+ 342 m / 12 km

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Este sábado la ruta propuesta sería por los alrededores del Pantano de Tous. La vi por casualidad cuando estaba buscando información de otra ruta y al empezar a bucear resulta que ya la habían recorrido, o con alguna variación, muchos de los compañeros de otros grupos senderistas habituales. Nosotros cambiaríamos en principio el punto de inicio para que el perfil tuviera forma de “A” en lugar de “V”, que siempre es más agradecido. 


Caminaríamos por el borde del Pantano de Tous hasta el bonito paraje de la Fuente del Chorrico. Subiríamos unos cuantos peldaños fáciles de la parte corta de una vía ferrata y seguiríamos por el Barranco de Castellet. Después nos saldríamos a él para llegar a la Cueva del Candil, de 315 m de longitud, aunque nosotros sólo visitaríamos la entrada.

Continuaríamos hacia la Vereda del Pollet y visitaríamos otra buena cavidad, la Cueva del Tortero, de 141 m de longitud. En esta cueva, de amplia sala inicial, nos meteríamos a la sala contigua por un agujero para contemplar las columnas formadas por la unión de las estalactitas y estalagmitas. Una vez satisfechos con la visita, volveríamos a la carretera y a los coches.
Para llegar al punto de inicio, desde Alginet seguiremos la A-7 y nos saldremos en la salida 383 (Alberic/Tous). Una vez pasado Tous seguiremos por la CV-5412 unos 2 km y al llegar a una bifurcación cogeremos la de la izquierda que nos bajará hacia el pantano.  
A la cita acudieron Ángela, Pili, Ana, Quico, Manuel Carlos y un servidor. Nos lo tomamos con calma empezando un poco más tarde de lo habitual.
Llegamos hasta donde acaba la carretera, justo en el agua del pantano y aparcamos como pudimos, pues estaba lleno de coches de pescadores que habían venido con remolques para sus barcas.
Ya había comprobado desde casa que el embalse, debido a las lluvias caídas este invierno, presentaba un nivel más alto del habitual. Esta es la comparación de la situación. Estaba al 61% de su capacidad, mientras que lo corriente es que esté aproximadamente a la mitad de esta cantidad.
¿Por qué esto es importante? Pues porque la primera parte del sendero habitual circula por el borde del pantano en una cota algo superior al nivel del agua en su estado considerado normal a lo largo de los años. Pero este año el agua seguramente taparía algunos tramos del sendero, si no todo, y tendríamos que ver si podíamos pasar o tener que hacer variaciones sobre la marcha. La aventura estaba servida ya antes de comenzar.
Como se ve, ni rastro del sendero. Estaba bajo el agua. Nos subimos a la loma y nos pusimos a caminar siguiendo desde un poco más de altura el borde del pantano. Aunque no había ninguna marca blanqui-amarilla del sendero, una senda de paso se reconocía, ya que los pescadores pasan por aquí para buscar sus puestos preferidos. 
No nos cansábamos de fotografiar las aguas del pantano tan lleno. Siempre son unas imágenes muy relajantes con el agua en calma.
Al fondo pero mirando hacia atrás de nuestra marcha se veía la imponente presa de Tous. Supongo que ahora hecha a conciencia para que no se vuelva a repetir el desastre que ocurrió con la "pantanada", en aquel año en el que la fuerza de las aguas se llevó la presa por delante.
Nosotros seguíamos a lo nuestro, siempre con la incógnita balanceándose sobre nuestras cabezas como la espada de Damocles, ignorando si podríamos al final continuar por aquí o tendríamos que darnos la vuelta y optar por el plan B.
Llegamos al punto más delicado y donde teníamos más dudas de antemano. Normalmente aquí pasa el sendero por donde ahora se ve el agua y hay incluso un cable lateral para agarrarse y tener más seguridad en la pendiente. Ahora todo estaba bajo las aguas y la primera opción sería continuar entre esas dos fajas de piedra. Aunque el terreno parece inclinado, que lo está, no es tan difícil cuando te vas acercando. Además intentamos ir por la parte más alta y pegados a la pared de la parte superior para ir más seguros. La única precaución es ir, como siempre, con los sentidos alertas y concentrados en no resbalar por algún despiste.
Superando la cornisa. Por la parte más alta pasamos sin ningún problema.
Habíamos superado esta parte, pero las dificultades aún no habían terminado. Teníamos que girar hacia la derecha, que es donde se encuentra la Fuente del Chorrico y cualquier punto que estuviera sumergido y en el que nos tuviéramos que meter en el agua, echaría para atrás todo lo que habíamos ganado hasta ahora.
Vimos que la senda aquí, ya en el final del tramo de incógnita, también estaba sumergida, pero que podríamos intentar pasar muy pegados a la pared de roca e intentando no resbalar y meter las piernas en el agua.
Con algún punto más aventurero que otro y la fortuna acompañándonos en todo momento, conseguimos pasar todos sin mojarnos ni las botas y llegamos a la Fuente del Chorrico. Una cascadita desde la que caía una buena cantidad de agua.





