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sábado, 23 de abril de 2011

0032-Vértices Geodésicos Más de Mil C.V.: Maigmó (1296 m) / A+ 1372 m / 19,34 km

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(Con sorna): "¿De dura?... ¡durísima!"



Esta semana, aunque el sábado quedaba dentro del puente de Semana Santa, tampoco hemos dejado de salir. El que sean vacaciones o puentes nos motiva para, con más fuerza, no tomar vacaciones de lo que más nos gusta hacer. En todo caso dejaríamos de hacer cosas que no nos gustan. Le correspondía el turno al Vértice Geodésico número 32 en altura de la Comunidad Valenciana, el Maigmó, con 1296 m de altitud, situado en el Término Municipal de Tibi, Alicante.

A este vértice subimos hace dos años cuando hicimos una ruta para subir al Maigmó. En aquella ocasión salimos desde Xorret de Catí y, aunque la ruta estuvo muy buen, la vuelta por pista se hizo algo pesada. Conversando casualmente hace una semana con Miguel Arce, me comentó que ellos la hicieron de otra manera y les resultó muy agradable, con lo que rehice una que tenía preparada y aproveché parte de la conversación para el tramo de regreso.

En la ruta que había planteado para este sábado, dejaríamos el coche en una vía de servicio al lado de la A7, cerca de la salida de Agost. Al poco de tocar las 7:30 ya estábamos caminando. Tras atravesar un campo en pleno estado primaveral, y sin calentamiento previo, remontamos el Barranco de la Umbría de Petrer por una interminable pero agradable pista-senda.





En ocasiones íbamos viendo a nuestra izquierda la silueta del Maigmó, pero aún quedaba mucho para que nos acercáramos a él.







Llegamos al Pou de Neu, bastante deteriorado, y atravesamos la zona de Les Planises. Bordeando un campo, apareció ante nosotros la cueva de Mosén Francés, de dimensiones modestas, cuya entrada es una grieta en la roca. Desde la misma puerta tenemos una vista muy buena de La Silla del Cid, montaña que asemeja la montura de un caballo y que tiene un pico en cada extremo de forma más o menos piramidal.





Desde allí mismo tomamos una frondosa senda que bajamos trotando y que dada su inclinación enseguida nos llevó a la base del Alto de Mosén Francés. Pasamos entre dos chalets donde varios perros nos dieron la bienvenida desde las vallas con sus agradables cánticos.



Continuamos ahora en subida por una senda que, en diagonal nos iba subiendo por la zona de Las Chimeneas y que, aparte de lo agradable por sí misma, se le añadían las vistas que teníamos a nuestra derecha de un amplio horizonte, el mar y la Silla del Cid.




Cuando llegamos a lo más alto, y como aperitivo, tuvimos que crestear un rato hasta enlazar con una pista que sigue el cordal de la sierra dirigiéndonos casi en línea recta hacia el Maigmó.




Antes de comenzar a bajar los toboganes que hace la pista en su recorrido, decidimos almorzar para deleitarnos a su vez, como siempre, con unas vistas espectaculares, como muestra la panorámica superior.






Pasamos por la caseta del observatorio meteorológico y seguimos la senda que nos llevó a la cima del Maigmonet, desde donde observamos (foto central) la fina y empinada senda que íbamos a utilizar para subir a su hermano mayor.



Después del Maigmonet, descendimos por la senda de la izquierda y llegamos al Collado de L'Exau, cruzamos la pista y sin darnos tregua emprendimos la exigente subida por la sendita. Mirando atrás, y aprovechando para tomar aliento, veíamos las definidas sendas por las que acabábamos de pasar.

Cuando Luisa se apuntó a la ruta, me preguntó sobre la zona de las cadenas ya que decía que a ella le imponían respeto y le dije que en principio intentaríamos subir por allí y que si cuando llegáramos al punto en cuestión decidía no subir por ahí, llevaría preparada una variante para subir sin riesgos por otro lado, que también nos serviría si se complicaba el tiempo y comenzaba a llover.

Cuando llegamos a la roca y tras subir los primeros peldaños de la vía ferrata y llegar a la primera cadena, no lo vió claro y decidimos que Kiquet y Manuel Carlos siguieran subiendo por esa vía y yo acompañaría a Luisa por la variante alternativa. Descendimos hasta el Collado de L'Exau de nuevo y bajamos por la pista hasta la carretera, que cogimos por la derecha. En una curva donde hay unos bloques de piedra, tenía marcado en el GPS el inicio de una senda que en fuerte subida nos llevaría hasta arriba.




Al principio la senda no se aprecia, aunque se puede ir subiendo sin problemas, pero más tarde enlazamos con ella, que venía hacia nosotros, claramente definida, por la derecha. Ahora que estábamos encarrilados y con una Luisa ya con su sonrisa habitual, seguimos subiendo hasta llegar al collado superior, desde donde vimos a lo lejos a Kiquet haciéndonos señas con las manos desde lo alto de las rocas.



Continuamos subiendo y subiendo hasta que llegamos a la cima del Maigmó, donde estaban Manuel Carlos y Kiquet esperándonos con los chubasqueros puestos para no enfriarse, ya que en ese momento caían unas finas gotas que no duraron apenas.



Nos hicimos rápidamente la foto de grupo, sin Luisa, que se quedó estirando los músculos, pero que hubiera merecido un lugar de honor en ella por el doble esfuerzo realizado.


En mi propuesta original y a sugerencia de Miguel Arce, íbamos a descender hasta el Balcón de Alicante para dirigirnos a visitar los cuchillos, unas puntiagudas formaciones rocosas, pero al habernos retrasado al hacer la variante y como estábamos de acuerdo en que ya llevábamos un buen tute, decidimos dejarlos para otra ocasión y cuando llegamos al Balcón lo saludamos de pasada y continuamos hacia abajo por la senda que me había recomendado Miguel y por la que subieron ellos, cruzando una bonita pinada en acusado descenso y que nos llevó hasta el coche.

Como en esta ocasión sabía que no encontraríamos fuente al final de la ruta, había sido previsor y había cargado en el maletero una garrafa de agua, con la que pudimos refrescarnos y continuar con el relajante ritual pediluvio.



Una ruta de más de cinco estrellas, por las vistas, por las sendas que pisamos, por las grandes pinadas que atravesamos, por la aventura de las trepadas, y por un exigente esfuerzo desde el mismo inicio, al subir casi 1400 metros en 19 kilómetros.

Sonrío para mis adentros recordando el chiste aquél en que uno le preguntaba a su amigo por su nueva compañera: "¿Y cómo es de cara?" y aquél, con toda la sorna del mundo le respondía: "¿De cara?... ¡carísima!"

Pues eso: "¿De dura?... ¡durísima!", jeje.





Podéis descargar el track pulsando aquí: PABLOONCE
Pulsad aquí si queréis ver la presentación de Más de Mil

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