Como allí no vimos ninguna marca ni indicación, crucé el curso de agua y me adelanté por un rastro de senda que continúa bordeando el pantano para cerciorarme de que era por allí y así que continuara todo el grupo.


Una vez confirmado les avisé de que podían continuar y seguimos con la aventura.



Desde aquí, desde la otra orilla, se puede ver ese último tramo en el que habíamos pasado al lado de la superficie del agua.





Subimos ahora siguiendo unas fitas de piedra y vimos la via ferrata principal. Por ahí no íbamos a subir puesto que tiene una longitud de unos 60 metros y conviene ir equipados por seguridad.




Seguimos y un poco más adelante vimos la ferrata corta. Aquí, aunque si se va con precaución no debe haber ningún problema, es una situación de riesgo en la que deben tener especial cuidado las personas no acostumbradas a las trepadas o que tengan algo de vértigo. Ya se sabe, a más riesgo, más posibilidad de que pasen cosas, o de que pasen de más importancia. Siempre hay que ir con cuidadín.



La ferratilla es sencilla y está bien equipada, incluso con cable y son sólo unos 6 metros.










Una vez superada continuamos hacia la derecha. Aún tuvimos que subir por más grapas metálicas colocadas en las rocas para ayudar, pero sin ningún problema.













El último tramo de escalones.






Y al llegar arriba...esta imagen de "The walking dead"


Continuamos hacia la derecha. En este tramo volvimos a ver las marcas blancas y amarillas pintadas en el suelo.




Pero por poco rato. Cuando llegamos al Barranco del Castellet vimos la última y nos desviamos por la izquierda para seguir por su lecho.





Aunque a veces encontraríamos algún que otro obstáculo en su curso, los pasamos sin problemas bien por la derecha o por la izquierda, o como en el caso de Ana, por el centro.









Hay un momento en que llegamos a este abrigo y no se podía continuar. Hay que volver un poco hacia atrás y salir del barranco por la derecha. Hay unas fitas que lo indican y caminar por el borde de la derecha hasta superar este paso.








Aquí estamos subiendo por la derecha para salvar el obstáculo.




Como ya era buena hora y se estaba tan bien al solecito, nos detuvimos a almorzar en las rocas lisas del barranquito.


Una vez repuestos, como siempre más de la cuenta, continuamos por el lecho.




Llega un momento, atentos al gps, en el que hay que salir del barranco hacia la derecha y subir una cuesta en la que no es necesario agacharse para coger las piedrecitas, ya que con estirar la mano es suficiente, jeje.





Llegamos a la parte superior y ya teníamos vistas del pantano nuevamente.





Muy buenas sensaciones también las de caminar ahora con mayor amplitud de vistas.













El objetivo ahora era encontrar la entrada a la Cueva del Candil. La ausencia de marcas y el tipo de terreno hizo que alguna vez perdiéramos el trazo de senda.



Llegamos a la entrada de la cueva. Aunque por aquí está bastante vertical y no es normal entrar. La cueva, de más de 300 m de longitud, tiene otra entrada más apropiada y hacia ella nos dirigiríamos, por lo que nos fuimos hacia la derecha un poco más altos de por donde habíamos venido hasta aquí intentando seguir alguna escasa fita y guiándonos en la dirección y las rectificaciones por el GPS hasta que ya vimos una senda muy pisada.










Para llegar a la boca de la cueva hay que bajar por un sendero con marcas de pintura verde, por el que después habrá que volver a subir.


En esta parte de la cueva sí que entramos para ver su inicio.


Consta de una gran sala que continúa con una gran abertura allá abajo. El terreno está húmedo y resbaladizo, por lo que sólo pegamos un vistazo y nos salimos para continuar.



Aquí podéis haceros una idea de las grandes dimensiones de su interior.




Subiendo por la senda se observaba un abrigo en la pared superior y me acerqué a ver qué pinta tenía pero no es nada del otro mundo, así que continué por el borde rocoso hasta unir con la senda.






Continuamos por la senda y abocamos a la pista principal de la parte superior.



La pista después se convertiría en asfalto. La seguimos un rato hasta desviarnos por la izquierda por un camino de tierra que nos llevaría hasta la Cueva del Tortero que presenta una gran boca de entrada.










Entramos hasta el fondo de la cueva viendo las formaciones que tantos años ha tardado la naturaleza en crear y que en tan poco tiempo los vándalos anónimos han ido rompiendo para llevarse a casa una mínima punta de estalactita. Eso sólo es un trozo de piedra, no es un tesoro y únicamente sirve para recordaros cada vez que lo veáis en la estantería de la habitación lo irresponsables que sois y de la pasta que estáis hechos. Seguro que incluso hay veces en que os quema la conciencia y lo escondéis cuando llega alguna visita para que no vea que vosotros también habéis destrozado un poco de una naturaleza que se había y se estaba creando para el disfrute de todas las generaciones.


Por este agujero que se ve en el centro es por donde se accede a la otra sala y a la continuación de la cueva.


Estaba alucinado. Hasta la más mínima puntita, que no sirve para nada, alguien la había roto para llevarse a veces hasta un escaso centímetro. Increíble.










Manuel Carlos y Ana en la boca de entrada vistos desde la parte de dentro.



Una vez disfrutadas las sensaciones de estar en ese interior de naturaleza todavía viviente, como lo demostraban las gotas suspendidas de las pequeñas formaciones del techo y llevándonos del lugar únicamente nuestras fotografías, volvimos a salir al exterior.





Como había que volver por el mismo sitio y acceder de nuevo a la pista, decidimos en un punto hacer un pequeño campo a través ya que este monte es sencillo y cruzar el barranquito por un punto que se veía accesible y fácil y así llegar de nuevo a la pista.




Me sorprendió gratamente, pero también me hubiera gustado saberlo antes que, continuando por la pista, vimos un poste de señales del que nacía una senda que se dirigía a la Cueva del Tortero y, que de haberlo sabido, hubiéramos utilizado para volver aquí en lugar de crearnos nuestro particular campo a través. Espero que les sirva de ayuda el saberlo a futuros caminantes de esta ruta por si quieren utilizar esta buena alternativa.



Continuamos por la carretera atentos a una fita que veríamos por la derecha y que nos indicaría el inicio de la senda que debíamos seguir ahora para que nos bajara al pantano de nuevo.



La senda es una maravilla. Nos va ofreciendo vistas de los azules intensos del pantano a la vez que nos acercaría a él con una pendiente casi imperceptible y por tanto muy llevadera.




Imágenes como éstas son las que estás deseando vivir durante toda la semana esperando con ilusión a que llegue el próximo sábado. Es como un cuadro en el que de repente todo se anima y tú quieres formar parte de él. Jesulín de Ubrique, con su escaso vocabulario, lo definía perfectamente.






Una última vista con el zoom a la, esperamos que segura presa.



Aun teníamos previsto alargar el disfrute de la jornada ¿por qué no? Utilizamos el inmenso pantano para nuesro descanso de pies y nos pusimos a buscar un lugar donde poder sentarnos a comer. En ese momento allí hacía un viento molestón, por lo que subimos con los coches hasta la parte de arriba y allí nos metimos un poco en una pista para gozar de la comida que llevábamos, tirados en la manta al Sol sobre la hierba y así poner un estupendo punto final a una muy amena y bonita jornada de senderismo.





Podéis descargar el track de la ruta pulsando aquí: PABLOONCE

1 comentario:

  1. Preciosa ruta, bien planificada, resueltas las incognitas. Felicidades. Lo mejor ver a Manuel Carlos. Nosotros estuvimos por Espadan 5 picos (casi). Saludos a tod@s

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